Ileana Lochte, la madre cubana de Ryan Lochte, entrevistada sobre su hijo. Ileana nació en La Habana en 1954. Su hijo ha ganado esta tarde la primera medalla de oro para los Estados Unidos.
Mujer enérgica y simpática que asegura que a Lochte, quien venció esta tarde a Michael Phelps, le gustan las “croquetas”, “el bisté empanizado”, el “picadillo” y la “ropa vieja” que le cocinaba su abuela. ¡Y que todavía le cocina esa abuelita cubana de 91 años! Desayuno de campeones, oigan.
La Cuba grande, que es la de todos, la que junta isla y exilio, ya tiene su primera medalla de oro en Londres.
Raúl Castro aka Castro II dijo esta mañana en el oriente de Cuba: «El día que (los Estados Unidos) quieran la mesa está servida».
La reiterada y bravucona invitación me trajo a la mente dos variaciones sobre el mismo tema de la mesa servida y para lo que sirve lo que en ella es servido. Una con más aroma del comunismo esteeuropeo que la otra.
1) Daniel Spoerri: «El desayuno de Kichka» (adviértase que la silla cuelga de la pared, ingrávida, y ya está ocupada por lo que deberían compartir los comensales sentados a la mesa)
Ps. Para más Daniel Spoerri y Jan Svankmajer en ETDLV, úsese la casilla de búsqueda a la derecha del blog. Practicando esa búsqueda ahora mismo, advierto que les debo el relato de una espléndida performance de Spoerri a la que asistí hace una década. Queda pendiente…
A Cayo Lara, que es coordinador en España de la formación Izquierda Unida (oxímoron Nº 1) y que actúa en las Cortes como representante de Izquierda Plural (oxímoron Nº 2 y este sí de alquilar balcones) la muerte del disidente cubano Oswaldo Payá le pareció intranscendente. Se trataría, dijo de «un fallecido más de los muchos que se están matando cada día en las carreteras».
Cayo Lara es algo más que un imbécil y un miserable, que serían vicios privados, porque es además un totalitario y un fascista, lo que ya es una afrenta pública. Su desprecio por alguien que buscó la pluralidad de ideas en su país, Cuba, y el fin del régimen totalitario dicen más de Cayo Lara que cualquier tratado de psiquiatría o recuento de la historia de los partidos comunistas del pasado siglo.
No albergo esperanza alguna de que este protohumano sepa algún día qué es la libertad y por qué hay cubanos que luchan por ella, pero tal vez este video tomado esta mañana en un barrio habanero le sirva para asomarse por unos instantes al envilecimiento del totalitarismo cubano: el de la gente en las calles y el de la policía «revolucionaria». Las imágenes muestran el dispositivo policial que impidió a muchos allegados a Payá asistir a su entierro en la necrópolis de La Habana.
A ver si le parece que su colega el “secretario general revolucionario” también se tomó la muerte de Oswaldo Payá como otro accidente de carretera sin más.