Y quien denuncie la pasividad cuando no la connivencia en esos abusos por parte de la máxima jerarquía del clero, será porque es un incurable matacuras.
Digo, porque ya Su Santidad, el obispo de Roma, Joseph Ratzinger, ha decidido tomar el asunto en sus manos con toda energía.
Y para no dejar dudas de que enfrentará el vergonzoso y repugnante asunto de los curas pederastas y abusadores que disfrutaban sometiendo a niños impúberes, obligándolos a chuparles las pollas, desgarrándoles el esfínter anal mientras los faldones de las sotanas se mecían al ritmo del traca-traca, ha puesto por escrito «medidas concretas para abordar la situación».
Sí, sí: «medidas concretas para abordar la situación», ¡qué caray!
Como lo leen, sin medias tintas, que no va a permitir el vicario que se siga abusando de niños. Lo suyo sí que es «sin piedad» y no lo de Sarkozy con ETA.
Admírense las «medidas concretas»; ¡tiemblen los culpables en las sacristías!
14. Quisiera proponer, además, algunas medidas concretas para abordar la situación.
…pedí que la Cuaresma de este año se considerase un tiempo de oración para la efusión de la misericordia de Dios y de los dones de santidad y fortaleza del Espíritu Santo sobre la Iglesia en vuestro país. Ahora os invito a todos a ofrecer durante un año, desde ahora hasta la Pascua de 2011, la penitencia de los viernes para este fin. Os pido que ofrezcáis el ayuno, las oraciones, la lectura de la Sagrada Escritura y las obras de misericordia por la gracia de la curación y la renovación de la Iglesia en Irlanda. Os animo a redescubrir el sacramento de la Reconciliación y a utilizar con más frecuencia el poder transformador de su gracia.
Hay que prestar también especial atención a la adoración eucarística, y en cada diócesis debe haber iglesias o capillas específicamente dedicadas a ello. Pido a las parroquias, seminarios, casas religiosas y monasterios que organicen períodos de adoración eucarística, para que todos tengan la oportunidad de participar. Mediante la oración ferviente ante la presencia real del Señor, podéis cumplir la reparación por los pecados de abusos que han causado tanto daño y al mismo tiempo, implorar la gracia de una fuerza renovada y un sentido más profundo de misión por parte de todos los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles…
Además, después de haber rezado y consultado sobre el tema, tengo la intención de convocar una Visita Apostólica en algunas diócesis de Irlanda, así como en los seminarios y congregaciones religiosas. La visita tiene por objeto ayudar a la Iglesia local en su camino de renovación y se establecerá en cooperación con las oficinas competentes de la Curia Romana y de la Conferencia Episcopal Irlandesa. Los detalles serán anunciados en su debido momento.
También propongo que se convoque una misión a nivel nacional para todos los obispos, sacerdotes y religiosos. Espero que gracias a los conocimientos de predicadores expertos y organizadores de retiros en Irlanda, y en otros lugares, mediante la revisión de los documentos conciliares, los ritos litúrgicos de la ordenación y profesión, y las recientes enseñanzas pontificias, lleguéis a una valoración más profunda de vuestras vocaciones respectivas, a fin de redescubrir las raíces de vuestra fe en Jesucristo y de beber a fondo en las fuentes de agua viva que os ofrece a través de su Iglesia.
En este año dedicado a los sacerdotes, os propongo de forma especial la figura de San Juan María Vianney, que tenía una rica comprensión del misterio del sacerdocio… Que por la intercesión de San Juan María Vianney se revitalice el sacerdocio en Irlanda y toda la Iglesia en Irlanda crezca en la estima del gran don del ministerio sacerdotal.»
Asisto con (muy moderado) estupor a las primeras declaraciones en libertad de Alicia Gámez, la vecina de Barcelona que regresó hoy a España después de 101 días de secuestro a manos de la sucursal de Al Qaeda en el Magreb.
Gámez, para quien no esté al tanto, llevaba diez años formando parte de la Caravana Acció Solidària, una entidad paramunicipal dedicada, entre otras obras que ofrecen consuelo al bienpensante, a recorrer una vez al año el África occidental repartiendo ayuda.
Pero este año, ay, mientras Gámez y sus compañeros conducían su caravana de vehículos cargados de enseres útiles a poblaciones empobrecidas, los muchachotes de Al-Qaeda le cortaron el paso a su jeep y la secuestraron junto a otros dos colaboradores.
Cien días, ¡cien!, ha pasado secuestrada la buena de Alicia. Entretanto, el futuro de las caravanas solidarias parece sellado: se acabaron las ayudas a los menesterosos de solidaridad.
Luego, tenemos a señora que ha padecido un secuestro ―«retención», ja, leo en un diario― de cien días a manos de tipos que desprecian a las mujeres como ella, las visten con burkas y lapidan, perpetran atentados en los que mueren los mismos niños a los que Alicia ha dedicado al menos los diez últimos años de su vida, asesinan con el objetivo de abolir las libertades de que goza Alicia y, quiero suponer, querría gozaran todos.
Más: su liberación y la ojalá que próxima de sus dos bienpensantes compañeros se produce a cambio de dinero, mucho dinero de cuantioso rescate pagado por los contribuyentes, o de la liberación de terroristas presos. Luego, ha vuelto a Barcelona a cambio de más terror y más muerte.
Cabe suponer entonces que una vez liberada, la mujer que ha visto cancelado su sueño, ha pasado por el calvario de un secuestro y ha coadyuvado, sin quererlo, al fortalecimiento de Al Qaeda diga, lo menos, que esos tipos son unos hijos de puta. Que pida perdón. Que se felicite de haber escapado con vida de los amigos de las degollinas ―y yo me felicito con ella―, pero no que calle, no que disimule, no que actúe como si volviera de un safari en el que se torció un tobillo.
«Hemos sido bien tratados, con respeto, y nos han atendido bien dentro de las limitaciones propias y muy duras del desierto.»
Y punto.
El duro desierto y los respetuosos captores. ¿Qué coño le hacían esos tipos más amables que las dunas? ¿Leerle a Le Clézio en lugar del Corán? ¿Mirarla con la sorpresa con que mira un buen día una gallina a los patos que ha criado en lugar de patearle la cabeza, separársela del tronco?
La trataron con respeto, dice tras cien días de secuestro.
¡Hay que joderse con estos bienpensantes! Con el «síndrome del socialista».
Un artículo que es copia fiel de los millares de textos semejantes que conoce la historia de los estados totalitarios. Infame, rastrero, vil.
Un segundo hecho en el año 2002 ratifica la característica violenta de este sujeto y el evidente desprecio por su Patria y los ciudadanos que la defienden. En plena ciudad de Santa Clara, Fariñas golpeó fuertemente con un bastón a un anciano que había impedido un acto terrorista de un enviado personal del criminal Luis Posada Carriles.
Los daños en el lesionado provocaron una urgente intervención quirúrgica para extirparle el bazo.
Una vez sancionado a 5 años y 10 meses de privación de libertad en la Causa 569 de 2002 del Tribunal Popular Provincial de Villa Clara, echa mano de nuevo a su método de hacer show: la huelga de hambre.
Nada sé de ese Núñez Betancourt que babosea sobre «nuestro país», su «Cuba». No es más que otro de tantos escribientes al servicio del gobierno de los hermanos Castro. Un pelele, un pichón de esbirro, a juzgar por esta pieza y alguna otra que sirve Google.
Sí sé, sin embargo, qué alegará ese Núñez Betancourt si algún día le tocara rendir cuentas por este artículo: «No lo escribí yo», dirá, «lo escribió el gobierno y me mandó a firmarlo».
2) Más o menos a la misma hora que leí el artículo en Granma, me llegó video con entrevista a José Sánchez Boudy sobre Guillermo Fariñas y su huelga de hambre. Apareció en el blog Villa Granadillo.
A diferencia de lo que me sucede con el oscuro Núñez Betancourt, de este Sánchez Boudy sí sé algo. (¿Quién que haya entrado a la Librería Universal en Miami no se ha tropezado con su nombre?)
Sánchez Boudy es un grafómano cubano, cuya bibliografía incluye títulos como Cocuyando auroras, Baudelaire (psicoanálisis e impotencia), Lilayando pal tú (Mojito y picardía cubana) o Crocante de maní, junto a incontables páginas de glosarios, recopilaciones de piropos y abundantísima seudofilosofía de la historia de Cuba.
De sí mismo afirma que «ha sido finalista dos veces en el Premio Planeta siendo el primer cubano que ha logrado tal distinción». (Nadie se moleste en verificar el último dato: es rotundamente falso. La única escritora cubana merecedora de ese galardón es Zoé Valdés.)
También se ufana de haber creado la expresión «La Cuba eterna» a la que ha dedicado millares de páginas que publica en Librería Universal, previo pago a Salvat. Y se faja por reivindicar su «invención», como si del Chupa-chups o el Wonderbra se tratara.
Atiéndase a las palabras que este valedor de la «Cuba eterna» dedica a Fariñas, a todos. Como atiéndase a la jeta, al «tono de la voz» y a su dedo índice.
Segmentos: 00:50 – 04:15 y 07:35 hasta el final.
3) Y en medio, mientras este par de cara’e’guantes, uno en La Habana y otro en Miami, juegan a hundir palito en caca, hay un negro, Guillermo Fariñas, que insiste en «llegar hasta el final».
Deja que los locos proliferen en su delirio, enseñaba la antipsiquiatría de David G. Cooper y Ronald D. Laing. Definitivamente, ésa va siendo la única ciencia que nos queda.
Porque «Cuba», «Nuestro país» o «La Cuba eterna» son tres hipóstasis de la boñiga con la que jugamos todos.