El video de la performance de Robertico Carcassés ha sido retirado de Youtube, como apreciarán. No retiro este post, no obstante, porque ese fundido a negro es parte sustancial de la performance mayor en que se inscribió la primera.
Extraordinaria la acción con que la candidatura de Alexei Navalny afronta la última semana antes de las elecciones a la alcaldía de Moscú del próximo domingo. Como notable también el video que la documenta.
Alexei Navalny, bloguero opositor y abogado que se ha convertido en azote de las elites corruptas del régimen de Putin representa al estrato joven, urbano, culto y ansioso porque el régimen político ruso se homologue a las democracias occidentales.
Sus posibilidades de alzarse con la victoria este domingo son nulas, pero la manera en que está consiguiendo movilizar a los jóvenes rusos en favor de una regeneración democrática está haciendo historia.
(Clave de lectura: en las cajas se lee: “La hora ha llegado: ¡toma las armas!”. En los objetos contenidos dentro de las cajas se lee: “Navalny” y “Tu voz es tu arma”)
Es solo una sospecha. No tengo pruebas. Pero nada me sirve mejor para explicarme que Fidel Castro haya alcanzado hoy la provecta, en su caso también zombiesca, edad de 87 años. La biología, dirán. El CIMEX, argüirán. Los genes, ya sé. Pero no me bastan para dar por verificada la existencia del tirano a estas extenuantes alturas.
Es solo una sospecha, sí, sí. Una sospecha pop. Pero digo yo que puede que la razón única de la sobrevida de este Castro sea que diez, veinte, cincuenta cubanos nos levantemos esta mañana tarareando “87 and Cry”, de (un entonces exiliado) David Bowie.
Guarden esa línea, biógrafos de mañana. Ahí tienen un buen final si no festeja los 88, que no. Eso sí, asegúrense, para mayor efecto, de citar en el prólogo aquello de “The Sun Machine is Coming Down, and We’re Gonna Have a Party”. Por “partido”, y comunista, y único, digo.