No (Mariela) Castro, no problem

- 24/05/12
Categoría: Castro & Family
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Voy siguiendo la intervención de Mariela Castro en la reunión de LASA en San Francisco. Ted Henken la va comentando e ilustrando en Twitter y también Ariana Hernández-Reguant subió alguna fotografía a EthnoCuba, el interesante espacio que coordina en Facebook.

Antes, ETDLV se ha hecho eco de otras reuniones de LASA (consúltense los archivos en la columna de la derecha), pero esta vez he decidido no entretenerme con esta materia. Que una Castro haya sido invitada a participar en uno de los paneles me parece asunto tan obsceno que no vale la pena ensuciar las teclas. (Es posible que lo haga más tarde, en unos días, y ojalá sea para anunciar alguna buena noticia acerca del capítulo Cuba de LASA.)

Otra es la cuestión que me interesa de Mariela Castro, hasta donde pueda interesarme esa criatura. A saber, el hecho de que el Departamento de Estado le haya concedido un visado para visitar los EE.UU., a sabiendas de que allá se explayará, ya lo está haciendo, sobre la «humanidad de la revolución», la condición de «mafiosos» que endilga a representantes electos con los votos de muchos norteamericanos, la negación de todo futuro para Cuba que no pase por la perpetuación de la herencia de la estirpe a la que pertenece, la retahíla de vilipendios a los opositores cubanos y a los exiliados en general, es decir, a las víctimas de su padre y su tío.

Que la hija del dictador Raúl Castro y sobrina de Fidel Castro, quien jamás ha pedido perdón a los cubanos por los desmanes de su estirpe sea bienvenida en los EE.UU. me parece un despropósito mayúsculo de la Administración de Barack Obama. Despropósito que tiene su origen en LASA, quien aceptó incluirla en el panel cuya exposición concluye en este mismo instante, la misma LASA que ha vetado en tantas ocasiones paneles de discusión que defendían visiones críticas sobre el régimen cubano y que no rechistó cuando Yoani Sánchez fue impedida de viajar por el gobierno de Cuba a la pasada convocatoria.

Mucho se habla de la necesidad de establecer canales de diálogo entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba como herramienta que favorezca la democratización de la isla. Yo participo de esa posición, porque creo que una mayor presencia de los Estados Unidos en Cuba siempre es deseable, pero si esa estrategia pasa por tenderle alfombra roja a un Castro, o una, se nos está sometiendo a una humillación que, entiendo, no merecemos.

La fotografía es de Ted Henken via Twitter

© www.eltonodelavoz.com

Jaime Ortega y Raúl Castro, la película

- 22/03/12
Categoría: Agua corriente, Castro & Family, Susan
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La ya inminente visita de Susan* a Santiago de Cuba y La Habana tiene revolucionada a la blogosfera cubiche y opinadores adyacentes. Todo a partir de una extraordinaria, castrísima, unanimidad en presentar al cardenal Jaime Ortega como el mamporrero que sirve a los Castro para jodernos vivos, y perdónenme la gráfica expresión.

El argumento es otro más en una serie eterna: siempre es otro el que tiene la culpa de que los cubanos estemos como estemos. Batista, Kennedy, los rusos, los americanos en general, Venezuela… y ahora son la iglesia y Susan. ¡Qué mala suerte tenemos, chico! ¡Cuántas fuerzas se confabulan para impedir que diez millones de cubanos que querrían vivir en democracia no consigan hacerlo!

En esencia, la película que están pasando en todos los cines es esta que sigue con Raúl y Jaime en los papeles estelares. Lástima que no sea igualmente muda y contenga intertítulos más apropiados. Y, sobre todo, nos permita indagar a fondo en el guión que subyace a estos déjame-echarte-aquí-una-mano-tortugón sin recurrir a tragicómicos salpafueras:

Volveré en los próximos días a lo que hay de cierto y lo que hay de incierto en este relato de tortugas de caparazón a prueba de aporías.

*Susan es la forma apocopada con que me gusta llamar a Su Santidad el Papa Benedicto XVI –se pronuncia así.

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Otra ropa de la decadencia

- 04/03/12
Categoría: Agua corriente, Castro & Family
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Obsérvese en esta fotografía la calamitosa evolución de la indumentaria de los caudillos latinoamericanos.

La levita de José Martí adivinada ahí arriba a la izquierda, el uniforme de gala de Simón Bolívar y estos dos calamitosos epígonos vestidos como narcos que charlan un domingo cualquiera en una valla de gallos…

En tiempos dominados por la apoteosis visual, ya no se trata de preguntarse si cada pueblo tiene los gobernantes que merece. Más bien de constatar la imagen que transmiten sus líderes. “Revoluciones pujantes”, dicen mientras se muestran como atletas en retiro esos dos fantoches. ¡Vaya pujo!

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