Soñando con estampar un cake en la cara del déspota

- 22/04/11
Categoría: Cine, Poscomunismo | Etiquetas:
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El domingo pasado dediqué unas cinco horas a ver Quemados por el sol, película rotundamente espléndida, y su secuela, Quemados por el sol 2, de Nikita Mijalkov. Se trata, aun cuando la segunda parte sea en muchos sentidos decepcionante, de uno de los proyectos cinematográficos más deslumbrantes sobre el totalitarismo soviético en los años de Stalin.

No las vi por gusto, que bien valía la pena. Lo hice porque la tercera y última parte del proyecto de Mijalkov será estrenada en Rusia el 5 de mayo y confío verla en los próximos días, que la piratería allá es más boyante que en los mares de Somalia.

Nikita Mijalkov es actor y director de mucho talento y también es un tipo con un posicionamiento poscomunista muy peculiar. Hace tres años le dediqué aquí un «De contra» a su aprovechamiento pecuniario del restauracionismo de Putin. En Besogon, su también peculiar y polémico videoblog, anuncia que con La ciudadela, el venidero estreno, cerrará de manera inapelable su retrato del horror stalinista. Me froto las manos.

A quien conozca las películas le recomiendo verlas como yo lo hice: una tras otra en larga noche. A quien no, se las recomiendo doblemente y ya puede irme dando las gracias. Que de nada. (En Netflix, aquí.)

Para abrir boca o repaladearla les marco aquí la escena del regalo que hace Kotov, el protagonista, a Stalin. Se trata del regalo al déspota que hace en sueños un prisionero en el Gulag. Está en 0:01:40 – 0:06:19 del video que sigue.

¡Gocen!

http://www.youtube.com/watch?v=4AueN0L4UK8

De contra:

Como algún lector recordará, Quemados por el sol se alzó con el Oscar a la mejor película extranjera en 1995, dejando con las ganas a Fresa y chocolate, aquella producción del ICAIC. El amigo García Borrero relata muy bien esa historia.

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Vistas en clave pop de una Habana (futura)

- 07/03/11
Categoría: Arte, Poscomunismo | Etiquetas:
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Este viernes se inauguró la muestra Collapse de Rómulo Sans en la Galería Hartmann, Barcelona.

Sans vivió una década en Cuba y allá urdió y puso en marcha The H Magazine, uno de los proyectos artístico-empresariales más sofisticados que haya emprendido un extranjero en esa isla durante los últimos años.

Ahora que ya ha puesto fin a su aventura en una Habana desde la que se trae asuntos aún por eclosionar, expone en Barcelona, cosa de ir haciendo boca, un extraordinario dossier de sus fotografías: Collapse.

Quien haya seguido la aventura de The H Magazine sabe que la Cuba que fue juntando Sans allá dista del paisaje que embelesó a tanto hiperventilado fotógrafo de la decadencia. Un servidor, hastiado como tantos de la «estética de la miseria» de la que tal vez solo Robert Polidori supo sacar algo al engarzarla en cadena con Pripyat y Nueva Orleans, se confiesa gustoso, aunque distante, visitador de la Cuba de Sans. Un país hecho cara a cara, gesto a gesto, más que de figuritas recortadas sobre fondos desconchados. Y una Habana futura porque escapa de la ominosa tiranía del pasado en tanto paisaje, a la vez que ironiza sobre la no menos ominosa tiranía del presente en tanto ideología, ay, reductible al ojo pop. ¡Si es que bastaba tener o, si lo prefieren, poner otro ojo!

De la sobada recurrencia al Impala o al Buick descontextualizados al susto del qué-coño-es-de-esta-Cuba-que-veo que fijó Sans, en estas fotografías que aquí junto, donde el rostro de Juan Miguel Más, bailarín, coreógrafo y director del proyecto Danza Voluminosa, dibujan Cuba abofada, desideologizada porque hiperideologizada, vacía porque llena.

En definitiva, un futuro, cierto futuro que siempre estuvo allí y pulula ahora mismo por blandos desbordamientos y recónditos pliegues. Y a chorros que cada vez cuesta más cegar.

Rómulo Sans - Brunch I

Rómulo Sans - Brunch II

Rómulo Sans - Dudas

© Las fotografías de Rómulo Sans aparecen aquí por cortesía suya y no pueden ser reproducidas sin su autorización.

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Y a veces…

- 01/02/11
Categoría: Arte, Libros, Literatura | Etiquetas:
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…y con más frecuencia de lo que parece, entre tanto fango, tanto ocio mal administrado, tanta vocación municipal y tanta insoportable guanajería, aparece algo de veras interesante.

Talento, ganas, trabajo y poco más para provocar una sacudida que saca (ojalá que a muchos) del sopor.

Así, Sigue leyendo, esa estupenda aventura en Barcelona, o este proyecto de Ernesto Menéndez-Conde desde Nueva York: la revista Art Experience: NYC.

Léase entrevista a Menéndez-Conde sobre sus propósitos, auspiciosos y ojalá que duraderos.

Y sígase leyendo a los buenos, oigan, que hay internet más allá de Orión.

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