Jorge Ferrer - 27/08/10
Categoría: Freaks | Etiquetas: Agua corriente
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Nada encumbra más a un charlatán que ser validado por una autoridad. Daniel Estulin, un hábil vendedor de humo apocalíptico lo ha conseguido dos veces. Tiene todo mi desprecio… También la suerte de que le dedique esta nota que engrosará el volumen de las llamadas a su página desde Google. ¡De nada, bobo!
Porque dos son los políticos que han dado pábulo a este listísimo artífice de construcciones que seducen a los amigos de la «teoría de la conspiración», es decir, a un tipo de mequetrefe que lleva siglos medrando en Occidente. Primero, Mario Borghezio; ahora, Fidel Castro, con quien almorzó hoy en La Habana.
Borghezio, europarlamentario de la Lega Nord, lo llevó al Europarlamento hace unos meses. Evento que Estulin ha proclamado fue su primera victoria política. Castro I, un anciano dictador con un hobby que se llama fin-del-mundismo, lo llevó a Cuba hoy para escucharlo perorar sobre las mini-nukes, el Club Bilderberg y las apocalipsis varias que acabarían con el mundo.
Luego, mira tú qué risas, la extrema derecha y la extrema izquierda se disputan a charlatán con ínfulas. Y Estulin las mima por igual, que no hay como vender libros en las tiendas de los aeropuertos.
Me divierte esto. ¡Vaya si me divierte! Porque invitando a este Estulin que en Cuba no recibiría más apelativo que el de «comemierda», Castro I acaba de echar por tierra toda la autoridad en materia fin-del-mundista que venía labrándose durante los últimos años.
Ahora ha tocado el fondo del fondo, porque lo de Daniel Estulin, mírese como se mire, es abundantísima materia de inodoro.

UPDATE:
Atiéndase, cómo no, al resumen de la reunión entre este diverso par. Hay algunos momentos sublimes.
Así cuando Castro I se esfuerza en recordar las bombas que caían sobre Sierra Maestra y concluye que no parece fueran proyectiles nucleares.
Otra, cuando Estulin parece explicar su teoría de los 3.000 millones de humanos que los del Bilderberg se han conjurado para asesinar y ofrece su solución: colonizar de prisa otros planetas y mudarnos allá. Ahí es Castro I quien corre a atajarlo: no hay atmósfera, le recuerda. ¡Qué par, tú!
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Jorge Ferrer - 26/08/10
Categoría: Estío, Urbanas | Etiquetas: Agua corriente
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Lo importante, lo que de veras importa, es que en estas latitudes el verano está a pocos días de tocar a su fin.
Veremos de repente la llegada de los primeros fríos y será eso, ay, lo único que veremos. Ciegos a una; baldados los ojos; levantados los muros.
Se esconderá la carne expuesta en las calles y playas estivales bajo yardas de género grueso. Ni morenas piernas, ni felices escotes, ni espaldas largas, ni nalgas y pechos asomando por encima y por debajo de los breves telones que las sujetan.
Esto se va a joder en unos pocos días, señores, señoras, y apenas nos queda postrer consuelo: anuncian última ola de calor.
¡Disfrutémosla! Gocemos de este paisaje de desnudez que es de las pocas expresiones de genuina libertad que todavía pasea Occidente por sus calles, que lo otro que nos trae el curso político son elecciones.
¡Bah!
Elecciones son las del ojo que encuentra la carne en la calle… El pelo suelto y la carretera.
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Jorge Ferrer - 25/08/10
Categoría: Al teléfono | Etiquetas: Agua corriente
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Al teléfono:
―…pero no me vas decir que a ti te parece bien que la condición para excarcelarlos sea venir a España.
―En este asunto, y mientras se producen las excarcelaciones, prefiero pensar no en lo que está bien o en lo que está mal, sino en lo que resulta horrible e insoportable y lo que resulta aceptable y soportable: la cárcel es horrible e insoportable; el exilio es aceptable y es soportable. Cientos de miles de cubanos vivimos en el exilio.
―¡Millones!
―Cientos de miles y fíjate que es cálculo generoso. La condición del exilio presupone algo más que mudar de geografía, saltar de Holguín a Hialeah…
―A esa gente la deberían dejar luchando en Cuba…
―Tratamos con una dictadura y la disyuntiva cárcel o exilio es propia de los tratos con las dictaduras. Los que están saliendo de allá eligen lo que les parece menos cruento. De hecho, ganar el exilio es ganar algo, así que han ganado… ¡Con lo difícil que resulta ganarle a La Habana!
―Pues, yo creo que su postura es cobarde…
―¡¡¡Cobarde??? ¡No me jodas!
―Cobarde, porque abandonan la lucha para ser humillados en España… No puedo entender que tú no veas eso, Jorge…
―Porque, tú, oye, ¿luchabas mucho en Cuba? Aparte de luchar la malanga…
―Bueno, yo… Mira, tú sabes bien que yo… Ese no es el problema… Ellos son los opositores, así que no pueden rendirse… Biscet no se va a rendir, por ejemplo.
―Mira, ni los humilla nadie en España ni se han rendido… Juegan con cartas marcadas y juegan su juego como otros muchos cubanos: libertad porque exilio.
―Pero sería mejor que se quedaran, que luchen…
―Nene, te lo pregunto otra vez: ¿tú luchaste alguna vez? ¿Conoces las cárceles de Cuba? ¿Cómo puedes querer que esa gente permanezca allá después de siete años en las cárceles cuando tú no tiraste ni un chícharo ni te interesaron los presos políticos cubanos hasta que no emigraste con permiso del Ministerio de Cultura?
―Es que si esa gente se va, allá solo quedarán cuatro gatos luchando.
―A propósito, ¿qué tal tu gata? ¿La llevaste a operar?
―¡Qué va! Me cobran 220 euros por la operación. Con lo gastada que está, creo que es mejor sacrificarla.
―Curioso que abordes de manera bastante similar el destino de la adorable Pitita y el de los presos cubanos…
―¡Eres un cabrón!
―¡¡¡Yo???
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