El ilustrador ruso Valeri Barikin (Валерий Барыкин, Vladimir, 1966) se ha servido de la estética y los lemas de los carteles de la propaganda soviética, que cita al pie de la letra, y los ha resemantizado en clave de pin-up.
Su obra carece de nostalgia, mientras se sirve del encanto de la cartelería de la guerra y la posguerra, tan semejante a ambos lados del Telón de Acero.
Barikin opera una deliciosa liaison entre la URSS asexuada y el desbordamiento erótico del poscomunismo ruso, ese otro ‘productivismo’. Viene a decir un ‘Todo ya estaba allí’, trazando una línea de continuidad hilarante.

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