No se trata de obra nueva, pero no tenía noticia de ella y me ha producido ―lo poco que he alcanzado a ver y aquí comparto―, una impresión profunda.
Hotel Modern ha reproducido a escala un campo de exterminio y ha fabricado víctimas y verdugos de apenas tres pulgadas de alto. Movidos por los actores, esos muñecos representan diversas escenas propias del universo concentracionario.
Si con Eichmann y de la mano de Hannah Arendt conocimos la «banalidad» del mal, aquí asistimos a su exposición miniaturizada. Y minuciosamente «manipulada».
Llego a casa y reviso los Feeds a ver qué tal va el mundo (o el Mundial) o Cuba. «¿Habrá noticias de Mayabeque?», me decía con sudor en las manos.
Uff, sí. Esa Cuba no deja de producir noticias, ya que no jama. Hay mucho de lo de las cartas asociadas a números. ¡Tremenda esa súbita pasión alfanumérica cubiche! ¡La Carta de los 74! ¡La Carta de los tropecientos! Ay, tanto pugnar por números cada vez más altos cuando permanece incólume el cero de Punto Cero. El grado cero de la política cubana. Ese cero y su infinito…
Naturalmente, con lo de la vidita visita de Monseñor Dominique Mamberti, hay también paletadas de noticias en torno al diálogo entre los Castro y la Iglesia. Muchísimo. De lo bien que va, de lo mejor que irá. Etc.
Y ahí es donde por error, y leyendo deprisa, atribuyo también el titular que sigue al asunto. Y me arranca sonrisa por lo atrevido… (Clickar para agrandar.)
También los titulares se escriben a veces en Feeds-renglones torcidos.
De contra:
Llego, por cierto, de otra noche espléndida en el Café Vienés, en el hotel Casa Fuster, donde hay jazz jueves tras jueves.
Hoy oficiaba el mallorquín Biel Ballester, un portento de quien Woody Allen dijo la primera vez que tuvo la suerte de escucharlo: «Esto es lo más cerca que estaré nunca de Django Reinhardt».
El programa completo del Café Vienés para este verano aquí.
Hoy es uno de esos días en que los diarios digitales parecen haberle copiado a COPE su atrevido slogan: «Se nos entiende todo».
El País:
El Mundo:
¡Imaginen el desasosiego de tanto lector que se encuentra esta dupla noticiosa! Juntos cielo y tierra. Y por tierra los dos.
Llegará el día en que noticias de dimensiones tan dispares podrán reunirse en un mismo artículo y, luego, descolgarse bajo titular único. Algo del tipo: «Esto se jodió». O (previo pago a la SGAE): «Se nos rompió el amor de tanto usarlo».
Pero lo bueno, lo endiabladamente bueno, de ambas noticias es que son, que sí, que sí, positivas. En sentido casi recto, porque algo retorcido.
Pero sucede que los diarios no dejan de asustar al lector ni en luctuoso feriado.
De contra:
Alguien me dijo este mediodía que por suerte Zapatero se había callado esta vez su apoyo a la selección española de fútbol. Le aclaré que no, que sí que había soltado su «estoy con la selección» y hasta foto se había hecho con la camiseta.
«Entonces perderemos», me aseguró.
Y… Bueno, ya saben la que nos metieron hoy Calvino y la Nestlé.
UPDATE:
Y aun antes de que me vaya a dormir ya se verifica la reunión.
La trae artículo encaramado a la primera plana de El Mundo. (Hágase click sobre la imagen para leer.)