Jorge Ferrer - 16/07/10
Categoría: Agua corriente, Oposición, Poscomunismo, Transición
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Alguien me pidió hoy le explicara en más detalle qué quise decir en las dos últimas entradas escritas aquí. (Esta y esta.) En particular en qué me baso para afirmar que las excarcelaciones de los presos de conciencia cubanos nos situarán en un nuevo paisaje en lo que a hacer política cubana se refiere.
Como soy renuente a explicar lo que escribo ―doy por hecho que o se explica por sí mismo o el lector ha de trabajar por su cuenta―, pero, aun así, paso por ser un tipo amable, le respondí contándole el delicioso chiste con que Slavoj Žižek abre Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales (Barcelona: Paidós, 2009).
Los atentos vigilantes de una fábrica sospechaban que un obrero robaba. La sospecha se basaba en la circunstancia de que cada tarde, al concluir la jornada laboral, el obrero abandonaba la fábrica empujando una carretilla. Como es natural, los vigilantes inspeccionaban cada vez la carretilla, le daban la vuelta, buscaban un doble fondo, hundían los dedos en los neumáticos… Nunca encontraban nada. Cada tarde, lo constataban, la carretilla iba absolutamente vacía. Y los vigilantes lo dejaban marchar.
Hasta que un buen día, mucho después, caen: lo que robaba el obrero eran carretillas…
Pues, nada. Eso.
(Advertencia para puristas: cito de memoria.)
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Jorge Ferrer - 15/07/10
Categoría: Agua corriente, Al teléfono, Oposición, Poscomunismo, Transición
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Al teléfono:
―Ferro, ¿viste que Biscet dice que no sale de Cuba?
―Ajá…
―Entonces tampoco saldrá de la cárcel, ¿no?
―Todos saldrán, parece.
―Pero ¿cómo van a dejar a ese hombre suelto allá?
―Les conviene. Como les conviene Payá, como les convienen Martha Beatriz, Vladimiro, Elizardo, Calule, etc.
―No te sigo.
―Es fácil, mira. En unos meses Cuba no tendrá presos de conciencia reconocidos por organismos internacionales de derechos humanos. Tampoco periodistas presos. Ah, y las Damas de Blanco habrán desaparecido de calles nacionales y periódicos extranjeros…
―Pero habrá opositores en libertad…
―Exacto: eso es parte del paquete: no hay presos y hay opositores libres. ¡Y hablarán a diario y con toda libertad, como lo hacen ahora, con radios y televisiones de Miami et au delà! Será un magnífico paisito que vender… Hasta el Papa querrá comprarlo para jugar con él este verano en Castelgandolfo…
―Coño, pero la represión…
―Bobadas, a la prensa la represión policial no le importa si no hay muertos ni presos “de conciencia”. Y a los políticos occidentales menos. Alguna protesta para cumplir las formas y punto. Y a veces casi ni eso: ¿viste mucha polvareda por el bloguero egipcio asesinado por la policía hace unas semanas?
―Ah, no sabía…
―¿Cómo lo vas a saber, nene?… Lo que sorprende es cómo no soltaron a estos presos antes para devolver a Cuba a la condición de subdemocracia, tan en boga. O no sorprende tanto: por brutos que son…
―Pero, a ver, ¿entonces los que se quedan en Cuba le hacen más el juego a Raúl que quienes vinieron a Madrid?
―No exactamente, aunque pronto veremos a los funcionarios del exilio diciendo que quienes se quedan son los valientes de verdad. Tú cada vez que leas a alguien escribiendo tal cosa, escupe…
―No sé… Todo esto es tan raro…
―Mira, el juego es tan complicado que no conoce de jerarquías. Todos sirven y todos servimos, sea a sabiendas, a regañadientes o desde la más completa inocencia.
―Tú también, entonces…
―Yo también, claro. Con Cuba, si se juega se pierde. Siempre. Estoy seguro de que si al pulpo Paul le dan a elegir entre cajita con almejas por Biscet y cajita con almejas por Paneque se pone en huelga de hambre como Fariñas, fíjate…
―Coño, el calor te está poniendo pesimista, asere…
―¡Qué va! Estoy más feliz que una lombriz. ¿Sabes por qué?
―…
―Porque mientras más normalizado sea el juego, mayor será el número de jugadores y mayor también la inestabilidad del tablero…
―Ahora sí me dejaste en Babia…
―Un buen sitio para reposar durante el quinquenio que inauguramos… Quédate ahí hasta nuevo aviso…

De contra:
Fe de erratas:
Ayer califiqué de “trajeados” a los excarcelados que comparecieron ante la prensa en Madrid. Me equivocaba: ni saco, o americana, les dieron. Tan solo camisa y corbata.
En verdad, con eso ya había para la foto…
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Jorge Ferrer - 01/07/10
Categoría: Actualidad, Poscomunismo
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Waldo Mariscal, hijo de una de las espías que el FBI acaba de enchironar me ha alegrado la tarde con una hilarante tentativa de exculpar a su madre, Vicky Peláez, periodista (tal vez) peruana que trabajaba para El Diario – La Prensa de Nueva York.
Arguye airado el retoño de (tal vez) peruana que lleva 20 años residiendo en Estados Unidos: «Apenas habla inglés mi madre, ¿qué va a hablar ruso?»
¡Oh, Señor! Desde aquí pude escuchar cómo Kim Philby se revolvía en su tumba. ¡Qué bajo ha caído la profesión de espía con jefes que escriben en cirílico y tinta invisible!
Y, sin embargo, no fue esto lo que más me llamó la atención en asunto la mar de divertido. Léanse si no las dos actas de la acusación: Una y, la más suculenta, Dos.
Lo que me erizó, y donde veo venir novela que venderá millones en aeropuertos de todo el mundo, fue la sorprendente nota del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso donde se da a entender que Vicky Peláez ―y ahora viene el por qué del «tal vez peruana Vicky Peláez»―, es en realidad rusa. ¡Rusa!

Así se pronunció ayer el vocero del ministerio de marras:
Comments by the Russian MFA Spokesman
897-29-06-2010
Regarding the charges brought in the US against a group of persons on suspicion of spying for Russia we report that it is about the Russian citizens who at different times found themselves in the United States. They have committed no acts directed against US interests.
We presume that they will be given the normal treatment in their places of detention and that the US authorities will guarantee access to them for consular officers of Russia and lawyers.
We hope that the US side will show a proper understanding of this issue, including on the basis of the positive nature of the current stage of development of Russian-American relations.
June 29, 2010
Imagínense por un instante que esa (tal vez) peruana ―ah, por cierto, y (tal vez) peruana filocastrista― tenga en realidad remoto pasado de pionerita uzbeka o kirguiza. ¡Qué regalo para el biógrafo! ¡Qué caramelo para el novelista! Su marido, por cierto y dudoso y pico, un tal Juan Lázaro, habría pasado la infancia en Siberia, según las grabaciones.
Pero, sí, ya sé que la realidad nos negará ese regalo mayúsculo y que, si no hay pifia en la citada declaración, apenas se tratará de «rusa» a la que regalaron la condición de connacional de Dostoyevski por «servicios prestados». Y, por lo visto, bien cobrados.
Con todo, qué importa si Peláez nació en Dushambé o Tashkent, cuando esta red de espías rusos nos ha dado lo que nos negaron los Cambridge Five, anteriores y mucho más novelables que los Cuban Five.
Esta Mata Hari absolutamente matadora. Anna Chapman, por ahora.
¿Quién se resistiría a susurrarle al oído un «Espíame, mami, ¡anda!» a esta muchacha? (La galería completa aquí.)


UPDATE:
Y no, Juan Lázaro, el marido de Vicky Peláez, ni es Juan, ni es Lázaro, ni es uruguayo.
Lo ha admitido hoy ante el juez.
Sígase este asunto con atención. Yo lo haré, porque el caso, aunque parezca soso, es extraordinario y nos devuelve a un paisaje de Guerra fría que hace tiempo no paladeábamos.
Y yo tengo para mí, y llámenme exageráo, que podemos estar, con este falso uruguayo, ante uno una de las tramas de espionaje cubano de los espías cubanos más interesantes de los últimos tiempos.
Dicho queda.
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