Crescencio Marino, Superstar en clave post

- 02/11/12
Categoría: Agua corriente, Exilio
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¡Todo un monumento para el cronista futuro esa declaración que un Crescencio le envió al Nuevo Herald! (En el sentido de Le Goff, ya me entienden.)

Después de dedicar su vida, digamos, útil, al Ministerio del Interior de Cuba, Crescencio decidió que su vida inútil sería mejor vivida en Miami, esa patria de los jubilados. ¡Ya lo creo! Y allá se fue andando sobre la firme pasarela que une La Habana y Miami, artefacto que habaniza la segunda mucho más de lo que miamiza la primera.

Ahora, de repente, de ese Crescencio se conoce su pasado, se buscan testigos a ambos lados del Estrecho de la Florida que lo denuncien y allá fue eso, creciente.

Nada especial hasta ahí, más allá del guión habitual: un represor que esconde su pasado o lo maquilla y un par de avispados gestores de exclusivas pegados a las Blackberries.

Tocaba esperar qué decía el Crescencio, si algo. Y haciendo honor a su nombre, el esbirro trasplantado se ha crecido. ¿Disimular? ¿Pedir perdón? ¿Ofrecer la compensación de su presencia en los medios para buscar clemencia? ¡Nada de eso, nenes! Ni asomo del clásico “yo solo cumplía órdenes”, ni un dedito a los que se habrían complacido con medio cachito de minúsculo trocito de disculpa.

Bien al contrario, Crescencio se siente acosado, Crescencio es revolucionario, Crescencio está orgulloso de su vida en el MININT y hasta en Miami muchos se acercan, dice, a agradecerle su bondad, Crescencio denuncia las mentiras y calumnias de los anticubanos. ¡En “la capital del exilio”, oigan!

Sujeto mutante, Crescencio es ya, por derecho propio, un ente poscubano, siendo aún una excrecencia cubana.

Y esta entrevista, guárdenla, es un monumento conjugado a la vez en presente y futuro:

http://www.youtube.com/watch?v=zGevNL7mVBw
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Lecciones de la Crisis de los Misiles aka Crisis de Octubre

- 23/10/12
Categoría: Excepcionalidad, Rusia
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No me he podido sustraer al cincuentenario de la Crisis de los Misiles y menos cuando tenía previsto viajar a Rusia en estas fechas. Por encargo del think tank de estudios políticos rusos PIR-Center, escribí esta nota que se publicó ayer en ruso en la web del centro. Antes de publicada ya había encontrado asiento por vía de citas en el artículo que Vladimir Orlov, director del PIR-Center, escribió para el número de la revista Ogoniok de esta semana, que trae un amplio dossier sobre el mencionado cincuentenario.

Copio abajo el texto original de mi nota.

Sobre el tema “Lecciones más importantes de la Crisis de los Misiles”
Por Jorge Ferrer

Andan lejos los tiempos en que en apenas trece días, dos grandes potencias podían ganar juntas y a beneficio de ambas una encarnizada partida en el tablero geopolítico. Entonces y en menos de dos semanas, se puso fin a la amenaza de cataclismo global. Y se hizo mediante el diálogo entre los dos principales actores y dejando de lado al belicoso advenedizo, la Cuba de Fidel Castro, que buscaba ventajas de un equilibrio geopolítico falible del que esperaba réditos espurios: la muerte o la gloria. (“Acabó consiguiendo un estado intermedio: la potenciación del mito de la excepcionalidad cubana.”)

Medio siglo después, ahora debatimos la pertinencia del trazado de líneas rojas a Irán, inclinados sobre el mapa de la proliferación. Lo hacemos en mundo distinto, porque la bipolaridad de antaño ha cedido el paso a una, si me permiten, «polaridad en emergencia» (que es algo más complejo que una mera multipolaridad).

De aquellos días de 1962 que también tuvieron su color rojo —el del icono pop que fue el teléfono que uniría desde entonces a los dos principales centros del poder nuclear—, conviene recordar hoy los réditos de una negociación llevada con las debidas prisas y sin complejos, que consiguió poner fuera de juego las amenazas exógenas. Hoy, un enfoque como aquel, desde la urgencia y la responsabilidad, permitiría aceitar un diálogo fluido entre naciones cuyos líderes y pueblos sean conscientes de que la ruptura de los equilibrios vigentes, por precarios que sean, por falibles que a veces nos parezcan divididos por la madera, las flores y los botellines de agua de las mesas de negociación, puede equivaler a una catástrofe que dé al traste con la humanidad.

¿Más lecciones de la Crisis de los Misiles? Unas pocas y todas considerables. La astucia de la transparencia, el diálogo crítico, la capacidad de ampliar con celeridad y arrojo dialéctico el marco de discusión en aras de una solución compartida son vías de excelencia en toda negociación. Más: la certeza de que ceder posiciones alcanzadas con pírricas tomas de cabezas de playa en la política doméstica es una ganancia para todos.

Cuba, la mecha que pudo haber hecho arder al mundo en 1962, ahora no es más que un parque temático del pasado. Evitemos actuar nosotros hoy como autómatas de un parque de atracciones donde nadie es capaz de contener los ires y venires de una noria sin dueño.

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Out of office

- 19/10/12
Categoría: Viajes
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