Después de la revolución, la evolución

- 27/01/11
Categoría: Poscomunismo, Transición | Etiquetas:
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Mientras tanto, hubo en nuestro país una revolución. El Estado cambió. Pero esta revolución no consistía en la toma de un poder existente o partido político en el Estado, sino que la revolución nacionalsocialista significa la completa subversión de la totalidad de la existencia alemana [die völlige Umwälzungdes gesamten deustchen Daseins]. Ello también comprende la Universidad. ¿Cómo se perfile ahora la Universidad en el nuevo Estado? El nuevo estudiante ya no es el ciudadano académico, ahora pasa por el servicio social, forma parte de las SA o de las SS, hace deporte al aire libre. En poco tiempo todo se unirá en una gratificante armonía. El nuevo docente hace planes para la Universidad, escribe folletos sobre el nuevo concepto científico, se habla sobre los estudiantes políticos, sobre las facultades políticas, se dan ponencias sobre el folklore y el servicio social. Esto no es más que una repetición de lo antiguo. Cuando mucho, es un traspaso extrínseco de ciertos resultados de esta revolución junto a una interiorización que se arrastra con la misma tranquilidad de antes.

¿Qué más hay, entonces, que hacer? En las palabras del mismo “Führer”, la revolución ha terminado y ha dado lugar a la evolución. La evolución debería relevar la revolución. Pero la revolución en la Universidad alemana no ha terminado, ni siquiera ha empezado. Y si en el sentido de las palabras del “Führer” la evolución ha llegado, sólo se podrá llevar a cabo a través de la lucha y dentro de la lucha. La revolución en la Universidad alemana no tiene relación con el cambio de apariencias externas. La revolución nacionalsocialista constituye y constituirá la re-educación total de la gente, de los estudiantes y del joven plantel docente por venir. Esto no puede ocurrir al margen de la nueva realidad [der neuen Wirlichkeit], sino sólo cuando nosotros mismos formemos parte de la nueva realidad y la experimentemos. Sólo lo puede experimentar el que tiene el verdadero sentido para experimentarlo, no el observador que quizá sólo lee literatura nacionalsocialista para educarse en el habla, sino aquellos que participan ya de que la realidad revolucionaria no es algo presente [Vorhandener], sino que está en su esencia, que apenas se está desarrollando, que apenas está llegando.

Completo aquí.

[Nota de Fronterad: Este texto, incluido en las Obras Completas de Martin Heidegger, no había sido publicado antes en español. Recoge (por obra de un periodista del Tübienger Chronik) la conferencia dictada por el rector Heidegger en Tubinga el 30 de noviembre de 1933 bajo el título Die Universität im nationalsozialistischen Staat. El texto fue publicado por primera vez en el periódico La crónica de Tubinga el 1 de diciembre de 1933. (Se trata, añado, de conferencia distinta al célebre «Discurso del Rectorado»: La autoafirmación de la universidad alemana, pronunciado el 27 de mayo del mismo año).]

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Breves apuntes (sangrantes) sobre la historia de Cuba

- 26/01/11
Categoría: Exilio | Etiquetas:
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Hoy en torno a la mesa, en Pampero.

Charlamos sobre animales: Machado, Batista, Fidel. Seguidamente ordenamos trozos de otros animales distintos (y sangrantes): par de solomillos, cuadril, entrecot, y morcilla para hacer boca…

—Los cubanos —dice uno de nosotros, inspirado, mientras nos preparan la orden gruesa— somos un pueblo amante de la libertad.

Pregunta otro:

—Pero ¿han dado alguna muestra masiva de serlo en los últimos cincuenta años? Una sola, ¿la hay documentada?

Y ahí se va a armar la gorda, cada uno con su argumento. ¡La cosa promete, señora!

Pero, ay: llega de repente el camarero con las libras de carne sudando sangre y oliendo a leña.

¡Stop!

¡Sangre y leña servidas en plato! ¡Qué susto, tú! ¿Es que vamos a masticar metonimias?

Rápidos, pasamos a discutir los vinos. Una materia en la que es súbito el acuerdo sobre el regalo, pero son prolongadas las disquisiciones posteriores.

Sí, hay que lavarse manos y deseos antes de sentarse a la mesa. Digerir es ejercicio que exige algo más que cuchillo que trincha carne blanda y servilleta que trabaja para lavarnos la sonrisa.

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De terroristas, de taxistas moscovitas, de Twitter y de nosotros

- 25/01/11
Categoría: Islam, Twitter | Etiquetas:
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Atentado terrorista hoy en Moscú, ya sabrán. Treinta y cinco muertos cuando escribo esta nota. Centenar y medio de heridos. Súmese cuánto dolor a cuántos allegados de esas víctimas. Y anótese en la cuenta del terrorismo islámico. (Oh, sí, ya sé que no han concluido las investigaciones ni ha reivindicado la acción grupo alguno. Pero tengan por seguro que no son filatelistas, pentecostales ni enemigos de las gaviotas quienes perpetraron la matanza en Domodedovo. Ay, los antecedentes.)

Del horror, nada que añadir.

Otros dos epifenómenos me han llamado la atención mientras trasegaba con las noticias sobre sangre, carne y miedo que se multiplica. Sobre todo las que servía el que Jordi Pérez llama «el mejor periódico que existe»: Twitter.

1) La reacción de los taxistas del aeropuerto de Domodedovo al atentado. A una, entre el pavor de quienes querían alejarse cuanto antes de la terminal, acordaron subir la tarifa a 20.000 rublos (=400 Euros). Eso es multiplicarla por cuatro en relación con la que se paga habitualmente para salvar los 20 km que separan ese aeropuerto de la capital rusa. En medio de la desolación y el miedo, y aprovechándose de ambos, decidieron lucrarse con ellos. Mostraron la miseria de la que somos capaces. La sacaron a pasear sin correa. La soltaron a la vista de todos;

2) La comunidad de twitteros rusos reaccionó al instante con una campaña en favor de apagar los ordenadores, subirse a los coches particulares de cada cual y rodar al aeropuerto a evacuar a la gente sin costo alguno. Centenares de jóvenes rusos se apartaron de sus laptops y acudieron en ayuda de las víctimas de la extorsión de los taxistas. La fotografía ahí arriba muestra a tres muchachas enarbolando carteles que ofrecen esos viajes gratis.

Sirva esto, y no se me endilgue vocación de amigo de la moraleja, que no la tengo, de prueba de un par de cosas, o tres.

El horror del Islam más agresivo se ha visto acompañado esta vez de la codicia de hombres como usted y yo. Del más bajo oportunismo, del peor rostro de una sociedad envilecida. Pero la generosidad de otros tantos, alimentada por las redes sociales, les ha salido al paso. ¡A ver si ante espectáculo tan enaltecedor vuelve alguien a denunciar la supuesta enajenación de quienes «viven» en Facebook, Twitter o similares! Los nuevos paradigmas de comunicación nos dan sorpresas hermosas como esta de hoy en la twittería moscovita. Porque hay sociedad más allá del teclado, aunque hecha en el teclado. Sociedad que se aparta de la ilusión digital y se derrama a veces por las calles.

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