Celia Cruz, In Memoriam

- 16/07/11
Categoría: Arte, Exilio, Memoria
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Hoy hace ocho años que murió Celia Cruz.

Me gusta pensar que mujeres como ella encarnaron todo lo que conozco de las mujeres cubanas: la gracia, el ingenio, el talento, la dulzura, la generosidad, la lealtad, la grandeza de espíritu.

Escuchar a Celia Cruz, verla, reconcilia con la desmejorada Cuba como pocas cosas lo hacen. Que el gobierno de los hermanos Castro la borrara de la memoria de dos generaciones y prohibiera escucharla no dice nada de Celia, pero lo dice casi todo de la miseria de un totalitarismo contrario a la naturaleza de Cuba por fabricar olvidos, por amputar a hachazos la relación de los cubanos con la tradición nacional. Por cabrón y por racista.

La recuerdo aquí en dos tiempos, a esa espléndida diva sin divismo:

http://www.youtube.com/watch?v=Js0rKmv-0Iw
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Manifiestos desde La Habana y Madrid

- 15/07/11
Categoría: Exilio, Oposición
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En apenas unas horas, tenemos: 1) Manifiesto desde La Habana con título de dazibao, pocas comas bien puestas, redacción de parvulario y, eso sí que bien, que gracias, propuestas que firmaría hasta el más pusilánime de los cubanos de aquella isla; 2) Manifiesto desde Madrid a modo de puntillosas addenda que luce monumento a la alfabetización y al copy & paste, debajo de ese logotipo inspirado en Matisse —que será por lo de matizar, me digo; y 3) cadáver desnudo de joven cubano que viajó a ese mismo Madrid desde aquella misma Habana.

Quien sepa qué cestos tejer con tales mimbres, qué me avise. Lo digo con toda humildad, que hoy, a la hora de la comida, pedí doble razón de eso. Y cuando llegó la hora de los postres, me zampé deliciosa tarta de estupor.

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El tono de la voz, por Teresa Cruz

- 11/07/11
Categoría: Exilio, Oposición
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Mi muy estimada Teresa Cruz, en New Jersey, ha reaccionado a la lectura del post que publiqué aquí ayer con texto que me envía.

Lo publico con mucho gusto y porque estimo es lo debido.

En el Archivo de este blog pueden encontrar otros intercambios con Teresa Cruz, aquí o aquí, por ejemplo. Para los remolones con los enlaces, copio credenciales de Teresa Cruz que ayudarán a situar a la autora, lectora y amiga: “Teresa, recordarán algunos, viajó a La Habana como delegada de la FNCA a reunión disidente, y fue devuelta por las autoridades cubanas desde el propio aeropuerto. Antes, había viajado a Cuba en otras ocasiones y tuvo ocasión de visitar a Martha Beatriz Roque a título personal en su propia casa, a lo que alude más abajo.”

El tono de la voz
Por Teresa Cruz

En el 2009, en un tono respetuoso, un funcionario de la SINA envía un cable a su gobierno con su visión de la situación de la oposición política, que llama tradicional, en Cuba. Habla de su falta de efectividad. Tan negativa es la visión que se remata el informe diciendo que los apoyan porque son la conciencia de Cuba.

Este cable se publica en el 2011 y un coro de voces habla de lo acertado del informe. Es más, se dijo que ya todos lo sabíamos. Nadie dijo o nadie vio que entre el envío del cable y su “likeo” transcurrió más de un año. En ese tiempo el opositor Zapata Tamayo ofreció a su patria un sacrificio mambí. Se torna efectiva la oposición.

Muere Orlando Zapata Tamayo producto del “asesinato premeditado”, como denunció su madre, valiente y tierna. Muere solo, asediado, sediento, aporreado, libre, héroe y mártir. Muere para nutrir la conciencia de Cuba. La huelga, su martirio, no cambia el tono de su voz en lo esencial, según el testimonio de su madre, Zapata sonríe, bromea.

La oposición, aquí y allá, es la conciencia de Cuba; el pueblo, ese indeciso, también es la conciencia de Cuba. Los que se mueven en ese espacio de conciencia y los que están en otro lado del fuero de la conciencia al apoyar una tiranía, cada día usan un lenguaje más desmesurado. Cada día se sube más el tono de la voz o se le da voz a calificativos altisonantes.

Desde 1959 se acrecentó ese tono -que en toda la historia mundial ha tenido diferentes tonalidades en la política- y llegó a las máximas expresiones de vulgaridad que acompañan el discurso de la dictadura: yanquis, hijos de perra, pepillos afeminados, gusanos, vendepatrias. Todos esos epítetos acompañaron a tres generaciones de cubanos en ambas orillas y han fructificado en más de un altercado público, intra y extramuros.

Yo he subido mil veces el tono de la voz, casi siempre por efecto de la tiranía que nos ha hecho vivir en constante estado de premura. Mi propio hermano, un hombre muy mesurado al hablar, gritó un día en el portal de la casa en Cuba: “¡Me cago en la resingá de la madre de Fidel!” Pobre Lina y pobre mi madre que corrió a regañar a mi hermano, no por atacar a Castro sino por las palabrotas. “No tiene que decir eso para hablar del asesino”, dijo mi madre casi con deseos de gritar ya también.

En los actos de repudio en Cuba se sube y se destroza el tono y en Miami también se sube el tono de la voz.

Para sólo citar unos ejemplos, ya casi no tenemos nombres. A Martha Beatriz Roque Cabello se la llamó “bruta” en este blog; al marido de Yoani, “el negro que le escribe”, muy despectivamente, en otro blog; frente a la SINA se fueron a las manos dos disidentes y por suerte, no se oyeron los improperios.

Ahora Miriam Celaya se refiere a Reina Luisa Tamayo como “sencilla cubana de escasa instrucción y sin experiencia en los enrevesados avatares de la política”. A tocar tambores Reyna Luisa, que “tú no sabe inglé”. Ah, claro que hay opositores instruidos y otros que no lo son. Nadie le mandó un mensaje a Zapata Tamayo pidiéndole que depusiera su huelga pues era un simple albañil sin instrucción y nadie trató de impedir la denuncia de su madre en sus honras fúnebres por esas razones.

Conste, no conozco el ideario anterior ni el presente de Reyna Luisa y sé que está -estamos-expuestos a manipulación, pero pensar que está manipulada por ignorante y humilde, es harina de otro costal. No hay coherencia, pues es la misma no ilustrada opositora.

Y ahora dice Reyna Luisa que está preocupada y buscando otra vivienda porque la asignación económica que reciben no es suficiente: no dice que no le estén dando lo suficiente, sino que debe administrarlo de otra manera: lo que no hizo el CRI a pesar de la experiencia y el merecido prestigio que tienen. Y no es que esté enfebrecida y crea que Reyna Luisa es infalible; es que todavía no ha hecho lo que muchos -no sé por qué- esperan que haga.

Y ahora también Jorge Ferrer subió el tono de la voz, sin perder la elegancia que le caracteriza. Le extraña que Reyna Luisa esté atormentada. Él mismo lo explica sin percatarse: “llegada a Miami, la «capital del exilio», desde el distante Banes hace un mes exacto”. Eso es lo que le pasa a Reyna Luisa: no es fácil. Felicito a Ferrer porque el voltaje de las palabras no eran ofensivas, pero el tono de la voz fue, para mí, desconcertante.

Ojalá podamos acogernos todos al tono de la voz de Zapata. Ojalá que cuando se produzcan disonancias, aunque sean de voces de la misma sangre, no nos hagan olvidar lo más importante: el tono comedido y valiente de la voz de Orlando Zapata Tamayo.

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