(Stilyagui / Стиляги): Un Must Seen en toda regla

- 20/06/11
Categoría: Cine, Memoria, Poscomunismo
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Ya sé que el lunes no es el mejor día para recomendar algo que les consumirá un par de horas o algo más.

Con todo, va una recomendación de esas, que bien pueden guardar para cuando dispongan de tantos minutos. Otros asuntos me pueden privar de hacerla o me harán posponerla.

Se trata de Stilyagui (Стиляги, Valery Todorovsky, 2008), una película extraordinaria ambientada en el Moscú de 1955-56. En los EE.UU. se la distribuyó con el título de Hipsters, aunque en otras referencias me aparece como Boogie Bones. Sus protagonistas son los «stiliagui», que viene de «estilo», y eran los seguidores del jazz y la moda de Occidente en medio de la grisura comunista. Una película excepcional sobre la libertad y la diferencia bajo un régimen que las excluye. De factura absolutamente primorosa, es seguramente una de las mejores películas rusas de los últimos años.

Tomen nota, oigan. Jamás recomiendo algo en vano.

En Netflix, aquí. No encuentro referencias en España y no sé si se la distribuyó en lengua española. En el Tube, está la versión original subtitulada en inglés, que es la que aquí inserto.

Primera parte:

http://www.youtube.com/watch?v=HGuKozKCsSM

Segunda parte

© www.eltonodelavoz.com

Un elefante recorre La Habana

- 18/05/11
Categoría: Arte, Cine
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Entre lo mucho de bueno que el barcelonés Rómulo Sans se trajo de Cuba —y ya di noticia aquí de algunas de esas cosas— se cuentan muchas horas de video.

Entre ellas las que documentan el trabajo de José Emilio Fuentes Fonseca (JEFF) con la manada de elefantes que presentó a la 10ª Bienal de La Habana. Una peculiar manada, porque en lugar de estar liderada por una matriarca, como es habitual entre elefantes, esta era gobernada por dos viejos machos. En fin, ya saben…

«El compañero de los elefantes», que así se titula el documental de Sans ya en proceso de postproducción, toma su nombre del título que daban a JEFF los vecinos de Buenavista a donde lo veían acarrear una y otra vez los enormes paquidermos de hojalata.

En este adelanto, que aparece en ETDLV por cortesía de Sans, el traslado de una de esas figuras enormes por el paisaje habanero, no campo, sino ciudad a través. La música, espléndida, es de X Alfonso.

http://vimeo.com/23904995
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Soñando con estampar un cake en la cara del déspota

- 22/04/11
Categoría: Cine, Poscomunismo | Etiquetas:
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El domingo pasado dediqué unas cinco horas a ver Quemados por el sol, película rotundamente espléndida, y su secuela, Quemados por el sol 2, de Nikita Mijalkov. Se trata, aun cuando la segunda parte sea en muchos sentidos decepcionante, de uno de los proyectos cinematográficos más deslumbrantes sobre el totalitarismo soviético en los años de Stalin.

No las vi por gusto, que bien valía la pena. Lo hice porque la tercera y última parte del proyecto de Mijalkov será estrenada en Rusia el 5 de mayo y confío verla en los próximos días, que la piratería allá es más boyante que en los mares de Somalia.

Nikita Mijalkov es actor y director de mucho talento y también es un tipo con un posicionamiento poscomunista muy peculiar. Hace tres años le dediqué aquí un «De contra» a su aprovechamiento pecuniario del restauracionismo de Putin. En Besogon, su también peculiar y polémico videoblog, anuncia que con La ciudadela, el venidero estreno, cerrará de manera inapelable su retrato del horror stalinista. Me froto las manos.

A quien conozca las películas le recomiendo verlas como yo lo hice: una tras otra en larga noche. A quien no, se las recomiendo doblemente y ya puede irme dando las gracias. Que de nada. (En Netflix, aquí.)

Para abrir boca o repaladearla les marco aquí la escena del regalo que hace Kotov, el protagonista, a Stalin. Se trata del regalo al déspota que hace en sueños un prisionero en el Gulag. Está en 0:01:40 – 0:06:19 del video que sigue.

¡Gocen!

http://www.youtube.com/watch?v=4AueN0L4UK8

De contra:

Como algún lector recordará, Quemados por el sol se alzó con el Oscar a la mejor película extranjera en 1995, dejando con las ganas a Fresa y chocolate, aquella producción del ICAIC. El amigo García Borrero relata muy bien esa historia.

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