De lo que no voy a hablar…

- 06/05/11
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…es del subproducto discursivo más siniestro de la aniquilación del psicópata en Abbottabad. A saber, de la pertinencia de la tortura para arrancar confesiones a yihadistas o a quien sea.

Hay pocas cosas sobre las que no estoy dispuesto a discutir, asuntos a los que no dedico ni uñita de instante. Porque son asuntos que rebajan a quien los discute, ya no digo a quien los ejercita. Son escasos. El negacionismo del Holocausto, los discursos racistas, la justificación de cualquier tipo de violencia contra las mujeres… y la tortura. Creo que es todo.

Sobre casi cualquier otro asunto me muestro siempre dispuesto a debatir, entendido el debate como un espacio donde la humildad y la razón —la humildad de la razón— me dispongan a si no aceptar, sí al menos comprender la perspectiva de mi interlocutor.

Pero la pertinencia de la tortura —del waterboarding, por ejemplo— es asunto que no discuto. Y como hice esta tarde, me levanto de la mesa, como impelido por un resorte, dispuesto a abandonar el almuerzo y la charla.

Si incapaces de comprender su grosero error desde una perspectiva moral, los valedores de la tortura deberían someterse a ella voluntariamente. Probarla, vaya.

Christopher Hitchens lo hizo en una ocasión a iniciativa de Vanity Fair. Se sometió a una, ya verán cuan brevísima, sesión de waterboarding.

Recuérdenlo:

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(Elecciones en Barcelona y Miami): el por qué yo preferiría votar en la Florida

- 13/04/11
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En Barcelona estamos llamados a elegir alcalde el próximo 22 de mayo. Tres días más tarde, habrá elecciones en el Condado de Miami-Dade para cubrir los puestos vacantes tras el revocatorio al alcalde Carlos Álvarez el pasado marzo.

En Barcelona al puesto de alcalde optan: 1) Un socialista apellidado Hereu que asocio con el mambo por la sola razón de que tiene cara de foca —como Pérez Prado según Benny Moré—; 2) Un Trías con quien he conversado en alguna ocasión y me simpatiza tanto como solo puede hacerlo un buen camarero de El Glop o un dependiente de las ferreterías de la franquicia COFAC, pero a quien jamás, ¡jamás!, confiaría encargarse de una de las ciudades más dinámicas del mundo; 3) un «independentista» de izquierdas; 4) un comunista con mollera de comisario político en el ’37 moscovita; 5) un «popular» con vocabulario más escaso que el contenido en el glosario de la Baedecker de Egipto y Sudán en la edición de 1914

¡Menuda nómina, mamá!

En cambio, al puesto de alcalde de Miami optan un Robaina, un Bradley, un Jiménez, un Cancio y un Campbell.

¡Y, ay, también un Farid Khavari se apunta a la contienda!

Farid Khavari, sí, un norteamericano de origen iraní que inventó —y patentó— una almohada ortopédica.

¡Me corroe la envidia, oigan! ¡Qué fácil lo tienen algunos, tú!

Porque, vista la que corre y supura, yo a un tipo que inventó una almohada lo votaría… con los ojos cerrados.

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Sexo, (arte) y disidencia en el poscomunismo

- 10/03/11
Categoría: Democracia, Poscomunismo, Transición | Etiquetas:
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Las sociedades poscomunistas en las que perviven durante décadas rasgos totalitarios constituyen un campo de trabajo apasionante para quienes quieren imaginar la Cuba del mañana. Digo, para todos aquellos que rebasen la pueril e infantiloide creencia en una Cuba que vea súbitamente muerta la rabia, cuando muerto esté el perro. Que conciban transición milagrosa hacia una, digamos, republiquita próspera cuyos ciudadanos se conviertan de repente a la fe democrática y pasen por aquellos suizos que Estrada Palma imaginaba desandando el Paseo del Prado. (Los nuestros absortos en piernas y voz de las María Elvira del mañana.)

Una idea igualmente pueril supone que los jóvenes de sociedades poscomunistas como las del espacio postsoviético muestran un pobre desarrollo de la conciencia cívica y apenas ofrecen contestación a las élites políticas, económicas y policiales que han diseñado democracias de baja intensidad.

Bien al contrario, cualquiera que atienda a los movimientos sociales de Rusia, Ucrania o, en menor medida, Bielorrusia, encuentra centenares de iniciativas disidentes magníficas, provengan o no del mundo del arte. Hace unos meses comenté aquí una acción de las muchachas de FEMEN, un movimiento de jóvenes de Ucrania que se manifiestan con el torso desnudo y constituyen un fenómeno político y performático admirable.

No son las únicas mujeres del espacio poscomunista con arrestos democráticos basados en mañas de género que pasean su disidencia por el paisaje de esas sociedades postransicionales.

El pasado 1 de marzo el Art-Proyect Voiná (Guerra), concretamente una presunta Fracción Militar-Feminista de la que Voiná dice no ser responsable, llevó a cabo en el metro de Moscú, Rusia, la acción «Lamiendo la basura» («Лобзай мусора»). Esta consistió en perpetrar agresiones a las mujeres policías por un breve comando de supuestas lesbianas que se abalanzaban sobre ellas —la «basura» homófoba— y las besaban en la boca con lascivo ánimo de denuncia.

¡No me negarán que las muchachas de Voiná tienen ganas, además de coraje!

De manera que, ¡ánimo, cubiches! No todo está perdido; al menos no lo estará en el subdemocrático mañana.

Abundante testimonio de la acción «Lamiendo la basura» aquí. Sigue un buen recuento en video:

http://www.youtube.com/watch?v=l0A8Qf893cs
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