También a Eliécer Ávila le hacen (estudiado) tilín los cinco espías

- 12/03/13
Categoría: Agua corriente, e-cuba, Oposición
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Al teléfono:

—¿Viste lo de Eliécer y los cinco espías?

—Sí y estoy intentando localizar a la intérprete para declararle mi admiración a su paciencia… Ejercí ese duro oficio en el pasado, como sabes, pero nunca me tropecé con ejercicio tan insoportable de escasoglosia…

—Pero, ¿lo de que quiere libres a los cinco espías? ¿Lo viste?

—Sí, bueno, ya nos lo había dicho Yoani…

—…

—Se les coge cariño a los retratos, oye. Yo desde que, enervado por el polen primaveral, colgué aquel distante abril el de Marilyn aquí delante de la mesa, babeo y babeo… ¡Y eso que babear por Marilyn no me brinda réditos en polémica o empresa alguna! ¡Ni mucho menos me libra del acoso de la DSE!

—Pero Yoani lo dijo con ironía y Eliécer se tira a la piscina del hotel The Five desde el trampolín.

—¿Ironía? Si dices de carrerilla que estás en contra del “bloqueo”, a favor de la liberación de los cinco espías y por el cierre de la Base en Guantánamo, no puedes convencer después de que ironizabas sobre el item que molestó. O puedes, pero entonces le regalas la ironía a quien se comió la ristra de reivindicaciones en sucesión de trío…

—¡Cuánta bobería!

—Tú no te pongas nombretes, que se te quedan… Salvoconducto y salvaguarda comienzan con las mismas cuatro letras…

—Pero es que…

—Por otra parte, no es descabellado imaginar a los cinco espías o a algunos de ellos volviendo a Cuba. Ni la abolición del embargo. Ni es culpable pensarlo. Yo mismo, babeando aquí ante la rubia, he valorado esas posibilidades. La primera y la segunda. Lo que no me explico es el por qué estos heraldos no condicionan ambos eventos a respuestas del gobierno de La Habana. ¿Por qué no alangrossizan la vuelta de los espías? ¿Por qué no tratan el fin del embargo como un token?

—Va y es que no son buenos en el dando y dando.

—¡Qué va!

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Ángel Carromero (o Los amigos que no merecemos)

- 01/03/13
Categoría: Agua corriente, Oposición
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No, no voy a escribir un prolijo post sobre la rueda de prensa que ofreció esta tarde Rosa María Payá y lo que dijo allí, un evento del que solo conozco el texto circulado por el Movimiento Cristiano Liberación (MCL).

De hacerlo me inhiben, a disparejos pares, mis dudas y el respeto a la familia de Oswaldo Payá y a su duelo, él sí todavía vivo.

Sí quiero compartir, a propósito de Ángel Carromero, una vieja anécdota. Tanto como que de 2005. Tal vez no resulte ocioso hacerlo.

En algún momento de mayo, también puede que fuera en junio, de aquel año coincidí en Barcelona con una corresponsal extranjera en La Habana. Una colega y amiga muy versada entonces en los entresijos de la política española hacia y en Cuba. El poeta Raúl Rivero había llegado a España hacía entonces muy poco después de veinte meses en prisión y gracias a un acuerdo entre los gobiernos de España y Cuba. Y Raúl Rivero, desde que pisó Madrid, denunciaba la situación de los presos del Grupo de los 75 todavía tras las rejas.

La corresponsal me manifestó su disgusto, que me aseguró extensivo a la cancillería española en La Habana y al ministerio en Madrid por el comportamiento del poeta y periodista. Las razones: cuando se acordó con él que se gestionaría su puesta en libertad y traslado a España, se le pidió inhibirse de toda denuncia y de mantener un perfil público alto, después de los ritos del recibimiento por Zapatero. Raúl Rivero, se quejó la corresponsal, no había cumplido el pacto de mantener lo que llamaban entonces «máxima discreción».

A tales quejas opuse lo que cualquier cubano habría opuesto. A saber, que me felicitaba de que para Raúl Rivero la suerte de los presos y la falta de democracia en Cuba fueran más importantes que cualquier acuerdo cerrado cuando aún se encontraba en las manos de los Castro. Repásese esta entrevista que concedió al diario El País dos semanas después de su llegada a España, por ejemplo.

Fin de la anécdota.

Ángel Carromero arribó a España en vísperas de la Nochevieja pasada. Desde entonces no ha dicho palabra de lo que vivió aquella triste tarde en Cuba. Ni una sola. Tampoco se ha manifestado Aron Modig. No lo hizo cuando Carromero permanecía en Cuba, pero tampoco ha abandonado su mutismo una vez que el chófer al que servía de copiloto abandonó la isla.

Esta tarde Rosa María Payá ha revelado lo que le habría revelado Carromero: que la muerte de Payá no habría sido un mero accidente. Se trataría de una noticia de un calado inmenso. De un vil asesinato que merecería el repudio más firme y la adopción inmediata de medidas de castigo al régimen de La Habana.

Pero ya dije que no voy a entrar ahora en el fondo de la cuestión.

Otra es la pregunta que me hago ahora: esos dos políticos europeos que se decían comprometidos con la causa de la libertad de Cuba, ¿cómo es que no nos dijeron a los cubanos lo que sabían? Digamos que se comprende no lo hicieran mientras ambos, y después Carromero, permanecían en manos de la policía cubana. Entonces podían ser alangrosseados o serlo Carromero, Modig ya en Suecia. Pero, oigan, desalangrosseados los dos: ¿cómo es que al día mismo de la llegada de Ángel a Barajas no se plantaron ante los ojos de mosca de los micrófonos en Estocolmo y Madrid para decirnos: ¡a Payá lo mataron y lo sabemos!? De ambos vimos grabaciones refrendando la versión del gobierno cubano. Son las únicas explicaciones públicas que han dado a día de hoy. Si las hicieron bajo coacción, algo que no es descartable, ¿cómo es que no se apresuraron a desdecirse y a contar la verdad, de haber otra, en cuanto pudieron hacerlo?

«Algo huele a podrido en Dinamarca». Y mucho huele a podrido cuando de algunos de «los amigos» de los demócratas cubanos se trata. O pendejos, o reos de compromisos espurios o gente que desprecia a los cubanos. O las tres juntas, en cocktail que no se llama Cuba libre precisamente.

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Yoani Sánchez, los Cinco espías y el niño ñato

- 21/02/13
Categoría: Agua corriente, Al teléfono, e-cuba, Exilio, Oposición
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Al teléfono:

—¿Tú viste eso, papa?

—¿Qué, exactamente?

—Lo de las arcas, papa, lo de las arcas y los cinco espías

—Bah, no hagas demasiado caso. Tú siempre aplícate lo del guajiro: «No importa que sea ñato, lo que importa es que respire».

—Coño, Jorge, eso vale para el vejigo que te nace medio bobo en Güira de Melena, pero nosotros…

—Somos una legión de medio bobos que vivimos en una Güira de Melena expandida, blogueada, tuiteada y facebuqueada…

—Es que yo pensaba que Yoani…

—Mira, tú piensa en números. Walesa, Havel, Aung San Suu Kyi o un Alexei Navalni ahora en Rusia. ¿Qué dota de dimensión política a un líder disidente? A todos ellos. Una ecuación muy sencilla: el número de ciudadanos que consiguieron sacar a la calle a clamar por sus derechos. En Gdansk, la plaza Wenceslao, Birmania entera o el Sadóvoye Koltsó del Moscú de Putin… Esa es la regla de oro, porque es la medida del impacto de un mensaje. ¿Me sigues?

—Bueno, pero Yoani con la academia de los blogueros y… Espera…

—Espero, claro, y tú y todos…

—Pero yo quería que Yoani…

—Cambia las expectativas. Adecúalas a lo que tienes, sin un solo cubano arastrado a la calle por líder alguno, y ya verás que las cosas van razonablemente bien. Yoani Sánchez es una opositora que participa del deseo de nueve y tres cuartos de cada diez cubanos preguntados por el fin del embargo. Yoani Sánchez es una valiente mujer cubana que se opone a la dictadura de los hermanos Castro, pero busca una entente con los represores, porque sabe que van en declive y ella tiene las de ganar con su proyecto mediático. Yoani Sánchez es una carismática figura que conoce el valor de palabras token como «civilista» o «empoderamiento» en los auditorios socialdemócratas y las utilizará día sí y día también para conseguir sus propósitos.

—Pero yo quería que Yoani…

—¿Querías? ¿Tú querías? Tú eres un exiliado que no ha puesto una, más allá de las campañitas esas bobas güirescas…

—A favor de Yoani, por cierto…

—Ya ves…

—Pero, coño, yo quería que Yoani…

—Socio, ya verás que Yoani dirá también lo que tú querías que dijera. Miami está a la vuelta de la esquina y será apoteosis, que hay mucho menesteroso ahí…

—Pero las arcas, los cinco espías… Y le llamó bloqueo al embargo, asere… ¡Como ellos!

—Tú, guajiro siempre y positivo: «No importa que sea ñato, lo que importa es que respire». Ya verás cómo también la escucharás decir lo que tú quieres que te diga. Es la primera vez que un disidente cubano sale de una Cuba en mutación a un mundo hiperconectado y tiene que contentar al mismo tiempo a sus anfitriones, a los sponsors, al exilio y a una Cuba que apenas lo conoce pero lo hará ahora en el extraordinario rebote de noticias que genere… ¡Reto mayúsculo, nene! ¡Y habrá premio para todos!

—Pero yo quería que Yoani…

—Bah, ¡tú querías…! Tú vas a ver que la niña que hoy te pareció ñata va a llenar más pulmones en estos dos meses que otros en décadas. La Cuba mutante es de los que mutan con ella. Y Yoani sabe más de cuatro cosas, cuando de Cuba y del paisaje de su presente y futuro desastre basta con saber un par.

—Sí, pero yo quería que Yoani…

—Lo que importa es que respire…

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