Contra la pena de muerte

- 14/02/13
Categoría: Agua corriente
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Extraordinaria la nueva campaña de Amnesty International contra la pena capital. El registro de las últimas comidas tomadas por personas ejecutadas a las que se tenía por inocentes o se demostró posteriormente que lo fueran es de una fuerza visual y emotiva extraordinaria.

En 2011 fueron ejecutados 671 condenados a muerte en todo el mundo, sin contar a China, cuyos datos de ejecución de la pena capital son secretos y algunas fuentes estiman en cerca de 4.000 para ese año. Además de China, Irán, Arabia saudí, Irak, Yemen, Corea del Norte y Estados Unidos encabezan la lista de países con un mayor número de ejecuciones en 2011.

La abolición de la pena capital es un mandato ético insoslayable.

Fotografías: James Reynolds.
Agencia: DDB, Puerto Rico

h/t: Drugoi

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Cuba también estuvo allí

- 12/02/13
Categoría: Agua corriente, Excepcionalidad
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Dice L’Osservattore Romano que Benedicto XVI tomó la decisión de renunciar a su mayúsculo ministerio después de su viaje a México y Cuba. Y Cuba, ay, que la hay siempre.

Ya se sabe que la renuncia de un Papa es hecho tan infrecuente como que hace medio milenio más o menos no se veía uno. Y ahí, en esa noticia que-conmociona-al-mundo, se cuela Cuba. Un Papa que se agota en Cuba, dicen. Un Papa de Roma a quien Cuba agota tanto como para que lo mueva a apearse de la silla de Pedro.

Ah, esa Cuba, oigan. ¡Esa Cuba excepcional! ¡Esa excepcionalidad de Cuba! Lo mismo te vigoriza que te hastía esa lengua de tierra: guaguancó y rumba; legrado y suicidio.

Sus papilas como ventosas. ¿Que hay mundo al borde de guerra nuclear? Ahí asoma. ¿Que si Perla y Antemural? Ella la primera y la de más relumbre. ¿Que Primer Territorio Libre, etc.? Dale, Cuba. ¿Que echaron abajo el Muro de Berlín, pero hay país que no conoce el «ya viene llegando»? Ahí está esa Cuba para que nos riamos del pinareño y los todólogos de la cubanología.

Esa Cuba excepcional. No hay tarde que no nos enoje ni fiesta a la que no se apunte. O funeral.

Otra vez, y ya van dos en pocos días: ¡Viva Cuba!

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Una isla (más) sentimental

- 10/02/13
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba, Exilio
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Diario Las Américas se ha apuntado la que muchos teníamos por la gran exclusiva pendiente en materia de cubanerías. Digo, esta entrevista a Pedro Álvarez, quien «desertó», que dicen los castristas, después de haberse ocupado de los intercambios comerciales entre Cuba y los EE.UU. por algo más de una década. Un pez muy gordo, sobre todo porque la gordura a contarle entre las escamas va asociada a la más interesante de las proyecciones de la relación entre Cuba y los EE.UU., dejando aparte, un poco aparte, las cuestiones de inteligencia. Luego, y sin ambages, enhorabuena a Diario Las Américas, que ha estrenado con nota de excelencia su relanzamiento editorial.

Otra cosa es lo que trae la «exclusiva» y el flaco perfil, o el perfil flaco, que nos ofrece el entrevistado. Léanla, que no es cosa de glosar aquí lo que bien nos cuenta Iliana Lavastida.

De entre todo lo dicho y atendiendo a las Five Ws + H, a mí me embelesa la respuesta al por qué. El por qué de la «deserción». El «por qué» quien dio cincuenta años de su vida al gobierno de La Habana y se paseó durante una década por uno de los ochomiles de la cordillera del castrismo decidió un buen día dejarlo todo y establecerse en la Florida. Léanla, ya dije, y allí verán que la razón es, agárrense, «sentimental».

Hace unos meses ya tuvimos que trasegar con otra historia de trasvase de La Habana a Tampa por motivos sentimentales. Aquella fue la de las cuitas amorosas de Glenda Murillo, hija del vicepresidente cubano, quien se piró de La Habana, cruzó la frontera en Laredo, viajó a Tampa y desde allá dejó ver que lo suyo había sido por amor.

Yo seré el último, sentimental que me pongo algunas tardes de invierno, en discutirle a viudo o joven herida por Cupido la eclosión de sus sentimientos. Pero, oigan, algo está pasando en los aledaños del Politburó, cierta querencia por las zonas blandas de la inteligencia.

Si antes los miembros de la nomenklatura «desertaban» del totalitarismo cubano por escapar del abrazo de oso del castrismo y ahora huyen de allá por razones sentimentales y, encima, elogian los cambios de Raúl, tendremos que concluir que la nación de los boleros está ensayando su forma más acabada: el bolerón poscastrista. Que ya cuenta con su clave tampa (todavía no he dicho trampa). ¡A ver si la culpa la tiene otra vez el bueno de Martí!

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