Llámenme sentimental…

- 19/04/12
Categoría: El Timbre de la Voz
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Reviso en estos días, otra vez, algunos materiales cruciales de los tiempos de la Guerra Fría. Veamos qué sale de ello y si consigo darles el uso que me tienta.

Son muchos los documentos, en letra o imagen, que me estremecen cuando reviso aquellos largos años.

Y este, llámenme sentimental, es uno que me emociona una y otra vez. Fue un jalón en el largo camino de la búsqueda de la libertad para los países comunistas del Este de Europa. El camino que mucho después encontró su epítome en aquel extraordinario discurso de Ronald Reagan que, evocando este documento inaugural, lanzó su “Tear down this Wall!” el 12 de junio de 1987.

Se trata, claro, del discurso de John F. Kennedy en Berlín el 26 de junio de 1963.

Escúchenlo entero.

http://www.youtube.com/watch?v=XjHcNhcahv4
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La extraña visita de Jafar Panahi a La Habana

- 10/04/12
Categoría: Cine
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Anoche comenzó en La Habana una muestra de cine iraní. Asghar Farhadi, con su Oscar todavía rutilante, viajó a presentarla y ha concitado la atención que merece. Pero no es él el “visitante” que llamó mi atención.

Ideologías aparte, la idea me parece estupenda. Y me lo parece porque la filmografía iraní cuenta con perlas magníficas. (También con un público de una cultura cinemátografica enorme, como tuve ocasión de comprobar en un viaje a Irán en noviembre pasado.) Y porque me felicito de que los espectadores, y los cineastas, cubanos puedan acceder de primera mano a esas películas.

Un país, Cuba, donde vimos mucho cine siempre y gozamos de una suerte que no tuvieron muchos durante la Guerra Fría. Entonces, en La Habana se podía ver el mejor cine polaco, soviético o de cualquier otro país del llamado Bloque del Este. Y también el mejor cine francés e italiano o el mejor cine norteamericano y británico. Y, por si fuera poco, la mejor cinematografía de América Latina y Brasil. Por escaso que fuera el circuito de proyecciones, lo cierto es que la cultura cinematográfica de la que podíamos proveernos los cinéfilos en La Habana era de un nivel de actualidad y de una amplitud al alcance de pocas ciudades del mundo.

Pero otro es el asunto que me interesa. A saber, que el programa de proyección de esta Semana de Cine Iraní en La Habana contiene un elemento desasosegante. Quien repase la nómina de películas descubrirá ahí El globo blanco, el espléndido debut cinematográfico de Jafar Panahi.

De Jafar Panahi.

Jafar Panahi.

¿Ya se ubicaron?

El 20 de diciembre de 2010 Jafar Panahi fue condenado por un tribunal de Teherán a 6 años de cárcel y 20 de inhabilitación para hacer cine, viajar al extranjero o conceder entrevistas.

La condena siguió a sucesivas detenciones —la primera cuando acudió al funeral de Neda, la joven asesinada por las milicias basiyi, cuya agonía dio la vuelta al mundo—, a huelgas de hambre, a un extraordinario movimiento de solidaridad mundial, a llamamientos desde la prisión que aparecieron en los principales periódicos del mundo.

Jafar Panahi vive hoy recluido y tiene prohibido empuñar arma tan peligrosa como una cámara de cine durante los próximos 20 —¡VEINTE!— años. En This is not a film (2011), una no-película, se narra su vida de confinamiento, su dolor por que se le haya negado la posibilidad de ser un artista.

Ahora, pregúntense qué hace Jafar Panahi “visitando” La Habana como si fuera un cineasta iraní más y cómo verá el público su película. ¿Explicará alguien que se trata de un artista asesinado como tal por el régimen iraní? Porque, oigan, ¿desde cuándo un régimen -desde el soviético en adelante…- incluye a un intelectual condenado por atentar “contra la seguridad del Estado” en una acción de proyección de la cultura en el exterior? ¿Tan seguros están los programadores iraníes de que Cuba es un país que vive de espaldas al mundo y que, por lo mismo, la inclusión de Panahi en esa Semana pasará desapercibida?

Una siniestra visita, por lo menos. La de un hombre que quiso ser libre y está pagando el precio de su insolencia, mientras lo utiliza en su favor el Estado que lo silenció. Nadie se lo dirá allí al público cubano. Corran la voz.

Fragmento de This is not a film:

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Heriberto Hernández Medina, RIP

- 04/04/12
Categoría: Literatura
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Me desperté esta mañana con la noticia de la muerte de Heriberto Hernández Medina. Una noticia de esas que te resistes a creer. Después, la confirmas y te sigues resistiendo a la evidencia con la misma obcecación.

Poeta, editor y animador cultural impenitente, me pareció siempre un hombre de una mesura y una elegancia tremendas. Tuve la suerte de que nos conociéramos en Miami hace unos años, después de haber intercambiado lecturas y mensajes durante largo tiempo. Esa noche se tomó esta foto, donde nos acompañan Grettel Singer y Joaquín Estrada-Montalván. Para quien no tuvo la suerte de tratarlo, Heriberto es ese obelisco a la izquierda de la imagen. El único que no le sonríe a la cámara que nos reunía.

 

 

Nos vimos en otras dos o tres ocasiones en mis visitas a la ciudad. Encuentros en los me habló siempre de asuntos que me interesaban tanto como sus opiniones dichas sin estridencias, pero sí con la gravedad de quien adelanta ideas largamente meditadas. Le envidié su sosiego. Nos encontramos por última vez hace año y algo en Calle Ocho, donde se presentaba un libro de un escritor cubano residente en la isla. Compartimos abrazos, cerveza y charla. Ahora lamento, pero ya es atrozmente tarde, que aquel último encuentro no se prolongara más.

Que un buen hombre y un buen poeta deje este mundo a los 48 años de edad mordido por la violencia, lo hiciera por propia voluntad -de confirmarse lo que se sugiere a esta hora– o por mano ajena, es un testimonio tan doloroso y rotundo de la contingencia de nuestro paso por estas praderas habitadas de ruinas, como solo puede darlo un poeta. Sea como fuere, hoy todos somos bastante más pobres.

En paz descanses, Heriberto. Gracias por haber estado aquí.

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