(The CIA and the): Science of Spying, 1965

- 03/07/11
Categoría: Memoria
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Un extraordinario documento de la Guerra fría producido por la NBC.

Se trata de una suerte de “Todo lo que querías saber sobre la CIA y nunca te atreviste a preguntarlo” de la mano de, sí, Allen Dulles.

No me lo perdería, oigan.

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Bruno y el alma de los perros

- 02/07/11
Categoría: Retazos
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Bruno, adorable criatura que me ha acompañado en tantas notas publicadas aquí —esta, esta o esta, por ejemplo— cumple este fin de semana dos años de vida.

Martin Heidegger negó que los perros tengan un alma; Juan Pablo II soliviantó hace dos décadas a los teólogos cristianos admitiendo la posibilidad de que sí la tuvieran.

Siempre heideggeriano y muy escasamente papista, debo admitir que en este capítulo tiendo a salir de la Selva Negra para ir a sentarme junto a la silla de Pedro.

Ojo: no para admitir que tengamos alma los humanos, sino únicamente para admitir esa gracia en los perros. O al menos en este tipo bajito, tierno y roñoso que, como suele decirse, no me pierde pie ni pisada.

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Un epitafio para los periódicos

- 01/07/11
Categoría: Agua corriente, Media
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La prensa, esa funcionaria que empuña sello con el que estampar nombres sobre el lomo de la realidad y bautizarla, llama «disidentes cubanos» a los familiares de un expreso político, llama «indignados» a los perroflautas desalojados anoche de Plaza Catalunya, llama «víctimas» a los griegos. Y todo ello con la misma alegría con que llamaba antes «insurgentes» a los terroristas en Irak.

Habría que poner una suerte de policía en las redacciones que impida ese trasvase del nombre que se usa en los artículos de opinión, que es libérrima, a los nombres que utilizan quienes apenas deben informar, ¡como si fuera poco!, ajustando la marca de agua o el hierro candente a la carne de los hechos. Pero me da que es causa perdida. Los periódicos, cuando mueran por fin y por desgracia los que lo hagan, que no son pocos, pagarán en sus epitafios la incapacidad para leer el mundo y reescribirlo para su lectura precisa y veraz.

A muchos de esos cadáveres les podría servir este epitafio: «Murió de rodillas buscando un nombre en el suelo pisoteado de la redacción. Como no lo encontró, nadie recuerda tampoco el suyo».

De contra:

¡Y una de arena!

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