De Rómulo Sans, fotógrafo barcelonés que ha residido largas temporadas en La Habana y Nueva York, y ha trabajado en medio mundo, Miami incluido, he subido aquí algunas obras en otras ocasiones. Allá remito para presentación más prolija.
Hoy les muestro unas pocas imágenes de una de las series en que ha trabajado y más me divierten: LOST. Yo prefiero llamarla PNR @ NYC, pero el artista nombra. (Para quienes no la sufrieron, PNR vale por Policía Nacional Revolucionaria; la que alegra a Cuba, vamos.)
LOST muestra a un policía cubano deslocalizado en Nueva York. Uniformado aún y desarraigado ya. Un desdichado OOPArt.
Ha muerto Amy Winehouse. De angustia, supongo, que es una droga que se acompaña de otras a modo de postre. Fue el mayor talento que la música popular conoció en lo que va de este siglo; luego, en lo que va de milenio. Una voz electrizante, de una profundidad abisal y capaz de vibrar como una dorada lámina de latón clavada en el punto donde nacen todos los vientos. Back to Black es un monumento al soul como no creo pueda erigirse otro en el futuro. Su covercon aquella tipografía setentera y la figura magra de ese cachito de mujer debería ilustrar las entradas de unas cuantas voces de enciclopedia. También, y muy principalmente, la de la voz «Voz».
En paz descanse Amy. Si a ella le da la gana, claro.
Y ustedes no pasen por alto esta versión descomunal en su simpleza de You Know I’m no Good, ese título con fuerza de epitafio.
Me gusta pensar que mujeres como ella encarnaron todo lo que conozco de las mujeres cubanas: la gracia, el ingenio, el talento, la dulzura, la generosidad, la lealtad, la grandeza de espíritu.
Escuchar a Celia Cruz, verla, reconcilia con la desmejorada Cuba como pocas cosas lo hacen. Que el gobierno de los hermanos Castro la borrara de la memoria de dos generaciones y prohibiera escucharla no dice nada de Celia, pero lo dice casi todo de la miseria de un totalitarismo contrario a la naturaleza de Cuba por fabricar olvidos, por amputar a hachazos la relación de los cubanos con la tradición nacional. Por cabrón y por racista.
La recuerdo aquí en dos tiempos, a esa espléndida diva sin divismo: