El estupor (contenido) que producen…

- 25/02/10
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estas fotos de hoy en Globo.

Lula da Silva, presidente de una de las mayores democracias del mundo, sonriendo junto a Fidel Castro, cuando en el país donde compadrean una madre vela el cuerpo de su hijo, Orlando Zapata Tamayo, preso político muerto tras devastadora y letal huelga de hambre.

fidel-castro-lula-sonrientes

La pregunta fácil es de qué coño ríen estos tipos. Más fácil aún es la respuesta. ¿No es cierto?

Me ha complacido, sin embargo, el look de Castro I. Su estar casual. Ayer murió un cubano que se le opone; otro. Y el dictador aparece con esos faldones dejados al descuido. Pareciera que regresa del mingitorio. Lelo, torpón, zombiesco, no se entretuvo en guardar esas puntas que muestran su irredimible decrepitud.

“Lo bueno de esto es lo malo que se está poniendo”, se suele decir. Y así con el tocado de este anciano asesino.

Del lobo un pelo, oigan. Ya que no lo veremos colgando de una horca, gocemos -magro consuelo- de este garderobe grosero y, por demás, desaliñado.

fidel-castro-desaliño

Las fotografías son de Ricardo Stucker.

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Castro I: “férreo gobernante” o “filósofo y escritor”

- 17/02/10
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Soy aficionado a las encuestas de los diarios digitales. Me gustan esas preguntas plebiscitarias, ese aire de gravedad, esas distinciones en las que uno parece jugárselo todo sin jugarse nada.

Me gusta votar y tanto más me divierte ver los resultados. En algunos casos, puedo pasar por La Vanguardia, El Nuevo Herald o El Periódico de Catalunya ―tres diarios con encuestas diarias que rara vez paso por alto― varias veces al día a ver cómo se mueven los síes y los noes.

Son en cierto modo adictivas. Alguna vez me contaron que a una encuesta de esas que aparecen en televisión al pie de la pantalla y en las que se vota enviando sms a razón de euro y medio el mensaje hubo un 10 % que votó la opción «No lo sé». Gente que no sabía si sí o si no, pero aún así pagaba su euro y medio para manifestar su ignorancia. Son adictivas y tal vez lo sean porque le permiten a uno, desde la mesa de trabajo, constatar permanentemente si pertenece a una minoría o una mayoría, esas falacias con rostro ufano o mohín de víctima.

No menos importantes que los resultados -siempre nos recuerdan allí mismo que carecen de toda importancia en verdad, pues tales encuestas carecen de cualquier valor científico-, lo son las preguntas.

Así, por ejemplo, en esta peculiar encuesta con la que me topé hoy en el site del canal de televisión Russia Today:

russia-today-encuesta-resultados

¿No es maravillosa? ¿No lo es que un número indeterminado de participantes considere que Fidel Castro es «Un filósofo y escritor», categoría que debió crear un redactor fumado o dotado de un sentido del humor extraordinario? ¿O que ese mismo redactor divida en dos la condición de dictador para evitar mencionarla: «Un férreo gobernante» y «El Jefe de la Revolución»?

¿No es notable, por fin, que el voto esté tan dividido? ¿O que una encuesta de ocasión, sin más valor que el de su carácter superficial y la espontaneidad del voto, ponga un evidencia: 1) que nadie parezca saber quién es Castro I en realidad y 2) que la estrategia de pasar por intelectual fin-del-mundista coseche éxitos siquiera tan pedestres?

Shin-Divider

UPDATE:

Perdón por la omisión: se puede (por ahora) votar aquí.

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El “exilio dolido” y la Ley de Ajuste cubano

- 13/02/10
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Me encanta este «Aviso» que tomo prestado a Gaspar, El Lugareño, quien dice haberlo encontrado hoy en su carro. En Miami o alrededores, da a entender.

aviso-exilio-dolido

Esa rúbrica de «EXILIO DOLIDO», así con todas sus mayúsculas, me recordó, vaya usted a saber por qué, a Auxilio y Socorro, aquellos hilarantes personajes de Sarduy.

Pero ése no es el asunto. El asunto es, primero, el peso de ese oxímoron pleonasmo, porque cabe suponer que no hay -valga el oxímoron- «exilios gozosos».

Después, la patrimonialización de la condición de «exiliados».

Por último, las consecuencias ciudadanas de su condición de agraviados.

El «Exilio» está dolido, ay, y decidiría dejar de votar por políticos de origen cubano, en tanto vehículos del dolor y el desaire que le supone ver a un cantante de ideología comunista o pericomunista llenando teatros en la «sede» de ese mismo exilio; teatros, por cierto, llenos de exiliados en tanto ajustados. Por la Ley de Ajuste, digo.

Luego, opta ―opción de los que reparten estas fotocopias paseándose entre los coches aparcados― por decisión tremendista en sociedad multicultural: dejará de votar a candidatos de un origen étnico para votar a candidatos de otro origen étnico. Tremendista x dos: dejará de votar a los «suyos» para votar a otros.

Tres veces sorprendente: el mismo Exilio que ha voceado una y otra vez aquello de que «los americanos nos traicionaron» los va a votar precisamente a ellos. Se supone que a los republicanos, aunque la nota no añade esa distinción de orden político a la distinción por origen étnico.

Así, el «pueblo exiliado» les volvería la espalda a los «representantes políticos» también exiliados, como los que llenan los teatros donde cantan «los enviados de la dictadura de los Castros (sic)».

Tengo para mí que de tan ajustados todos, acabaremos llegando al «ajuste» definitivo: el bastión último del EXILIO DOLIDO, ¡auxilio! y ¡socorro! mediante, exigirá la derogación de la Ley de Ajuste: ni uno más de esos «enviados de Castro» que llenan los teatros y menean las caderas al son de La Habana. «¡Qué se vaya la escoria!» dirá el próximo aviso.

«¡América para los americanos!», exigirán.

Definitivamente, parece que la bachata de la Charanga y Van Van, la ramplona versificación de Buena Fe o el frufrú de los batilongos de Omara Portuondo han tupido a tal punto los oídos del EXILIO DOLIDO que ya no recuerda, parafraseando el nombre de esta página, el tono de la coz.

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