Jorge Ferrer - 05/07/10
Categoría: Actualidad, Oposición
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La de nunca dar por hecho lo que aún no lo está es regla básica para quien opina o informa. Una que jamás se debería uno saltar.
Suelo seguirla escrupulosamente.
No obstante, y dado que en semana que comienza tendré días que muy probablemente me mantendrán alejado de las noticias hasta últimas de la noche, les aviso que la visita de Miguel Ángel Moratinos a La Habana que comienza este lunes merece una atención especial. Porque no se trata de una visita cualquiera, como otras que he glosado aquí.
De lo que pienso de Moratinos y su “acompañamiento” al gobierno de Cuba he escrito largo durante los últimos tres años. Lo saben los habituales de ETDLV. A los que no lo son les bastará buscar en Google y el Archivo. En “Moratinos, los espías y el Bocoy”, un buen ejemplo. No me resulta precisamente grato el trabajo de este ministro, para decirlo sin estridencias.
Con todo, este viaje -según indicios y mis fuentes- tiene una alta probabilidad de generar noticias muy relevantes en lo que respecta al presidio político cubano.
Atentos, pues. Porque puede que en los próximos días el “Eppur si muove” de Galileo se traduzca al cubiche.
Habrá que ver cuánto se mueve, sí. Pero no se inventó la rueda para que no viéramos bailar sus radios.
Dicen que a Salvador Dalí le preguntaron un día qué le parecían los “mobiles” de Calder. Dalí, siempre ingenioso, siempre impertinente, habría respondido: “Hombre, lo menos que se le puede pedir a una escultura es que se esté quieta”.
En estos próximos días veremos -ustedes y yo- cuán quieta se está esa escultura obscena que es la política carcelaria de los hermanos Castro. Cuán quieto se puede tener aún ese régimen.
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Jorge Ferrer - 03/07/10
Categoría: Actualidad, Oposición, Transición
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Me llama esta tarde un amigo que escribe para un diario provincial aquí en España. Le han encargado artículo sobre la aprobación en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de una propuesta para permitir los viajes de norteamericanos a Cuba y facilitar las ventas de alimentos a esa misma isla.
La conversación, al llegar al meollo, fue, más o menos, en los términos que siguen. Les ahorro mis parlamentos. Los suyos, los del atónito outsider, son los que interesan.
―Pero es que encuentro que hay exiliados que están protestando esta decisión, cuando ellos mismos decían antes que el embargo es una ficción, que no existe…
―…
―Pero, ¿por qué protestan la suspensión de lo que dicen no existe? Explícamelo, por favor…
―…
―Y, después, también protestan los mismos que dicen que quien no quiere que se levante el embargo es el gobierno cubano, porque le conviene…
―…
―Joder, pero si de veras a quien le conviene que no se levante es al gobierno cubano, ¿por qué los exiliados no piden a una que se levante? Saldrían ganando ustedes porque los Castro serían derrotados si quieren tenerlo como excusa.
―…
―Además, todo lo que encuentro son peticiones de los Castro para levantar el embargo. Si no quieren que se levante, ¿por qué lo piden día sí y día no?
―…
―Sigo sin entender, ¿cómo montar esa bronca porque se levante lo que no existe y sirve al gobierno cubano? ¿Cómo entender que los Castro luchen por la suspensión si en realidad les conviene?
―…
―Jorge, ¡o los cubanos están locos o no saben lo que quieren!
―Ahí tienes la entradilla. Para el titular busca algo plano. Y el resto ¡déjalo en blanco!
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Jorge Ferrer - 02/07/10
Categoría: Actualidad
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Los grupos de izquierda representados en el Parlamento de Cataluña votaron hoy en contra de la prohibición del uso del burka y el niqab en esta región española. Luego, votaron mayoritariamente a favor del uso de vestimentas que invisibilizan a la mujer y son claro testimonio de su sometimiento a los hombres bajo el islam.
Se trata, fundamentalmente, aunque con excepciones individuales, del mismo grupo de fuerzas políticas que animan en esa cámara la prohibición de la lidia de toros. Luego, pugnan por abolir la celebración de una fiesta de honda raigambre mediterránea a la que, por cierto, se asiste por elección. Desterrarla de la misma ciudad donde se permite ―y en esta materia permitir es alentar― la ignominia representada por mujeres con el rostro cubierto para evitar que despierten las apetencias sexuales de los hombres, los distraigan de esas cosas importantes a las que ellos sí se dedican.
Ufana y celosa en la prohibición de la «barbarie» que padecen los toros, la izquierda de esta región del país aprueba la sumisión impuesta a seres humanos. A las mujeres.
La izquierda catalana, en tanto representada en el Parlamento, será estudiada algún día como un ejemplo paradigmático, a la vez que patético, de la renuncia a la libertad.
La foto de cualquiera de sus líderes ―hay entre ellos jetas para escoger― aparecerá junto a la entrada «tonto útil» de alguna futura enciclopedia ilustrada. Enciclopedia árabe, claro.
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