Fidel Castro en los periódicos del 1 de enero, y tarea…

- 02/01/11
Categoría: Castro & Family, Exilio, Media, Transición | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


1 de enero de 2011. Comienza la segunda década del s. XXI.

Y va uno y se asoma a las primeras planas de los principales diarios que leen los cubanos a ver qué tal de perspectivas.

Granma, de La Habana, y El Nuevo Herald, de Miami.

Repito por si no se oyó: «Comienza la segunda década del s. XXI»

Y trae Granma:

Y trae El Nuevo Herald:

Sirva la coincidencia en la reproducción de la jeta del dictador cubano para calibrar el ímpetu con que el periodismo cubano —es un decir— encara el upgrade del calendario.

E incluso para dejarnos tarea, deberes.

Ahí va…

Redacte cada cubiche composición sobre el tema: «Fidel Castro: ¿en qué orilla se goza más de él?»

Para alumnos avanzados: «Fidel Castro: ¿en qué orilla le temen más a su desaparición?»

Para los superdotados: «Fidel Castro: ¿a qué orilla conviene más su permanencia iconográfica?»

© www.eltonodelavoz.com

Decadencia es una palabra anticuada

- 31/12/10
Categoría: Media | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Esto esta noche. La barra de información de la TDT todavía indicaba el cierre de emisión de CNN+, un aceptable canal de noticias, y la pantalla ya se alumbraba con la cabecera de la emisión que lo sustituye: Gran Hermano las 24 horas: «la vida en directo», que dice su esperpéntica presentadora.

Lo malo no es que se cambien noticias sesgadas por brutalidad desnuda.

Lo verdaderamente malo es que todavía no sabemos cómo llamar propiamente a estos trasvases. «Decadencia», habría dicho antes el esnob.

Pero, qué va. La voz «decadencia» es demasiado elegante y decimonónica para nombrar el paisaje por el que pululamos, siquiera como transeúntes del zapping.

Pronto habrá que raspar el fondo del barril para encontrar las palabras que nos den nombre. ¡O inventarlas!

Ya mismo comienza todo un año para entretenernos en ello.

¡Feliz 2011!

© www.eltonodelavoz.com

Wikileaks y la rebelión de los pescados

- 29/11/10
Categoría: Media, Wikileaks | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


He estado repasando los documentos que hoy ha filtrado Wikileaks. Muestran cuatro cosas, al menos:

1) Que Irán es percibido como un peligro por algo más que un grupito de sionistas malos remalos y otro puñado de neocons malos malísimos. Son muchos en el área los que consideran que Israel y los EE.UU. tienen que poner fin al programa nuclear iraní. A bombazos, si no hay otra.

2) Los documentos no muestran nada que no intuyéramos, o incluso supiéramos, nada que justifique el entusiasmo de los amigos de los «secretos». Secreto, lo que se dice secreto, no hay ninguno revelado. Lo que se ha hecho público es el trasiego de informes, relatos y opiniones que forman parte de la correspondencia diplomática de cualquier país del mundo. Ellos ayudan a conformar políticas, pero no son LA POLÍTICA. De los EE.UU. en este caso. Y, sí, están llenos de valoraciones sobre charlas privadas que pueden molestar, y mucho, a los interlocutores involucrados.

3) Julian Assange, que es el tipo más repugnante que cámara de televisión ha visto en los últimos años, dejando fuera los peores momentos de Britney Spears o la teta fea aquella de Janet Jackson, acaba de hacer un enorme servicio a Irán y complicar las relaciones de los Estados Unidos con sus aliados en un momento crucial de las relaciones de Occidente con Oriente Medio. Al convertir la revelación de «secretos» en deporte que pretende oxigenar la democracia, lo que hace, en realidad, es enrarecer un entorno que pretende llevar precisamente la democracia a países que carecen de ella, la impugnan y la atacan.

4) Desesperados por la progresiva pérdida de lectores y «exclusivas» a manos de redes de información más inmediatas y auténticas algunos periódicos han comprado la idea de que servir de portavoces de Wikileaks les devuelve la gloria que ven escapar. Véase el obsceno despliegue de El País, por ejemplo. El periódico como ventilador que dispara la mierda. O como continente de la mierda, así sin más. El papel que sirve eminentemente para envolver pescado se llena de letra insulsa y antidemocrática que vende a lectores que toma por amigos de las teorías de la conspiración. Por tontos, vamos.

¿Conclusiones? Varias de las que comparto apenas una a modo de recomendación: todo pescado que repose en tarima de mercado y se vea de repente en el trance de ser envuelto por diarios como estos, llenos de esta insulsa bazofia, abandone siquiera por un instante su mudez proverbial y pida a gritos que pesquen, también, a ese Julian Assange. No hay merluza que merezca su abrazo.

© www.eltonodelavoz.com