Jorge Ferrer - 19/03/10
Categoría: Poscomunismo | Etiquetas: Agua corriente
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Hacerse con los nombres de esos ciudadanos cubanos que una y otra vez hostigan a cuanto disidente se atreve a salir a la calle.
Son un grupo heterogéneo salido de la masa. Unas doscientas personas ―la lista cabrá en cuatro folios mecanografiados a un espacio― siempre prestas a salir a la calle a insultar a las Damas de Blanco, a Darsi Ferrer, cuando se manifestaba en el Vedado, a los blogodisidentes… Los convocan y dale. «Esta calle es de Fidel», etc.
Reunir a esos cubanos ―mujeres y hombres; blancos, mulatos y negros; casados, solteros o ajuntados; exmilitares y oficinistas; tarrúos y multiorgásmicas; extorsionados y chivatos; seguidores de Industriales o cultivadores de bonsáis; amos de perros o dueños de gatos; fanáticos del majarete o enamoradas de los casquitos de guayaba; nostálgicas de Roberto Carlos o arrebatados con la Charanga; fanáticos de Carlos Otero o valedores de Alexis Valdés; ateos, católicos, espiritistas o todo mezclado y encima amigos de Obatalá…
Reunirlos a todos, subirlos a esos mismos autobuses que los llevan a insultar, a guapear facilito, a acosar a quienes no se callan. Conducirlos hasta un cabaré o un descampado. Invitarlos a bajar. Hablarles; escucharlos. Compartir pergas de láger, recuerdos, sueños y tamalitos. Pasar un par de horas entre ellos y con ellos.
Y descubrir, de pronto, que ellos son Cuba tras cincuenta años de castrismo, que esos son los cubanos, que así son los cubanos. Que eso es lo que hay.
Que esos doscientos no son excepción. ¡Que son un mero indicio! ¡Una ufana avanzadilla!
¡Que son apenas un muestrario!
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Jorge Ferrer - 18/03/10
Categoría: Poscomunismo | Etiquetas: Agua corriente
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Me llegan desde el salón las voces de la Mesa redonda de esta noche.
La de hoy dedicada a hacer campaña contra los disidentes en Cuba. La sintonía de Cubavisión, de la que apenas soporto unos pocos minutos de imagen, me trae el audio. La voz de pito de Randy Alonso ―alguna vez conté aquí el cómo llego a ser lo que es―, la imbécil perorata de Enrique Ubieta… «Compadezco a nuestros compatriotas en el exterior», dice otra idiota, porque, se lamenta la criatura, estamos expuestos a tanta prensa que miente sobre Cuba.
Me divierte la ojeriza que le tienen al social-demócrata El País; cómo desde La Habana dedican minutos y minutos a los anuncios de servicios sexuales que aparecen en ese diario; cómo acusan al Grupo PRISA de «perseguir» a Zapatero; el ensañamiento con Mauricio Vicent, Maurivitalicio, cuyos días en La Habana parecen contados por fin…
«ABC y El Mundo son un poquito más objetivos (sobre Cuba)», ladra un panelista. En España atacan a Willy Toledo y a Miguel Bosé por disentir de la opinión mayoritaria, se lamenta otra. Los intentan desacreditar y los aíslan, protesta. ¡Eso es intolerable!, claman. ¡Guerra al pensamiento único!, proclaman.
¡De ampanga!
Escuchas a esos tipos, imaginas a quienes los escuchan… ¡Qué país! ¡Qué acabado ejemplo de régimen totalitario! «Acabado», en las dos acepciones del adjetivo.
Cuba, lo creo, no ha parido más hijos de puta que cualquier otro país del mundo. En esto las proporciones son parejas. Pero, coño, ¡mira que llevan años decidiendo el destino de esa isla generaciones de hijos de puta!
Definitivamente, convendría introducir la clase de Hijoputometría en la carrera de Obstetricia.
Al menos, y rechazando cualquier tentación eugenésica, para levantar permanente censo de lo que viene, que el que avisa no es traidor.

UPDATE:
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Jorge Ferrer - 17/03/10
Categoría: Media | Etiquetas: Agua corriente
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Protestas de disidentes en La Habana, protestas de diverso signo y envergadura en Santiago de Compostela, en Barcelona, en Madrid, en Toronto, en Nueva York, en Miami, campañas en las redes sociales, amplia cobertura en los periódicos…
La campaña «Yo acuso al gobierno cubano» ―seguramente sobrepasará las 10.000 adhesiones cuando suba este post― en las primeras planas de los periódicos digitales; una rotunda Declaración de condena del Parlamento europeo; condenas similares ―en proyecto o ya aprobadas― de algunos cuerpos legislativos y ayuntamientos en España…
Y largo et cetera.
Acciones en las que participan cubanos llegados al exilio en momentos muy distintos, gentes de profesiones y filiaciones políticas distintas… Campañas que uno se atrevería a llamar masivas, aun cuando el número de exiliados y el de manifestantes sea tan abrumadoramente dispar.
No hay que hacerse ilusiones, sin embargo.
Al régimen de La Habana no se lo echa abajo exponiendo la verdad de la represión en Cuba desde la pluralidad de la disidencia y el exilio, y desde la pluralidad paralela de quienes se muestran solidarios con los cubanos.
Pero aun cuando ni siquiera exponer la verdad sirva para hacerla prevalecer, callarla o limitarse a practicarla en cenáculos o sobremesas, cuando no a susurrarla por los rincones, sería desvergonzado.
Por suerte cada vez son más los que gritan la verdad y lo hacen con orgullo y con vergüenza.

En Barcelona, la que me queda más cerca, Luis Cabrera se manifiesta en solitario desde el 5 de abril frente al Consulado de Cuba.
Antes, el 28 de febrero, más de un centenar de manifestantes acudimos allí a honrar a Orlando Zapata Tamayo. Cabrera, quien reside aquí desde 1989 y ya antes tomó parte activa en las protestas contra la visita de Fidel Castro a España en 1992, tomó la decisión de manifestarse a diario ―repito, a diario― frente a la oficina consular cubana.

«Quebrar el miedo es un logro», me dice Luis. Y ahí está para rabia de la bisoña cónsul, que tiene que haber constatado la solidaridad que concita entre los transeúntes la presencia de ese manifestante cada día entre las diez de la mañana y las dos de la tarde.

«Si quieres ni anotes mi nombre, Jorge», me decía esta tarde, «porque no importa: lo que hago yo lo podría hacer cualquiera y no soy hombre de protagonismos. Simplemente, creo que esto hay que hacerlo y aquí estoy».
La protesta de Luis Cabrera no tiene fecha de término.

Fotografías: © Eva Patricia Ferrer

De contra:
De la represión de hoy a las Damas de Blanco, no escribo nada.
Dudo que pueda añadir algo al post que escribí antes en circunstancias semejantes, uno de los primeros publicados en ETDLV: «Los ojos de los animales».
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