Mauricio Vicent de El País: Roma traditoribus non praemiat…

- 04/09/11
Categoría: Agua corriente
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Tanto perrear, tanto negociar, tanto silenciar, tanto mendigar, tanto fula gastado en comprar gracias, tanta genuflexión, tanto puentear a sus colegas para ganarse los favores del CPI, tanto “mira que yo quiero a Cuba”, tanto “yo soy tan cubano como el que más”, tanto “no soy yo, que yo estoy con ustedes, pero es que en Madrid los de la redacción son muy malos”…

Pero llegó el día en que Mauricio Vicent, corresponsal de El País en La Habana a quien llamé siempre aquí Maurivitalicio, perdió el favor de sus cúmbilas habaneros. La Habana acaba de retirarle su credencial de corresponsal allá después de veinte años de ejercicio. PRISA le da tanta relevancia al “despido” que lo trae en primera plana de su dominical, que es mucho traer. Y habrá que esperar a los editoriales de El País sobre Cuba para saber si esto será camino de paz o camino de guerra.

Es lo que hay, Mauri: Roma traditoribus non praemiat.

Ya tienes cierta edad y era hora de que te buscaras un trabajo decente. Un trabajo que puedas hacer con decencia, vaya.

Dicho esto, que atañe al corresponsal extranjero Mauricio Vicent, dócil porque rehén de sus circunstancias, a corresponsal del principal diario de los que se editan en español y cuya estancia parecía que vitalicia en La Habana era anómala y nociva para la información que servía, lo siento por el Mauricio esposo y padre y español allá aplatanado. En tanto tal: ¡mi solidaridad y mi deseo de que tengas suerte en tus afanes futuros, mi socio!

Maurivitalicio, ahora Mauricio a secas, en ETDLV: aquí, y aquí, por citar casos.

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No quiero más rumores sobre la muerte de Fidel Castro

- 02/09/11
Categoría: Agua corriente, Castro & Family
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Más y más rumores de que Castro I asciende a los Cielos.

Detesto esos rumores. Ya sé que tienen el beneficioso efecto de alegrarnos alguna que otra sobremesa. Que ese cadáver es un postre almibarado.

Pero ya prefiero vivir sin ellos, sordo al runrún.

El día que se muera lo sabré por teléfono. Como por teléfono supe de la operación y la renuncia en 2006. Lo supe de madrugada, sonó el teléfono, timbrazos que a esas horas suelen confirmar desgracias. Esta era lo metafísica y geométricamente opuesto. Llamó Juan Abreu, creo recordar que desde los Pirineos, y fue una efímera fiesta que cinco años después tenemos todavía pendiente.

Luego, lo dicho: no quiero rumores.

Quiero al hijo de puta de Fidel Castro muerto y verificado. Y quiero ver a Cuba sin él. Llorándolo la Cuba plañidera; el alborozado silencio de la Cuba futura.

Ese fiambre no nos devolverá la paz que no hemos sabido ganar, pero al menos nos situará en un después al que bien vale la pena asomarse mientras se marchiten las coronas de flores.

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Miami revolucionaria

- 31/08/11
Categoría: Agua corriente, Exilio
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Pablo Milanés, que es muchas cosas, y entre ellas un icono de la etapa apoteósica de la revolución cubana, dio un concierto en Miami el pasado sábado. Que bien. Hubo polémica nutrida de voces; algunas, a favor o en contra, atinadas. Que bien. Hubo protestas en la calle. Que bien. Protestar es sano y si se hace al aire libre, es todavía más sano. Hubo entrevistas a Pablo Milanés y entre ellas una a Radio y TV Martí. Que bien.

Y hubo también un Edmundo García, castrista que reside en Miami a sueldo de empresarios que se lucran con la emigración cubana, que escribió artículo milagroso por no contener faltas de ortografía. Es sabido que el único amigo norteamericano de Edmundo García es el corrector ortográfico del Microsoft Word. En su artículo Edmundo García critica a Milanés con aire de perdonavidas. Insinúa que es un traidor a la causa revolucionaria.

Como es natural, a Pablo Milanés le disgustó que tipo con carné de miserable se permitiera sermonearlo. Y le bajó una Carta abierta que pa’ qué. De hijo de puta en adelante, le dijo. Porque, viene a decir Milanés, para revolucionario él, mientras que Edmundo es un revolucionario aquejado de infantilismo.

El Nuevo Herald, ese periódico que La Habana tilda de brazo de la mafia de Miami, etc., etc., reprodujo hoy ambos textos: el del revolucionario Edmundo y el del revolucionario Milanés.

Ello nos conduce a una deliciosa circunstancia. Fíjense bien: ya no es que los castristas inunden Miami, como proclaman los valedores de la pureza del exilio.

No, señoras y señores.

Hoy se ha dado un paso más de aquel que describí hace año y algo precisamente en El Nuevo Herald. Un paso al lado, si no quieren pensar que al frente. Ahora los revolucionarios discuten en Miami y a camisa quitada sobre su condición de tales. Se fajan en la llamada capital del exilio por vindicar su condición de revolucionarios. Revolucionario crítico, Milanés, y revolucionario rata, Edmundo, dirimen sus diferencias a pocas cuadras de la Torre de la Libertad y el Versailles. Y lo hacen hasta en la sábana del Herald.

Tomen nota. Esto de la frontera porosa se está tornando tan interesante que no nos alcanzarán las dos cejas que nos tocaron por cabeza para mostrar nuestro estupor ante la Cuba, y el Miami embedded en su geografía salpafuérica, que se anuncia.

Cualquier día nos levantamos con polémica entre Sedano’s y Publix sobre quién ofrece plazas de parqueo con mejor sombra según la combatividad cederista de sus clientes.

Tiempo al tiempo. Tiempos que me gustan.

De contra:

Del analfabeto Edmundo me he ocupado algunas veces. Aquí en la paródica pieza teatral Los desnudos y los tuertos, donde actuaba junto a Amaury Pérez. Aquí en relación con el odio, ese animalito que Edmundo lleva dentro y al que también alude Pablo en su Carta abierta. Aquí en ocasión de la entrevista que hiciera a Carlos Alberto Montaner y la réplica del último a coletilla que se permitió ese pobre García.

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