Max Katz se paseó por la acera del puente, a tiro de piedra del Kremlin, donde fue asesinado hace dos noches el opositor Borís Nemtsov.
Así la han vestido los moscovitas, gente que lleva en la sangre muchas cosas, el dolor y la dignidad de siglos entre tantas otras. Y también el anhelo de ser ciudadanos de un país donde el miedo a que te peguen uno o cuatro tiros por disentir sea cosa del pasado.
Gracias a los moscovitas por esto. Por dar, otra vez, testimonio de su grandeza de espíritu.
Di con este video tomado por un turista ruso en un hotel de Varadero, Matanzas, hace unas semanas.
Es cosa notable esta, porque muestra un curioso passage cultural. (O llámenle transferencia si la antropología y sus palabras les dan picazón en las ingles o los sobacos.) El artista, cuyo nombre no consta aunque sí sus talentos, divierte a los turistas poscomunistas en isla que pasa por comunista, sin serlo. Y la gracia del caso, el susto, el fíjate-tú-qué-cosa, es que lo hace con una canción muy peculiar, porque es la más emblemática de un género muy ruso, el de las canciones que entusiasman a los presidiarios y los glorifican. A los reos comunes y también a los presos políticos: ‘Vladimirskii Tsentral’, o Prisión central de Vladimir. El nombre de ese penal, tal vez el más grande de Rusia, es un emblema del sistema carcelario desde los tiempos presoviéticos. La canción pertenece al clásico de la canción carcelaria rusa Mijail Krug (Михаил Круг). Aquí pueden verlo cantándola en inspirado clip en la propia cárcel.
¡Fíjense, pues, en qué cosa más poscomunista y postodo! Un cubano divierte a los turistas rusos que visitan Cuba con la memoria de sus cárceles. Y se la canta en Varadero, mojito a mojito. Y con entusiasmo nada proletario.
¡Gloria eterna a este anónimo héroe del raulismo!
De contra:
A modo de contexto, anoto que en 2013 visitaron la isla de Cuba 46,166 turistas rusos. En los primeros nueve meses de 2014 lo hicieron otros 30,989. En ese mismo período 27,000 viajaron a México y 118,000 a República Dominicana.
Hace unos años y a propósito de otras amenazas de los yihadistas, invité a tres caricaturistas, y amigos, a dibujar una caricatura de Mahoma para El Tono de la Voz: Omar Santana, Garrincha y Alen Lauzán.