Dice El País que llegan a España los últimos “reos” cubanos…

- 07/04/11
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El diario El País se hacía eco esta tarde en su edición digital del inminente arribo a España de un avión fletado por el Gobierno de España con un centenar de familiares de presos políticos cubanos y algunos de estos.

Concluiría así una larga operación que ha sacado de las cárceles de Cuba a buena parte de los presos que la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) presidida por Elizardo Sánchez recomendó poner en libertad, a ruego de la Iglesia Católica cubana. España medió y ofreció asiento en la Península a los desterrados y en los finales de esas estamos. Más bien, aquí están. Más precisamente, aquí estarán, pues deben andar de camino al aeropuerto en Rancho Boyeros cuando escribo estas líneas.

Concluida la operación, llega la hora de evaluarla y de asomarse al espacio en que nos sitúa. Y ya me ocuparé de ello con menos prisas, si bien ya algo he ido adelantando. Significativamente en esta columna en El Nuevo Herald.

Volviendo a El País, y mientras resuenan en mis oídos los peros a la operación Iglesia/Estado y la acusación de «Nuevo Mariel» que se filtra por los mentideros cubiches, no he podido evitar sonreír cuando he visto hoy la manera en que titula la noticia su edición digital.

Lo hace así:

¿Reos? ¡¡¡Reos???

Corro al mataburros, a ver si, alfabetizándome, me tuerce la sonrisa.

¡Nada de eso!

Las acepciones primera y segunda de la voz «reo» corresponden a trucha marina y a turno en una cola. Entiendo no son esas las que interesaron a los redactores de El País.

Estas son las que siguen…

De escalofrío, señores, porque una de dos: o los redactores del diario El País consideran que los presos políticos cubanos bien presos estaban o los consideran, si los llamaron “a la uruguaya”, gente antisocial y de modales groseros.

En ambos casos, ay, coinciden punto por punto con la idea que de ellos tienen los medios de La Habana.

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(Textual): El ocaso de un dictador

- 07/04/11
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Aun cuando ETDLV no suele servir de asiento a cartas, documentos y demás textos salidos de otras plumas, la última epístola enviada por Muammar Al-Gaddafi al presidente de los EE.UU., me da que merece un espacio aquí.

En pocas ocasiones el delirio de un dictador y “líder de la Revolución” ha alcanzado cotas más altas que en estas patéticas líneas. En contadas ocasiones podemos asistir en directo al ocaso escriturado de una satrapía. O mejor, a su momento culminante en clave textual.

Con las “reflexiones” de Castro I vivimos momento parejo, pero espaciado, renqueante, de ida y vuelta, a la vez que de vuelta y vuelta.

El dictador libio, en cambio, nos ofrece el ocaso en clave burlesca, porque epitoménica.

¡Gocen!

Our son, Excellency,

President Obama

U.S.A

We have been hurt more morally that physically because of what had happened against us in both deeds and words by you. Despite all this you will always remain our son whatever happened. We still pray that you continue to be president of the U.S.A. We Endeavour and hope that you will gain victory in the new election campaigne. You are a man who has enough courage to annul a wrong and mistaken action. I am sure that you are able to shoulder the responsibility for that. Enough evidence is available, Bearing in mind that you are the president of the strongest power in the world nowadays, and since Nato is waging an unjust war against a small people of a developing country. This country had already been subjected to embargo and sanctions, furthermore it also suffered a direct military armed aggression during Reagan’s time. This country is Libya. Hence, to serving world peace … Friendship between our peoples … and for the sake of economic, and security cooperation against terror, you are in a position to keep Nato off the Libyan affair for good.

As you know too well democracy and building of civil society cannot be achieved by means of missiles and aircraft, or by backing armed member of AlQuaeda in Benghazi.

You — yourself — said on many occasions, one of them in the UN General Assembly, I was witness to that personally, that America is not responsible for the security of other peoples. That America helps only. This is the right logic.

Our dear son, Excellency, Baraka Hussein Abu oumama, your intervention is the name of the U.S.A. is a must, so that Nato would withdraw finally from the Libyan affair. Libya should be left to Libyans within the African union frame. The problem now stands as follows:-

1. There is Nato intervention politically as well as military.

2. Terror conducted by AlQaueda gangs that have been armed in some cities, and by force refused to allow people to go back to their normal life, and carry on with exercising their social people’s power as usual.

Mu’aumer Qaddaffi

Leader of the Revolution

Tripoli 5.4.2011

Via The Lede

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(Los chivatones) Esperando a Mata Hari

- 05/04/11
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La serie Las razones de Cuba sigue negándonos un buen capítulo. Un buen «infiltrado».

Ya vimos al protohumano de Carlos Serpa, al surfista pendejo, al masón descatalogado y, anoche, al escritor «líder». (Como me dijo hoy alguien que alguna vez lo trató, y dicho sea con perdón de las señoras: «¿Líder de qué pinga de qué?»)

Le falta algo a esos chivatos. Les falta clase, por decirlo rápido. Y empaque, agudeza, garbo. Les falta tijeretear un cigarrillo, manejar la ironía, hacer un guiño a las cámaras.

Todavía no hemos visto a uno que sepa hilvanar unas cuantas frases con elegancia. ¿Infiltrados…? ¡Chivatos de la peor estofa!

Dicho lo cual, la pregunta que me quita el sosiego es otra. Si esa es la materia de la que están hechos esos infiltrados, si tamaña es su insignificancia en términos intelectuales —y un espía es la expresión máxima de un intelectual—, ¿cómo no serán de bobos quienes los reclutan y cómo de bobos no imaginarán a los indígenas cubanos?

Lo dicho, hasta que los de Las razones de Cuba no me saquen a una trigueñona que cite a Madame de Sévigné —o a Le Carré, al menos— o nos muestren a un bon vivant infiltrado que dedique algún momento de su testimonio a evocar los buenos caldos degustados en la residencia del embajador de Francia, mientras espiaba por los rincones de esa casona preciosa, me niego a seguir viendo serie tan desastrada.

¡Qué se aburran ellos con chivatos tan mal encabados!

Yo, para sentarme ante el televisor a ver una de espías, requiero de buenos infiltrados, buenos reclutadores y mejor paisaje a descubrir.

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