Barça: 5 – Real Madrid: 0

- 30/11/10
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Que te lo cuenten como te lo cuenten. Así como en este resumen, por ejemplo, y no entiendas ni jota.

http://www.youtube.com/watch?v=06bEYPSwVa0

Da igual, porque lo has visto.

La Gracia del Dios del fútbol —¡que no es Maradona!— se ha derramado sobre el Fútbol Club Barcelona con munificencia espectacular (que viene de espectáculo).

Y los dioses de estos panteones, como sus idolillos, no admiten otra cosa que la adoración.

No me sean tacaños.

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Wikileaks y la rebelión de los pescados

- 29/11/10
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He estado repasando los documentos que hoy ha filtrado Wikileaks. Muestran cuatro cosas, al menos:

1) Que Irán es percibido como un peligro por algo más que un grupito de sionistas malos remalos y otro puñado de neocons malos malísimos. Son muchos en el área los que consideran que Israel y los EE.UU. tienen que poner fin al programa nuclear iraní. A bombazos, si no hay otra.

2) Los documentos no muestran nada que no intuyéramos, o incluso supiéramos, nada que justifique el entusiasmo de los amigos de los «secretos». Secreto, lo que se dice secreto, no hay ninguno revelado. Lo que se ha hecho público es el trasiego de informes, relatos y opiniones que forman parte de la correspondencia diplomática de cualquier país del mundo. Ellos ayudan a conformar políticas, pero no son LA POLÍTICA. De los EE.UU. en este caso. Y, sí, están llenos de valoraciones sobre charlas privadas que pueden molestar, y mucho, a los interlocutores involucrados.

3) Julian Assange, que es el tipo más repugnante que cámara de televisión ha visto en los últimos años, dejando fuera los peores momentos de Britney Spears o la teta fea aquella de Janet Jackson, acaba de hacer un enorme servicio a Irán y complicar las relaciones de los Estados Unidos con sus aliados en un momento crucial de las relaciones de Occidente con Oriente Medio. Al convertir la revelación de «secretos» en deporte que pretende oxigenar la democracia, lo que hace, en realidad, es enrarecer un entorno que pretende llevar precisamente la democracia a países que carecen de ella, la impugnan y la atacan.

4) Desesperados por la progresiva pérdida de lectores y «exclusivas» a manos de redes de información más inmediatas y auténticas algunos periódicos han comprado la idea de que servir de portavoces de Wikileaks les devuelve la gloria que ven escapar. Véase el obsceno despliegue de El País, por ejemplo. El periódico como ventilador que dispara la mierda. O como continente de la mierda, así sin más. El papel que sirve eminentemente para envolver pescado se llena de letra insulsa y antidemocrática que vende a lectores que toma por amigos de las teorías de la conspiración. Por tontos, vamos.

¿Conclusiones? Varias de las que comparto apenas una a modo de recomendación: todo pescado que repose en tarima de mercado y se vea de repente en el trance de ser envuelto por diarios como estos, llenos de esta insulsa bazofia, abandone siquiera por un instante su mudez proverbial y pida a gritos que pesquen, también, a ese Julian Assange. No hay merluza que merezca su abrazo.

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¡A las urnas valientes corred!

- 28/11/10
Categoría: Democracia | Etiquetas:
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Hoy hay elecciones en Cataluña, esta región de España con capital en Barcelona. Aún no he ido a votar. Como de costumbre, subo este post poco después de la medianoche, de manera que tendré que esperar unas horas para depositar mi voto.

He discutido largo y con mucha gente a lo largo de estos últimos días sobre lo que nos jugamos en estas elecciones. Aquí me he referido en par de ocasiones a ello y en ambas (una y dos) queda manifiesto mi disgusto por la deriva política local.

Algunos, tras esas charlas, me han pedido que argumente aquí mi voto. No lo voy a hacer. No me place. ¿Por qué? Porque a mí no me da igual a quién voto; a mis lectores, sí. Al menos eso es lo que me gustaría.

Con todo, recupero la nota publicada aquí en ocasión de la última convocatoria a las urnas a las que acudió la familia Ferrer. El pathos que la animó entonces, en 2008, es el mismo del que participaré mañana, aunque cambien unas pocas circunstancias.

Una de ellas me parece crucial para validar el argumento que exponía entonces. A saber, que mañana votaremos los tres Ferrer, E., M. y un servidor, a tres partidos distintos.

¡Bendito seas, caos democrático!

Elecciones

Ya fui a votar. La presidenta de mi mesa en un Colegio electoral de Barcelona ha sido hoy M., con quien comparto la vida desde hace 20 años.

¿Quién nos lo iba a decir, cuando en La Habana queríamos y buscábamos una Cuba democrática, que acabaríamos encontrándonos frente a frente –votante y representante de un régimen de libertades elegida al azar-, separados por una urna en la que se deposita el voto con libertad? Y en país extranjero, que ya nos es propio.

Tendré que corroborarlo con ella cuando vuelva a últimas horas de la noche, finalizado el escrutinio por el que le toca velar, pero creí percibir que intercambiábamos, por encima de la naturalidad del acto, una mirada de complicidad que me atrevo a llamar «democrática». Una mirada fugaz por la que pasaron Cuba y los cubanos. Por la que pasamos nosotros mismos en tantos lances sucesivos.

E., nuestra hija, me acompañó a votar como lo hace desde que voté por primera vez en unas elecciones españolas, creo recordar que en las municipales de 2003.

Apenas unos meses han impedido que pueda ejercer el voto en esta convocatoria. Niña venida al exilio con cinco años de edad y en circunstancias harto dolorosas que tal vez alguna vez cuente ella misma –hay avance, por cierto, en el libro Y Dios entró en La Habana, de Manuel Vázquez Montalbán-, discute mi voto camino al colegio electoral.

El suyo, sostiene, habría sido un voto en blanco, porque no se siente representada por ninguno de los partidos. Pero no se abstendría, dice, porque no le esindiferente la política. Habría depositado en la urna un sobre vacío.

La política de estos muchachos que nos trajimos al exilio pasa por espacios que les son propios y rebasan nuestras obsesiones. Me felicito por ello con alegría que me dan muy pocas cosas.

Hoy la democracia, para la familia Ferrer, una familia cualquiera e indistinta de la diáspora cubana, está siendo también una fiesta privada. Y estoy templando soberbio Ribera del Duero para celebrarlo con M. en cuanto vuelva.

Porque gane quien gane hoy las elecciones en España, nosotros, en lo privado, ganamos hace rato.

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