La compañia de lujo Moët Hennessy Louis Vuitton (LVHM) ha abierto una sala de exhibición ubicada en el mismo medio de la Plaza Roja, de Moscú, ubicada a su vez en el mismo medio de la imaginería comunista.
La simbología de la plaza, a un lado del muro del Kremlin donde trabaja Vladimir Putin, hace pensar de inmediato en que este es el mausoleo ideal para contener su cadáver embalsamado: el del restaurador de la grandeur poscomunista de Rusia, el que ha convertido a las elites moscovitas en las mejores y más asiduas clientes de las casas de lujo europeas.
El evento comienza a generar ya parodias más o menos logradas. Esta, anónima, me parece fantástica, por la manera en que resemantiza a la plaza entera, la momia del fundador incluida:
UPDATE:
Después de dos días de intensos debates, el pabellón erigido por la firma Louis Vuitton en la Plaza roja de Moscú será desmontado y clausurada la exposición que debía acoger. Sus principales detractores fueron los comunistas y los nacionalistas rusos, como era de prever.
LV ha perdido ante VL.
Louis Vuitton no le ganó esta simbólica batalla a Vladimir Lenin:
Piotr Pavlenski se ha clavado hoy a la Plaza Roja. Lo ha hecho literalmente, con dos cojones y por ellos mismos.
Lo ha hecho en protesta contra la subdemocracia rusa. Pavlenski, que es asiduo protagonista de acciones de protesta, ha elevado hoy a categoría aquello de que “hay que tener cojones” para protestar. Ahí los ha puesto, los dos, sobre esos adoquines que han soportado más de un siglo, ¡y muchos más!, de despotismo.
La suya hoy ha sido, pues, una performance mayúscula. Gesamtkunstwerk en estado puro. Y, en cierto y rotundo modo, una performance seminal.
Extraordinaria la acción con que la candidatura de Alexei Navalny afronta la última semana antes de las elecciones a la alcaldía de Moscú del próximo domingo. Como notable también el video que la documenta.
Alexei Navalny, bloguero opositor y abogado que se ha convertido en azote de las elites corruptas del régimen de Putin representa al estrato joven, urbano, culto y ansioso porque el régimen político ruso se homologue a las democracias occidentales.
Sus posibilidades de alzarse con la victoria este domingo son nulas, pero la manera en que está consiguiendo movilizar a los jóvenes rusos en favor de una regeneración democrática está haciendo historia.
(Clave de lectura: en las cajas se lee: “La hora ha llegado: ¡toma las armas!”. En los objetos contenidos dentro de las cajas se lee: “Navalny” y “Tu voz es tu arma”)