Se reúne la Asamblea del Poder Popular ―eso que en Cuba llaman Parlamento― y los diputados hacen un diagnóstico muy crítico de la situación del país.
¡El más crítico ―el único crítico― que hayamos visto jamás! ¡Qué valentía, por fin! ¡Cuánto acierto!
Y mejor aún porque fue votado por unanimidad. ¡Bendito sea por esta vez el paisaje de brazos alzados, todos!
El Granma da cumplida cuenta de ello, de manera que todos los cubanos que ―es un decir― eligieron a sus representantes verán mañana en las manos de esos viejos medio muertos de hambre que venden los periódicos a peso por las esquinas el testimonio del descalabro. ¡La verdad antes susurrada estará en la calle y a gritos, chanito!
«¡Al fin la evidencia se ha abierto paso!», se gritará en la Esquina de Tejas y en Luyanó, en Placetas y Artemisa, ahora capital provincial de país cuyos diputados se enfrentan a la verdad y no la esconden.
«¡Hasta Alarcón sabe que esto está peor que nunca y lo ha reconocido!», gritarán alborozados los cubanos que quieren… ¿Cómo dicen?… Ah, sí, cambios.
¿No decían los mayimbes que si cambiar lo que deba ser cambiado? ¡Para eso están esos diputados y el Gobierno que controlan! ¡Y, caray, por una de las dos veces que se reúnen al año, en esta la han clavado! ¡Las peores condiciones de los últimos años: más claro ni el agua!
«¡Libertad! ¡Libertad!», será el coro unánime que sacudirá todas las provincias, la lozana Mayabeque incluida.
Fin de las cuitas, señoras, señores. Ya todo está hecho, votado y publicado en el Granma.
Aunque, oye, única duda que quitará el sueño a unos pocos, los descontentos de siempre.
¿Por qué coño a Cuba la llaman «Gerardo» y a qué viene recortarle tantos años al castrismo?
Ni porque ya estamos en agosto y los diarios recobran su condición arcana y principal, la de mero papel con que envolver pescado, sus animadores se dan el gusto de titular comme il faut. Titular de acuerdo a la verdad concebida como «el fondo de las cosas», vamos.
Así, hoy domingo El País nos sirve esto:
Atiéndase, sin embargo, a la miga del sondeo que nos describe el texto:
La situación en Afganistán no ha mejorado y no está claro que la presencia de las tropas españolas allí siga siendo necesaria. El sondeo de Metroscopia elaborado para EL PAÍS… muestra que, cuando han pasado ya casi ocho años desde que las tropas españolas empezaran a estar presentes en ese país, el 52% de los ciudadanos no ve claro que la situación allí haya experimentado cambio alguno y el 25% incluso cree que ha empeorado.
En coherencia con esta visión ―¡¡¡coherencia??―, la mayoría (51%) opina que la presencia de tropas españolas en Afganistán ya no es necesaria…
Luego, de haber sentido siquiera el más benévolo prurito de atender a los hechos, se habrían rascado las corvas titulando en modo que acariciara al pescado con algo más convincente.
Por ejemplo:
A la mayoría de los españoles les importa una mierda la barbarie que padece Afganistán
E ilustrarlo con fotografía donde eso que sucede a diario se manifieste con claridad. Como la de la Time precisamente para este agosto.
Echarle narices al titular y su ilustración, diría, o denunciar que están hasta las narices de engañar a los lectores.
Eso diría, claro, si no fuera tan inapropiado hacerlo en este caso.
Del acarreo foráneo con la música cubana hay tanta huella que la vereda ya hace rato amenaza convertirse en camino de barro.
Aunque hay, claro, auténticas gemas en el barrizal ―entre las más brillantes las que nos regalan de vez en cuando los músicos africanos. ¡Vaya si las hay! Y todavía aparece alguien como Diego El Cigala, que nos deslumbró hace pocos años de la mano de Fernando Trueba, a quien no sé cómo le pagaremos, si alguna vez lo hacemos ―ingratos incurables que somos―, lo que ha hecho por Bebo Valdés y tanta música latina de Nueva York.
Con todo, mi predilección, una que auguro nadie conseguirá superar, sigue estando del lado de Marc Ribot y sus Prosthetic Cubans.
Con él y esa vocación postiza la dimensión folklorizante del aprovechamiento de la música cubana alcanzó cotas de veras sublimes. «Las lomas de New Jersey», gema engarzada en el hermoso camafeo que es Muy divertido!, probablemente sea la canción que escucho más veces al año.