Jorge Ferrer - 14/07/11
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba
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Hoy llegó a España el cadáver de un joven cubano. Venía entrampado entre los hierros del tren de aterrizaje del avión en el que cruzó el océano, no sabemos aún si vivo o muerto.
Los detalles que se han hecho públicos —su nombre, Adonis; las iniciales de sus apellidos; su edad—, indican que este Adonis ya cadáver viajaba provisto de documentación. Con toda certeza sin visa para un sueño, que cantaba ahora no me acuerdo quién.
Al otro Adonis, al que le dio nombre, lo trocearon los colmillos de un jabalí. A este lo aplastaron otros colmillos. No se trata, no, del primer cubano que llega a España en las fauces de un avión. Recuerdo a otros dos que llegaron congelados hace años. (Update: en Café Fuerte los cuentan uno a uno.)
Un hombre tiene que estar muy desesperado para esconderse entre esas maromas de hierros gélidos y de abrazo de oso —o jabalí. Uno tiene que estar muy hasta los huevos de un país para hacer eso. Y aunque sé muy bien que no solo son cubanos quienes se juegan así la vida —la vida que tengan y la vida que quieran tener—, que sea precisamente ciudadano de ese país quien viajó esta madrugada sin escalas de Rancho Boyeros al Instituto Anatómico Forense de Madrid me luce es dato a contemplar con la misma desazón con la que se contempla esa fotografía horriblemente coloreada, esa espalda cebreada por la muerte, ahí arriba.
(La imagen es cortesía de elmundo.es)
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Jorge Ferrer - 08/07/11
Categoría: Agua corriente, Mimbres de la Voz, Simpatías
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Hoy simpatizo con la guineana que se encontró saliendo del cuarto de baño a quien estaba llamado a ser el primer presidente judío de un país europeo; con la revista Otro Lunes que me avisa de su número 19 y me lo guardo para la mañana del sábado; con Murdoch, Jr. y su más que delicioso «This Sunday will be the last issue of the News of the World», frase en la que me sobran un par de mayúsculas; con los pobres a quienes Casey Anthony tenga como vecinos en cuanto salga de prisión; con todos los portugueses sin excepción —a tal contundencia ayuda que Saramago ya descanse en paz—; con Wendy Iriepa, transexual que en Cuba «duerme con el enemigo» y se gana las iras de Mariela Castro; con Coppola, cuyo El Padrino «restaurado» vengo de ver en el Verdi, rito que cumplo cada año aunque no siempre sentado ante pantalla de cine y copia proyectada en alta definición; con un par de tibetanos que me preguntaron una dirección hace un rato y se despidieron de mí dándome una suerte de bendición que a ver si cunde…
Día regordete y abofadito. Parece que hoy simpatizo con todo el mundo… Tendré que enmendarme mañana.
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Jorge Ferrer - 06/07/11
Categoría: Agua corriente
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Este verano habría que colgar aquel mapa de Anaximandro en cada casa. ¡Y en todas las redacciones de los periódicos!

Uno donde Italia y Grecia son saetas que indican hacia donde se descuelga Europa: Libia; siendo Grecia península algo más abofada, y notablemente más coproforme que la (todavía) estilizada Italia. Y donde Asia —China, Rusia y la India—, empuja los márgenes de dos ríos —egipcio uno, ¡egipcio!; georgiano el otro, ¡georgiano!— que acabarán por ceder ante el empuje del BRIColage descrito por Goldman Sachs.
¿Qué profecías mayas, qué Nostradamus ni qué ocho cuartos? El viejo Anaximandro de Mileto, tan lejos como ca. 530 A.C., ya nos dibujó, grafista impecable, lo que nos habría de entretener en el verano de 2011.
Eso sí, no supo que habría una América, que es lo que tienen los presocráticos, socráticos y unos cuantos más hasta que Juan de la Cosa dibujó la cosa.
Otra, también, cosa es que América nos sirva o nos quiera servir de mucho a estas honduras.
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