Unsere Mütter, unsere Väter

- 26/09/13
Categoría: Cine, Memoria
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Anoche vi los dos últimos episodios de Unsere Mütter, unsere Väter, la serie en tres entregas de 95 minutos cada una de la que nos llegó el alebrestado rumor de susto y reprobación que provocó en Alemania, Austria y Polonia cuando se la vio allá la pasada primavera. ¡No sabían qué hacer con ella, los pobres hijos de sus padres y sus madres! ¡Los polacos montaron en cólera y se quejaron a las cancillerías! Anduve hace un tiempo por Polonia, por Cracovia y Varsovia y haciendo etapas, y jamás vi gente más espontáneamente antisemita ni más espontáneamente dolida por su tara, salvedad hecha de un moldavo con el que compartí psiquiátrico cuando yo era bueno. (Que lo fui antes de que lo vuelva a ser algún día que adivino lejano.)

Un espectáculo sentimental inédito a estas alturas el de esos lloros, esos yonofui, cuando las culpas del siglo pasado, ¡no digamos ya las de mediados del siglo pasado!, nos parecen distantes como unicornios. ¡Ah, pero esos unicornios judíos siguen ahí, millón a millón! ¡Y esos nazis a los que el cine ha puesto todos los cuernos asoman en este filme como gente, digamos, regular!

En España nos tocó verla ahora titulada Hijos del Tercer Reich (Generation War, en inglés), en la linde que separa verano y otoño. Muy apropiado, que es serie de lindes. Lindas, terribles, lindes. (¿Cabrá “Länder” en esta línea cuando la discipline WordPress?)

Búsquenla, aunque sean ustedes hijos de otras madres y otros padres, o nietos de otras abuelas y abuelos. Todos llevamos el horror en la sangre. Horrores grandes u horrores pequeños. Nadie está a salvo, nenes. Lo que desconcierta de Unsere Mütter, unsere Väter es que el horror se reparte como la tarta en un cumpleaños o, mejor, como las sonrisas en un funeral. Y nos descubre que nada sabemos hacer con ese merengue, ni esa espuma, que nos gustan y repugnan en días alternos que buscamos igualar desde el olvido. Subalternos que somos.

http://www.youtube.com/watch?v=IBU4V3Z3dDw

De contra:

Sigan, por cierto, a Miriam Stein –Charlotte, Charly–, que hay algo en ella de lo que debería ocuparse el maestro Herzog antes de meterse en otra cueva. ¡Y son ideas, Werner!

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¡No los olvidemos!

- 11/09/13
Categoría: Memoria
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¡No los olvidemos! Ese día, estupefactos, vimos comenzar un siglo que ellos inauguraron con sus muertes.

¡En paz descansen!

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Cuba en la Primavera de Praga, aniversario 45

- 21/08/13
Categoría: Memoria
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En la madrugada del 21 de agosto de 1968 dio inicio la invasión soviética a Checoslovaquia. Hoy se cumplen 45 años de aquel momento, uno de los episodios que mostraron con mayor claridad el caracter imperialista del Kremlin y la condición artificial del bloque formado por las llamadas democracias populares y los instrumentos de política exterior de que se servían,  como el Pacto de Varsovia.

Cuarenta y cinco años más tarde, la situación geopolítica de Europa, y del mundo, es muy distinta. El bloque del Este ya no existe, Checoslovaquia se partió en dos y esas dos partes son miembros de la Comunidad Europea. La Unión soviética dejó de existir hace más de veinte años.

En cuanto a Cuba, ya saben: la República checa es un fiel aliado de la Cuba democrática en todos los foros europeos e internacionales y, tras años de distanciamiento con Rusia, La Habana y Moscú han retomado sus relaciones en términos beneficiosos para ambos gobiernos.

La “Primavera de Praga” y la subsiguiente invasión soviética sirvieron para redimensionar la pertenencia de Cuba al bloque comunista. Fidel Castro, que tantas veces se ha ufanado de su díscola relación con el Kremlin durante los años de la Guerra fría, mostró su apoyo explícito y sin fisuras a la invasión*. Con ello, no solo refrendaba la actuación del Kremlin, sino que pedía invasión soviética a Cuba en caso de que esta padeciera circunstancia semejante. Su adhesión fue pagada con chorros de oro, en petróleo y créditos.

Esta, su intervención el 23 de agosto de 1968, es uno de los documentos visuales más vergonzosos en la larga historia de vergüenzas que ha sido la de Cuba este último medio siglo. (Comienza en 05:20)

*En el ensayo “Around the Sun: The Adventures of a Wayward Satellite”, incluido en la antología Caviar with Rum. Cuba-USSR and the Post-Soviet Experience (eds. Jacqueline Loss and José Manuel Prieto), Palgrave Macmillan, 2012, me ocupo del relato de esa relación “díscola”.

 

http://youtu.be/8lICDrlC8IU?t=5m20s

 

De contra:

Rustem Adagamov ha publicado hoy una espléndida colección de fotografías de la invasión soviética a Checoslovaquia. La recomiendo mucho.

De entre todas, inserto aquí esta, a modo de muestra: el testimonio de la estrategia seguida por los jóvenes de Praga para confundir a los tanques rusos que entraban a la ciudad: destrozar todas las señales que les ayudarían a ocupar posiciones en una ciudad que les era desconocida:

 

 

 

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