Presidio político cubano: la foto y las mil palabras

- 13/06/10
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Oh, sí, ya sé que hoy podría escribir largo sobre el presidio político cubano en ocasión de la concesión de una «licencia extrapenal» a Ariel Sigler Amaya. La primera que resulta de las negociaciones entre el gobierno de Cuba y la Iglesia cubana.

El primer preso excarcelado que sale a la calle tras negociación entre cubanos, evento, lo reitero, que saludo.

Sí, podría escribir medio millar de palabras, o millar o dos.

Pero las fotografías del antes y después del paso de este hombre por las prisiones cubanas lo hace innecesario.

Cuba Dissidents

Arriba, a la izquierda y enmarcado, el rostro del cubano que los Castro se llevaron a la cárcel hace siete años. A la derecha, lo que salió hoy de allí. ¿De veras es necesario afanarse en redactarle pie a esta foto?

O a esta de sus piernas:

ariel-sigler-amaya-preso-cuba-ii

Shin-Divider

De contra:

Ah, y detalle a tener en cuenta: Ariel Sigler Amaya fue a parar a la cárcel por el único delito de disentir de la idea que los hermanos Castro tienen de Cuba: ni más ni menos.

Léase la sentencia. Léasela a la vista de estas imágenes.

Más fotos en Uncommon Sense; el vídeo de la llegada de Sigler a su casa ―así de humildes son las casas que habitan estos «mercenarios»― aquí.

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La «Carta de ciudadanos cubanos a congresistas norteamericanos» en telegrama…

- 12/06/10
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Hay algo tan pueril en estas palabras, que dan ganas de rascarles el lomo como a cocodrilo de peluche:

No obstante, creemos que si los ciudadanos de los Estados Unidos, como los del resto del mundo, aumentaran su presencia en nuestras calles y pudieran visitar a los familiares de los presos políticos y otros miembros de la incipiente sociedad civil cubana, podrían: en primer lugar, ser testigos presenciales de los sufrimientos del pueblo cubano; en segundo, sensibilizarse aun más con la necesidad de los cambios en Cuba; y en tercer lugar, ser puentes solidarios y cercanos para favorecer la transición que deseamos muchos cubanos.

Las leo en la denominada «Carta de ciudadanos cubanos a congresistas norteamericanos», que recomiendo leer con atención.

En torno al embargo he escrito más de una vez y como mi posición no ha cambiado, allá los remito. Significativamente al artículo «Del embargo como una de las bellas artes» (El Nuevo Herald, 22-07-2009).

En esencia, para el lector con prisas o remolón, no creo que un levantamiento unilateral sea conveniente, cuando el embargo podría ser una pieza fundamental de una negociación futura con el gobierno cubano. Lo que cabe es acelerar esa negociación y no creer que se la acerca regalando tokens. Con ello, tal es mi parecer, más bien se la aleja.

Sin que sea la primera ocasión en que disidentes cubanos se muestran favorables a la derogación del embargo, esta Carta constituye un documento inédito porque reúne a firmantes bien disímiles ―si bien es cierto que no hay por qué excluir que alguno acabe desmarcándose. Quienes se presentan como «miembros de la sociedad civil cubana» incluyen lo mismo a Guillermo Fariñas ―ahora en huelga de hambre― que a blogueras como Claudia Cadelo y Yoani Sánchez, a ex presos políticos o al conspicuo veterano de la lucha por la visibilización de la situación de los derechos humanos en la Isla Elizardo Sánchez, a Dagoberto Valdés, representante de una corriente crítica de larga data ―precisamente es Dagoberto, según mis fuentes, el responsable de la redacción primera de esta Carta― o a Manuel Cuesta Morúa, representante de la oposición de izquierda. Un cocktail de veras interesante.

Todos ellos manifiestan su opinión sobre la pertinencia del levantamiento unilateral del embargo, que respeto, aunque no sea la mía. ¡Cómo no?

Cosa bien distinta es lo que me parezcan sus argumentos.

¿Cuántos canadienses, españoles o italianos visitan a los familiares de los presos políticos, como suponen los firmantes de la carta harían los viajeros norteamericanos? ¿Alguien ha visto cola ante la casa de Antúnez? ¿Cuántos son «testigos presenciales de los sufrimientos del pueblo cubano» en términos que ayuden a la redención de los sufrimientos de marras? ¡Por Dios!

La Carta…, larga como las cartas malas con excepción de la de Kafka a su padre, debió, me luce, reducirse a anotar argumento que, aunque bien presente en ella, queda sofocado por argucias retóricas más o menos evidentes.

A saber, que hay disidentes cubanos y, sobre todo, decenas de millares de cubanos sin etiqueta de disidentes, que creen que lo que más y ya necesita Cuba es jama y guanikiki. Cubanos, muchos, que están cansados de pasar hambre o de ver pasarla y piden por señas que se abra más el grifo de las exportaciones de alimentos a Cuba desde EE.UU. Cubanos que saben que dinero es poder ―«empoderamiento», la palabra más fea adquirida por el español en los últimos años, se cuela, claro, en la Carta― y lo buscan para todos.

Oye, bien. Yo que tengo jama y guanikiki ―del último el justo, eso sí― no le voy a negar a otros que los procuren por las vías que les parezca. ¡Faltaría más! Y si creen de veras que eso los hará más libres, adelante. Porque en cierto sentido, llevan razón. O podrían llevarla.

Pero, por favor, que lo digan más claro, que uno, y con más razón los destinatarios, esos congresistas, tienen el tiempo escaso.

Yo habría mandado telegrama:

Jama + Guanikiki = Empowerment. ¡Dale!

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Esto… con punto de partida en Hialeah

- 11/06/10
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Eso del Yoyito, en la Hialeah inmarcesible donde siempre pierdo al dominó.

Tras ofrecerle el pésame al dueño del restaurante Yoyito por la muerte de cuatro de sus empleadas, Yordanka Arango le preguntó si había alguna oportunidad de trabajo.

Como Arango, una camagüeyana de 34 años, unas 50 personas acudieron en la mañana del miércoles a Yoyito Café Restaurant, en Hialeah, en busca de empleo.

Conocen la macabra historia, supongo. Un tipo despechado se cargó a tiros a cuatro camareras, su exnovia incluida.

Ahora, cuando reabren, hay cola de desempleados que buscan ocupar los lugares dejados vacíos por las balas. Fantasmas del Kapital para sustituir a las muertas.

Que a nadie se le ocurra criticar a estos oportunistas: carecen de empleo y los medios les han servido plazas vacantes. Más: les han mostrado el momento exacto en que esas plazas quedaron vacantes: bang, bang. ¿Acaso no iban a correr a ocuparlos?

Esta noche, entre glup y glup, nos tocó hablar de la crisis. X. mencionó cuánto le gustaba pasear ante los escaparates de las tiendas. Y. apuntó que ya no resulta actividad tan festiva, porque los anuncios de cierres y traspasos ensombrecen el paseo. Que es ahora el de paseantes entre ruinas.

Estaba servido: todos nos pusimos a anunciar o lamentar que este mundo se acabe, como si se acabara de veras. Las finanzas, una calamidad; la democracia, un estropicio; la política, unas risas; el futuro ―bah, qué le importa el futuro a quien bebe copas en bar elegante.

Tan solo la llegada del camarero convocado a cobrar sirvió de vuelta a la realidad. Bailotearon las tarjetas sobre el platillo. Y, después, la propina abundante.

Con lo que una de tres: o nos importa una mierda que esto se acabe o se acaba nuestra fe en esto, pero no esto, o hablar del fin de esto se ha convertido en deporte.

Y mañana, oye, el Mundial de Balompié.

Shin-Divider

De contra (UPDATE):

Ah, bueno, y hoy esta fotografía: Mandela y CR9.

cristiano-ronaldo-nelson-mandela

Pero de las imágenes excepcionales, de imágenes como ésta, hay que hablar en espacio aparte.

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