No me suele pasar esto de irme a la cama el jueves con la película que vi el domingo anterior martilleando todavía en el cogote.
Sucede hoy.
En la niebla, de Serguei Loznitsa. Ya dije en Facebook que le sobra media horita de bosque. Pero ya se sabe que Tarkovski hizo mucho daño a esta ristra de virtuosos discípulos que le han salido (Sokurov, Zviaguintsev, Loznitsa…) Los colmó de regalos que nos devuelven; les transmitió lo que en él no era vicio, porque no lo hay en la inauguración, pero en ellos a ratos es rémora, en la emulación.
Con todo, esta niebla, ay. Este ver entre la niebla, donde se tantea a ciegas. La culpa y la traición que no son tales; la entereza y la resignación ante un destino que te es ajeno, pero adoptas como propio “hasta las últimas consecuencias”, que se diría en lengua cursi.
No la pasen por alto, oigan. En la niebla [1].