Obama, mojama o whatever

- 06/08/10
Categoría: Agua corriente, Media
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La visita de Michelle Obama a España está animando algo la siempre sosa televisión estival.

El tema me interesa poco, por no decir nada, pero naturalmente me cuesta sustraerme a algunas perlas salidas de sus bocas. No de la de Michelle, que hasta ahora es muda como los peces.

Hoy visitó el Sacromonte en Granada. Un sitio al que llevar turistas para que vean el peor flamenco que se enseña en este mundo después del que se ve en Barcelona ―monumento, el espectáculo que no la ciudad, a la vulgaridad. Supongo, claro, que para la First Lady ―que vaya usted a saber cómo se pronuncia eso en andaluz― se habrán esforzado. (Guardo, por cierto, un buen recuerdo de hace unos diez años allí en el Sacromonte, cuando acudí a llevar a no recuerdo quién y me quedé en la puerta hablando con los gitanos que vendían hachís a los turistas: me liaron un porro de veras memorable aquellos tipos con más gracia que la divina.)

Pero a las perlas, con gracia… Hoy una de las gitanas que entretuvieron a Michelle Obama ha dejado testimonio de divertida confusión con el apellido presidencial.

Véase:

Mojama por Obama, pues. Para quien viva fuera de España y desconozca la palabra, mojama es la cecina, o carne seca, de atún. Tan seca que hay una locución popular que la evoca: «estar más tieso que la mojama», cuyo significado es estar sin blanca, sin dinero. Sin un quilo, que dirían en Cuba.

Visto el ostentoso despliegue de las vacaciones de la señora de Obama en su breve paso por España, no parece ser el caso de la primera familia de América ni de la España que se gasta millones en la seguridad de la señora, hija y amigos. Norteamericanos y españoles, ¿cómo no?, continuaremos pagando impuestos con celo para evitar que la jugosa ventresca vacacional de nuestros próceres se les convierta alguna vez en mojama.

Lo haremos por gusto o por obligación o por bulerías. Pero lo haremos.

De contra:

Ah, oye, y la historia esa de los 800 millones que valdría la visita si los pagáramos en publicidad… No digo que sí ni que no, pero trabájese más con la calculadora como hizo Malaprensa.

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Últimas noticias del Caribe

- 05/08/10
Categoría: Agua corriente, Excepcionalidad, Transición
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El rapero Wyclef Jean confirma que presentará su candidatura a la presidencia de Haití. Criado en Brooklyn, Nueva York, Jean confía en poder enderezar un país al que la suerte le viene siendo esquiva desde aquel lejano día en que decidieron colocarse a la cabeza del mundo libre aboliendo la esclavitud. Fue hace tanto como en 1791.

En medio de una crisis que se come a Grecia, Islandia o España, la República Dominicana, país que comparte isla con Haití, muestra unos datos económicos despampanantes. Tanto como que de 2004 a la fecha ha conseguido duplicar el valor de su economía. Preside ese país Leonel Fernández, eficaz dominicano criado en Nueva York.

Entretanto, en isla contigua, la isla de Cuba, los representantes del pueblo se aprestan a reunirse este sábado con un dictador desmomificado que les hablará del inminente fin del mundo.

Va y tienen razón los cubanos: si el mundo se va a acabar, ¿qué puede importarles que los países de su área geográfica conozcan alternativas políticas o hagan crecer sus economías a ritmo trepidante?

Cuba y los cubanos, una vez más, reivindican que no por gusto uno de sus hijos, Paul Lafargue, escribió el delicioso opúsculo El derecho a la pereza.

¿A qué perder el tiempo del que tan poco nos queda según Castro I en empeños tan áridos como la política o la economía? Ocúpense haitianos y dominicanos de tales naderías.

En Cuba, ese país de entes superiores que tantas veces desprecian a haitianos y dominicanos por sentirse superiores y elegidos (¿para qué?), trabájese lo menos que se pueda en lo que queda de semana, atiéndase al apocalíptico discurso en mañana de sábado y después, y con perdón: ¡a singar, que el mundo se va a acabar!

También en el llamado «Mediterráneo de las Américas» cada isla tiene ―si es que no el destino― sí el presente que merece.

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La Asamblea del Poder Popular de Cuba habla alto y (casi) claro

- 02/08/10
Categoría: Agua corriente, Poscomunismo, Transición
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Se reúne la Asamblea del Poder Popular ―eso que en Cuba llaman Parlamento― y los diputados hacen un diagnóstico muy crítico de la situación del país.

¡El más crítico ―el único crítico― que hayamos visto jamás! ¡Qué valentía, por fin! ¡Cuánto acierto!

Y mejor aún porque fue votado por unanimidad. ¡Bendito sea por esta vez el paisaje de brazos alzados, todos!

El Granma da cumplida cuenta de ello, de manera que todos los cubanos que ―es un decir― eligieron a sus representantes verán mañana en las manos de esos viejos medio muertos de hambre que venden los periódicos a peso por las esquinas el testimonio del descalabro. ¡La verdad antes susurrada estará en la calle y a gritos, chanito!

«¡Al fin la evidencia se ha abierto paso!», se gritará en la Esquina de Tejas y en Luyanó, en Placetas y Artemisa, ahora capital provincial de país cuyos diputados se enfrentan a la verdad y no la esconden.

«¡Hasta Alarcón sabe que esto está peor que nunca y lo ha reconocido!», gritarán alborozados los cubanos que quieren… ¿Cómo dicen?… Ah, sí,  cambios.

¿No decían los mayimbes que si cambiar lo que deba ser cambiado? ¡Para eso están esos diputados y el Gobierno que controlan! ¡Y, caray, por una de las dos veces que se reúnen al año, en esta la han clavado! ¡Las peores condiciones de los últimos años: más claro ni el agua!

«¡Libertad! ¡Libertad!», será el coro unánime que sacudirá todas las provincias, la lozana Mayabeque incluida.

Fin de las cuitas, señoras, señores. Ya todo está hecho, votado  y publicado en el Granma.

Aunque, oye, única duda que quitará el sueño a unos pocos, los descontentos de siempre.

¿Por qué coño a Cuba la llaman «Gerardo» y a qué viene recortarle tantos años al castrismo?

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