Si va y al final…

- 09/01/13
Categoría: Agua corriente, Exilio, Oposición
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…una parte del problema son un atroz branding y un no menos atroz imaging.

Visto hoy:

1) Avanza erección de monumento al exilio cubano en Coral Way y la Avenida 112 del SW, Miami

2) Branding del nuevo tiento de la disidencia interna:

Proyecto Emilia

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Castro II y Obiang: de un pájaro, las dos alas

- 02/01/13
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba, Castro & Family
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Hoy me tropecé con mi viejo amigo M. N., uno de los líderes de la oposición a Theodoro Obiang en el exilio. Intercambiamos sobre el saldo del último año para las dictaduras ecuatoguineana y cubana. «¿Este año si volvemos a casa?», me preguntó retóricamente: «porque ya no aguanto más esto». Eso lo dice quien lleva algo más de 20 años exiliado en España y las ha probado todas para organizar una oposición creíble y potente —en el caso de Guinea ecuatorial, una además que dé cuenta de la diversidad étnica del país—, capaz de enfrentarse al déspota africano. Obiang, me dice, resulta cada vez más atractivo para un mundo sumido en la corrupción y, encima, el dinero le sale por las orejas: compra voluntades con facilidad pasmosa, incluso entre los opositores, incluso entre los exiliados… Por otra parte, de la antigua metrópoli, es decir, España, nada que esperar. «¿Y Cuba qué?», pregunta, «¿podrás volver este año?»

Le resumo, a mi vez, el saldo de cubanerías de los últimos meses. Enseguida surgen los paralelos: la patrimonialización del futuro económico de Cuba y Guinea por parte de las élites del entourage palaciego y las élites castrenses; la oposición debilitada y carente de discursos capaces de contrarrestar el (dudoso) atractivo de los “cambios”; el exilio desunido y desconectado de la gente del país, etc. Lo que todos ustedes saben, vaya.

Siempre nos han maravillado los paralelos entre Guinea ecuatorial y Cuba en lo que a la imposibilidad de escapar de la bota de sus tiranos respecta —salvas las diferencias, que son también muy notables. Eso sí, desideologizada Cuba y puesta en marcha la reforma de su «modelo», si los Castro se hicieran con la capacidad de producción de petróleo que buscan con uñas, dientes y, sobre todo, la participación de empresas rusas, chinas y vietnamitas, entre otras, el «modelo Obiang», como el «modelo angolano», podrían situarnos en una lógica similar a la que viven algunas naciones africanas. Ojo: que nadie tome lo de «africanas» desde una perspectiva sigloveintesca: los índices de crecimiento de que gozan hoy muchos países del África negra son absolutamente extraordinarios.

Pero todo esto viene a cuento, a la manera de Esopo, de lo saludable que resulta que cuando pensemos hoy en Cuba y en la evolución de sus «cambios» escapemos del fatal ombliguismo de su presunta excepcionalidad. De hecho, Cuba se parece hoy más a Guinea ecuatorial o a Vietnam, que a la Cuba de hace diez o quince años. ¡¿Qué decir de cuánto se parece a la Cuba republicana?! Y para entenderla resulta mucho más provechoso fijarse en esa urdimbre globalizada de las subdemocracias que en la entelequia de una recuperación democrática que nos devuelva al Edén de El Encanto o el Bazar de los Tres Quilos.

De contra:

A punto de despedirnos, el agudo M. N. me pidió mi opinión sobre el affaire Carromero. Se la di. «Eso imaginaba yo», me dijo, «es como si alguno de aquellos buenos muchachos de Londres hubiera viajado a la Sudáfrica del apartheid para ayudarnos y saliendo del aeropuerto hubiera arrollado a Nelson Mandela, sacándolo del mapa de la lucha». ¡Brillante!

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Hoy fui al cine…

- 02/01/13
Categoría: Agua corriente
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Hoy fui al cine, como cada 1 de enero desde hace muchos. Cada vez a la sesión —la tanda— de las cuatro. Después de comer algo deprisa, ojeroso y algo, mucho o apenas resacoso, allá voy siempre. A buscarle los ojos a la taquillera y la linterna al acomodador. Lo hago siempre vistiendo la misma ropa con la que despedí el año que dejé atrás la víspera; la ropa interior excluida, malpensados.

Una sala oscura, un proyector allá atrás, un botellín de agua purísima sobre las piernas cruzadas, descruzadas y otra vez cruzadas, y escasa y dispersa gente alrededor que comparte conmigo una historia. Son los mimbres de que están hechos los partos de los años, los míos.

Comienza otro, otro año magnífico —lo es por el solo hecho de que lo contamos.

También aquí en ETDLV lo viviremos. Tengan un feliz año todos. Yo buscaré hacer mi parte en el estimulante trozo de mi quehacer —este blog— que manejo detrás de otro proyector.

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