Jorge Ferrer - 26/07/10
Categoría: Agua corriente, Poscomunismo, Transición
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Raúl no habló hoy en Santa Clara. Repartió diplomas y abrazos. Y punto. El discurso, en un gesto inusual, le correspondió a un vicepresidente, José Ramón Machado Ventura.
Para los estamentos del partido y el gobierno cubano Machado Ventura es un dinosaurio y un hijo de puta. Recuérdese el episodio Lage – Pérez Roque – Ramírez de Estenoz. Para los cubanos en general, pueblo poco versado en paleontología, Machado Ventura no es más que un viejo hijo de puta. Que, por cierto, ¡vaya par de apellidos para hacer política cubana en el siglo XXI!
Habituados a escuchar cada 26 de julio la voz de su amo y saber, siquiera en tentativo más-o-menos, lo que cabía esperar en los próximos meses, hoy los cubanos se quedaron con las ganas. Antes alguno de los Castro subía al podio y los felicitaba por sus glorias, los adulaba, les reñía y aunque los asustaba con más sacrificios, les prometía algún regalo. Raúl prometió leche, por ejemplo, cuando le tocó pronunciar su primer discurso de esa índole como jefe de Estado.
Ahora tienen a un desmomificado Fidel de vuelta a la calle y a Raúl mudo. Sordomudo. Encima un viejo hijo de puta que ni siquiera se apellida Castro sube a una tribuna a sermonearlos.
En los próximos días las especulaciones sobre el silencio de Castro II llenarán páginas y sobremesas. Que si el hermano ha vuelto y le quiere robar el show, que si está enfermo de muerte, que si perdió la apuesta de las reformas a favor de los «duros» como Machado Ventura que se habría aliado con Ramiro, que si está guardándose para momento más propicio… En Pogolotti y en Langley, en Bruselas y Hialeah, en Madrid, Argel y Bauta la gente se preguntará de quién es la mano que mece la cuna, la isla, la Cuba.
Va mi primera aportación a tales especulaciones. A la vista de la calidad de los tegumentos que protagonizan la fiesta, digo yo que la mano, sea diestra o siniestra, pertenece al más hábil de los taxidermistas.
Ilustración: Damien Hirst, The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living (1991). No ha sido en lo absoluto inocente que eligiera pieza así titulada para ilustrar este post.
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Jorge Ferrer - 24/07/10
Categoría: Agua corriente, Poscomunismo, Transición
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Juventud Rebelde y Granma calientan hoy las expectativas en relación con el discurso que Raúl Castro pronunciará el venidero 26 de julio en Santa Clara. El del año pasado fue el discurso del jarro de agua fría, ¿recuerdan?
Nadie puede asegurar hoy qué traerá el del próximo lunes. Pero los indicios deslizados en la prensa cubana de esta mañana de viernes parecen anunciar menos hielo para enfriar el agua del imaginario jarro.
El tema que abordan uno y otro ―aunque por vías diversas: plomazo de Luis VI (que lo llama C.) y sección de cartas de los lectores― es el de las formas de propiedad. La manera en que se puede conciliar una economía de Estado con ciertas formas de propiedad privada.
¿Les suena?
Aquí como en todo conviene tener memoria. Buena memoria.
El 6 de abril de 2007 el diario Juventud Rebelde se extendió sobre comisión creada para revisar las formas de propiedad en Cuba. Un nombre deslizado en la nota me llamó entonces la atención. Tanto como para que dedicara un post al asunto: «Cierta propiedad»
Ese nombre propio era el de Luis Marcelo Yera, uno de los economistas cubanos que más han trabajado la integración de diversas formas de propiedad dentro de un modelo socialista-estatista. Que Marcelo Yera apareciera implicado en ese debate me pareció saludable y alentador. Véase aquel post para abundar.
Tan solo un detalle me disgustó y me pareció risible, de manera que me mofé de él con ganas.
A saber, que el artículo de Juventud Rebelde concluía con la siguiente estimación de plazo: «Los primeros resultados del amplio y complejo estudio sobre la propiedad en Cuba se conocerán dentro de tres años».
Del 6 de abril de 2007 al verano de 2010 va eso: tres años, más una primavera.
Ya se verá, oigan, y no tiene por qué ser en el propio discurso, pero se non è vero, è ben trovato. (Continúo pensando que alguien se está robando las carretillas.)
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Jorge Ferrer - 23/07/10
Categoría: Agua corriente
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1.
Los herederos de José Saramago enfrentan una deuda de más de 700.000 euros que el escritor portugués habría dejado de pagar a la hacienda española.
El abogado de Cuatrecasas que lleva la cuenta del difunto Saramago ha afirmado hoy, leo, que el autor de El Evangelio según Jesucristo y Ensayo sobre la ceguera, un hombre ateo, comunista y ―por decirlo rápido― libertario, siempre pagó «religiosamente» sus impuestos.
«Religiosamente», dijo.
Yo de Saramago habría saldado tal enojoso asunto antes de morir, porque ese adverbio es de los que, ay, te modifican la biografía.
2.
Manuel Fraga, quien fuera ministro de una dictadura, la franquista, y al que otra, la castrista, le regaló hace años cuatro presos políticos para ganarse su favor, ha dicho, leo: «Algunas de las cosas que he visto y han hecho los exiliados cubanos en España me parecen exageradas. Algunas de las cosas que han dicho».
¿A qué se referirá Don Manuel? A la incertidumbre sobre su futuro, a los baños compartidos del Welcome, por ejemplo. No. Ha sido más preciso con declaración de veras inquietante:
«Dicen que no se les da bastante libertad para seguir su trabajo con nosotros. Supongo que tendremos que respetar un poco al Gobierno cubano también.»
¡Tremendo!
Porque digo yo que quien sirvió a una dictadura y motejó de «caballerete» a un preso político fusilado poco después ―a Julián Grimau en 1963― haría muy bien respetando a las víctimas de otra.
Que si no, ¿quién se va a creer que un tercio de siglo de democracia lo ha redimido de su desprecio por los opositores?
3.
Hugo Chávez ha ordenado la suspensión de relaciones diplomáticas con Colombia. Una situación que lleva aires de guerra a un continente que no las necesita y las creía desterradas para siempre, más allá de un par de diferendos puntuales de muy moderada intensidad.
Nada específico, el Epígono Vulgar ha dicho, leo: «No nos queda, por dignidad, sino romper totalmente las relaciones diplomáticas con la hermana Colombia, y eso me produce una lágrima en el corazón…»
Dignidad, hermana, lágrima y corazón. Cuanto bolero en tan pocas palabras que anuncian desastre. Debería prohibirse por ley emplearlas juntas en los discursos políticos latinoamericanos. Y a quien lo hiciera amputarle la lengua, como amputa manos ese Ahmadineyad con quien Chávez compadrea usando palabras más gruesas, de más peso.
Petróleo y uranio, por ejemplo. Tan asociado el último al valor de su «peso específico».
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