Franco, los Castro: dictadores son todos

- 03/06/11
Categoría: Agua corriente, Memoria
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El artículo dedicado a Francisco Franco en el Diccionario biográfico español ha provocado poco menos que una revolución en España —si no estuviera tan devaluada en estos días la idea de revolución entre tanta acampada asamblearia.

Soy muy sensible a esta #francorevolution. A esa excoriación aparecida de repente en la piel de la memoria inscrita en el pellejo de los periódicos —tegumento sobre tegumento. A mí es que llamarle otra cosa que «dictador» a un «dictador» me produce un sarpullido saussureano. Palabras y cosas han de adecuarse como mano y guante, que si no tiemblo imaginando el rostro del último hombre borrándose en la arena, que concluía lo suyo Foucault agitando el espectro del coco.

Al dictador, «dictador», con todas sus pocas letras y sus muchos muertos, como aquello de dar nombres precisos al pan y el vino. Ni Franco fue otra cosa que un dictador, ni lo fueron, en lo que me toca por nacimiento, Machado, Batista y los hermanos Castro, Fidel y Raúl —que parece nombre de dúo regaetonero.

Luego, con la misma que me sumo a la reivindicación del saussureano implante en el Diccionario de marras, ruego a tanto indignado que exige enmienda allí, mientras llama «presidente» o «líder» o «revolucionario» a cualquiera de esos dos hermanos de las Antillas, que también a ellos les llamen siempre por su oficio y ejercicio, el de dictadores. «El dictador Fidel Castro» y «el dictador Raúl Castro». («Dictadores», ya que estamos, no es mal título para tema de regaetón.)

Les ruego, en definitiva, que rompan la geografía, se traguen todas las millas y dejen de practicar el tópico vicio del «kilómetro sentimental» —aquel que hace que, en este caso, mientras más lejos del redactor opere una dictadura, menos le importe el daño infligido a las víctimas.

Atentos siempre a las palabras y las cosas, que vaya cosa que es padecer una dictadura a la que tratan con aquiescencia hoy, mientras tanto justo —subrayo, justo— enojo produce que no se reconozca como tal a una del pasado.

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Primavera árabe… Ni que la de El Corte inglés fuera

- 31/05/11
Categoría: Agua corriente
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Porque en Libia, en Siria, en Yemen y Bahrein, ¿no continúa allá eso que llaman “primavera árabe”? ¿No corre allá la sangre?

Diría que sí y lo sostengo, pero pareciera que no. ¿Misurata?, dices y te responden con que si las ratas de quién.

Los ya empalagosos tahrires en Madrid y en Barcelona; la fiesta que no es fiesta en la socialdemocracia española; los pepinos asesinos que España dispara a Europa; los buscavisas, aka demócratas, guantanameros; la disminución de Berlusconi; y Sarah Palin, esa gop-incógnita, envuelta en cuero, que otrosí, que bienvenida sería, en cueros… Esas son las noticias, papa.

Primavera árabe… Bah… Ni que la de El Corte inglés fuera.

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(Cambios en Cuba): la pornografía sin la carne

- 28/05/11
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba, Transición
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El Granma trae hoy noticias de una ampliación de los márgenes en que pueden moverse los cuentapropistas erigidos en la esperanza blanca del socialismo cubano. Las limitaciones al ejercicio de un mayor número de profesiones y las altas tasas impositivas aplicadas a los nuevos empleados por cuenta propia son dos de los muchos elementos que conspiran contra la capacidad de flotar que tendría esa tabla de salvación arrojada al proceloso mar de la realidad económica del castrismo. Carmelo Mesa-Lago publicó ayer cumplido informe del estado de la mar: no se lo pierda quien lo haya pasado por alto.

Lo anunciado hoy en Granma —esencialmente, la dispensa de algunos gravámenes fiscales, la extensión de la capacidad de contratación y el aumento del volumen de negocio en las paladares— son herramientas que vendrían a flexibilizar el rígido esqueleto del programa de reformas, la tímida apertura hacia un modelo que dé aire, un soplo de aire, a la iniciativa individual. No es suficiente ni mucho menos, pero es un reconocimiento de la necesidad de abrir, o entreabrir, más la puerta.

Más allá de las expectativas que tenga cada cual con eso que en La Habana llaman pomposamente «actualización del modelo cubano», lo cierto es que en los meses venideros, como en los pasados, nos tocará seguir asistiendo a la proyección de una película en la que nunca ocurrirá lo que debe ocurrir, pero cada vez habrá escenas más insinuantes.

A golpe de indicio, en un largo proceso de desvelamiento, se nos tendrá pendientes del momento en que aparezca por fin la carne.

No se me ocurre mejor manera de visualizar esa enojosa situación, aunque no exenta de excitación, que este delicioso montaje de escenas en nada pornográficas de películas pornográficas. Una bien armada exposición de los momentos previos, el inocentísimo y hasta pudibundo hors d’oeuvre, mientras la carne brilla por su ausencia.

Eso es lo que veremos de los cambios en Cuba, por ahora.

(h/t del video: BoingBoing)

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