El pasado miércoles estuve en el programa “Las Noticias como son” de Radio Martí comentando tres noticias: el amago de revisión en Bruselas de la Posición común europea sobre Cuba, el brote de cólera en el Oriente de Cuba y la visita de Barack Obama a Birmania. Condujo José Luis Ramos y me acompañó Michel Suárez.
Si quieren abreviar, la cosa comienza en el minuto 05:00 más o menos.
En el discurso inaugural que pronunció Barack Obama en Washington cuando asumió la presidencia de los Estados Unidos de América hizo un ofrecimiento a regímenes despóticos como el de Cuba o Birmania / Myanmar. Era de mañana y corría enero de 2009.
“To those who cling to power through corruption and deceit and the silencing of dissent, know that you are on the wrong side of history, but that we will extend a hand if you are willing to unclench your fist.”
Esta otra mañana en Rangún, ciudad situada a bastante mayor distancia* de La Habana que Washington recordó aquellas palabras:
“When I took office as President, I sent a message to those governments who ruled by fear: We will extend a hand if you are willing to unclench your fist. So today I’ve come to keep my promise and extend the hand of friendship.”
*La distancia entre Washington y La Habana es de 1926 km; la distancia entre Rangún y La Habana es de 15.570 km.
UPDATE:
Un portavoz del gobierno de los EE.UU. confirma ahora, 24 horas después, lo que apunté anoche aquí y, poco antes, en el programa Las noticias como son de Radio Martí: el mensaje desde Rangún era también recadito para La Habana:
El Gobierno estadounidense cree que la histórica visita del presidente Barack Obama a Birmania constituye también un mensaje a naciones como Cuba para que den pasos hacia una apertura, porque Estados Unidos “recompensará” esos cambios, dijeron este martes fuentes oficiales…
En opinión de fuentes del Gobierno estadounidense que hablaron a periodistas, Birmania está mostrando voluntad política hacia una apertura y el mensaje es que “los pasos hacia adelante serán recompensados por Estados Unidos”.
(…)
“El mundo cambia rápido y Cuba debe sentir la presión para abrirse política y económicamente”, indicaron las fuentes del Gobierno estadounidense.
La presencia de Obama en Birmania no significa una aprobación del régimen allí existente, “pero sirve para animar a continuar en ese sentido”, afirmaron.
En opinión del Gobierno estadounidense, en Cuba Raúl Castro ha dado muestras “de avance, retóricamente, pero no políticamente”, al tiempo que la detención del contratista estadounidense Alan Gross desde 2009 sigue siendo un punto de fricción, pese a que durante el mandato de Obama han aumentado los viajes y se han suavizado las restricciones a las remesas…
La Habana juzgará a Antonio Rodiles, artífice e impulsor de Estado de SATS, uno de los proyectos de oposición cívica al castrismo más notables que conoce Cuba.
Dejando a un lado el acierto (mayúsculo) y las virtudes (amplias) del espacio de reflexión crítica contra el totalitarismo cubano que entraña Estado de SATS, en la circunstancia vital del ciudadano Rodiles se produce un hecho muy especial que señalé en una columna de febrero pasado para El Nuevo Herald: «Viajes de ida y vuelta». A saber, que Rodiles es alguien que regresó a Cuba después de haber vivido fuera de sus fronteras. Después de haber escapado de ella, que dice tanto muchacho que salió de allá en avión de Iberia y tarjeta blanca concedida. Vivió en los EE.UU., concretamente. Y en México, si recuerdo bien. Y regresó para hacer una oposición valiente, irredenta. Vertical, si me apuran.
Antonio Rodiles representa para la DSE un reto tan pero tan descomunal, de tanta que es su osadía, tanta su temeridad y sobre todo tamaña su convicción democrática, que solo pueden recurrir a la brechtiana «exposición de las herramientas». Y a su aplicación, por lo visto.
Asistimos, no le quepa duda a nadie, a un episodio crucial del sostenido aplastamiento de la dictadura a toda disidencia, porque por primera vez en medio siglo de castrismo estamos ante una disidencia que actúa en una Cuba que muta. Una que ha sido capaz de articular discursos -la Demanda ciudadana por otra Cuba, significativamente, en cuya primera nómina de firmantes me cuento- y desarrollar acciones que ponen en cuestión a la Cuba futura ansiada por los Castro y la élite que alimenta una transición gatopardista.
Quiero a todos mis lectores en esa lucha. Quiero a todos los cubanos en ella. Presión es la consigna. Deber, el motivo. Agradecimiento y admiración son apenas dos de tantas buenas razones.