Magnífica la clausura del Congreso. Impactante la aparición allí de Castro I, líder tan ilustrado y elegante, que ni siquiera abrió la boca; tan generoso que se deshizo en aplausos hacia el tipo que lo sucede en el cargo, su hermano.
Profundos esos momentos críticos de los discursos de Raúl Castro. Excelente y minuciosamente estudiado su ejército de adverbios: el poco a poco, el todavía no podemos…
Cincuenta y dos años de dictadura, represión y exilio para que Nemesia tuviera zapatos. ¡Claro que han valido la pena entonces!, nos vienen a decir.
Y ahora que «Fidel» se ha marchado para siempre y es un viejo de mierda con sus camisitas a cuadros, sus trajes deportivos y par de ñángaras-muletas a cada costado, hay que recordarle a eso que llaman pueblo que alguien tiene que ocuparse de que un «cambio de modelo» no deje descalza a Nemesia. ¡Nemesia forever, nene!
De tal argumento, dirían en Hialeah lo que también da nombre allí a establecimiento que sirve para calzar a Nemesia: Ño, ¡qué barato!
Las voces de esos delegados comunistas… ¡Hasta Castro I se reconoce incapaz de entenderlos cuando hablan! Un Castro I a quien, por lo visto, los técnicos de la Seguridad del Estado transmiten en exclusiva las voces que allí balbucean en lo que será, cabe pensar, uno de los últimos momentos de su ubicuidad como dictador.
Mañana (hoy) martes las conclusiones y la exposición —decir «elección» sería concederles demasiado— de la nueva jerarquía, el Buró Político, que saldrá de la composición del Comité Central que fue votada esta tarde.
Por lo pronto, escuchando o leyendo hoy las intervenciones de los delegados he de admitir mi coincidencia con Castro I. Hay un problema de expresión que añadido al de la nula idea que tienen del funcionamiento de la política y la economía más allá de su maltrecha finca, dificulta mucho que avancen en el intercambio de ideas. ¿Cómo puede imaginar el futuro de un país Congreso que dedica horas a discutir qué hacer con los electrodomésticos rotos, por tu madre? O en el que proponen en tono engolado “diversificar las exportaciones” o “potenciar la gastronomía local”.
Se me ocurre que esos delegados, cuyas discusiones, por cierto, modificarán en nada el futuro ya trazado por la jerarquía actual, llegaron mal encaminados al Congreso. Así, repiten constantemente la voz «lineamiento», pues se les dijo que a discutir Lineamientos iban, cuando es evidente que que lo que les mandan a aprobar es un bien diseñado «linimento». Es decir, un ungüento ligeramente licuado para su mejor administración. Deberían aclararles ese asunto y ahí va y se hubieran ahorrado horas de penosa dicción buscándole el sexo a los ángeles.
Este viejo anuncio del más que célebre Linimento de Sloan en cada carpeta habría sido de enorme utilidad, por ejemplo.
Léaselo: un linimento necesario en cada casa para enfrentar accidentes inesperados y remedio contra (casi) todos los males. Por si eso fuera poco, evita sufrimientos y malas consecuencias.
Y, encima, como aclaran al pie: no requiere fricciones porque penetra por sí solo.
Linimento, pues, y menos alarde de «lineamientos» trazados con cartabones y compases de Congreso «comunista».
Se avecinan días con una buena cantidad de noticias que prometen robarnos el sosiego. Y más bien por gusto.
Enumero unas pocas: el (dicen que esperado) VI Congreso del Partido comunista de Cuba y el desfile militar que lo acompañará; los encuentros (del siglo, y sumen cuatro) entre el Barça y el Real Madrid; la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton; el cincuentenario de la fracasada invasión de la Brigada 2506; los estertores del régimen de Libia y las dudas de la OTAN y Obama sobre el qué diablos hacemos ahí y cómo lo hacemos… Y largo etcétera.
Atendiendo nuevamente a la vocación de servicio público de la que vanamente se ufana ETDLV, les confío, y recomiendo, una herramienta magnífica para sortear el aluvión de informaciones baladíes que nos asaltarán desde todos los rincones de pantallas y papeles.
A saber, la adictiva exposición de la vida de una familia de águilas en Decorah, Indiana. Una media de 60.000 personas sigue en todo momento el streaming de la cámara instalada sobre el nido por Raptor Resource Project. Ahora mismo, cuando redacto esta nota, somos 46.997 los internautas que seguimos las plácidas peripecias de esa casa que se alza a ochenta pies del suelo de una granja de Indiana. Tan plácida que uno de los aguiluchos lleva diez minutos ignorando la trucha que le trajo su padre.
Atiendan a esas águilas, oigan. Se trata, creo, de uno de los proyectos más extraordinarios que viven en la Internet. A veces uno tiene la sensación de que si de atender al decurso de la vida animal se refiere, hacerlo con la vida del hombre tal como la reflejan los periódicos es la peor de las opciones. La más estéril, al menos.
Dedíquenle al menos diez minutos al día al nido de Decorah, IN, aunque después, yo también, volvamos a pasearnos entre tomeguines y urracas.