Ventajas de vivir en una maqueta
Jorge Ferrer - 15/01/10Categoría: Urbanas | Etiquetas: Mimbres de la Voz
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Son las 00:40. Vuelvo a casa y a dos manzanas se detiene un coche a mi lado. Nos separan dos metros y medio, y una motocicleta aparcada en la acera. Y mis llaves, sujetas por una anilla que hago girar sobre el dedo índice.
En el coche viajan cuatro muchachos.

El conductor me pregunta qué calle es la próxima. «Torrent de les Flors», respondo. Sin pausa, me apunta con algo que él quiere parezca una pistola.
―Acércate despacio ―me dice. Habla con acento sudamericano.
―No ―respondo.
―¡Qué te acerques, joder! ―reclama.
―No ―repito―. Uno nunca se acerca a un comemierda con una pistola falsa. Acércate tú ―lo animo. Lo de «comemierda», claro, era buscando empatía continental. Pero no captó el guiño o no quiso.
―Dame la cartera ―dice el muchacho, y a esas alturas ya es evidente que son cuatro tontos que creen ―aunque ya comienzan a dudar― haberse topado con otro.
―No llevo ―respondo. Tampoco hay que forzar las cosas.
―¡La cartera! ―lo intenta otra vez poniendo una cara de malo más falsa que la pistolita.
―Lo dejamos, ¿o qué? ―pregunto con muy contenida guapería.
Uno de los «compinches» le da un manotazo en el hombro al hombre malo de la pistolita y el coche sigue viaje entre carcajadas.
Y también yo sigo mi camino, contento de vivir en Barcelona y no en Caracas o Cali.
En la ciudad donde (casi) todo es falso, también lo son (casi todos) los atracos.
Ilustración: Instalación de Steven Earl Weber.