Jorge Ferrer - 10/11/11
Categoría: Cambios en Cuba, Cine
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¿Y si la pobreza se me convierte en miseria?, se preguntan algunos cubanos. ¿O la soportable miseria en miseria desesperada?, se preguntan en lo más íntimo.
Toda esa miseria, el día que los agraviados la saquen a pasear, caerá sobre el futuro con ácido sabor a nostalgia. Vivir para ver. (Y para comer.)
La libreta (2011) es un documental producido por la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, Cuba.
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Jorge Ferrer - 08/11/11
Categoría: Arte, Memoria
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He visitado la colección de mapas, grabados y dibujos de la colección de Héctor de Ayala que compró el anticuario barcelonés Albert Martí Palau. Una experiencia visual, y cordial, de veras extraordinaria.
Albert se ha hecho con una pequeña parte —él dice que con «la parte de papel»— del legado de quien se desempeñó como último embajador de la Cuba republicana en París. Un voraz y exquisito coleccionista, a quien supongo no habría hecho ninguna gracia ver dispersadas sus colecciones y vendidas en lotes distintos.
Con todo, ahí está ahora a la venta en Palau Antiguitats por piezas esta colección deslumbrante —mapas, grabados, libros…
Hay de todo y más y a precios apetitosos que van desde los 75 hasta los 1.200 euros con alguna excepción. Corra a esa mezzanine de la calle Gràcia, 1, quien esté en Barcelona, sea para comprar o para soñar.
Por cortesía de la galería, reproduzco aquí un par de piezas que me han encandilado. Y a modo de guinda, van unas de tono erótico atribuidas a Landaluze, también en exposición y a la venta.

Vista general de la Habana. Hippolyte J. Baptiste Garneray (1787- 1858). París, ca. 1830. Aguatinta iluminada. Papel vitela. Papel: 455 x 570 mm.
1.000 €

Vista prespetiva de la siuda y fortificaciones de la Vana tumada por los Engles l’ano de 1762… Anónimo. Mondhard (editor). París, último tercio siglo XVIII. Buril iluminado. Papel verjurado. Papel: 320 x 480 mm.
300 €


De contra:
Por gentileza de Palau Antiguitats, los lectores de El Tono de la Voz gozarán de (modestos) descuentos al identificarse como tales cuando hagan alguna adquisición.
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Jorge Ferrer - 01/11/11
Categoría: Agua corriente, Poscomunismo, Rusia, Uncategorized
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El FBI ha hecho públicos hoy una serie de documentos y videos de la red de agentes rusos que operó en los EE.UU. durante buena parte de la primera década del siglo XXI. Los espías que fueron repatriados en una operación que recordó a los años de la Guerra fría.
Hasta donde he alcanzado a ver en una primera ojeada, no hay revelaciones de peso. Más bien se trata de rastros del trabajo operativo sobre espías que nunca llegaron a penetrar verdaderamente servicios de inteligencia, organismos de gobierno o consejos de empresas relevantes. Pero a mí me estimulan las historias de espías, forman parte del mundo cinematográfico y literario en el que me crié, y aquí comparto (sígase el primer enlace allá arriba) los fragmentos de esta.
El delicioso nombre de la operación —«Ghost stories»— es el título de la novela o colección de estampas para la que se quedan cortos como personajes de intriga. (Yo antes pensaba que no.) Tan solo el clamoroso atractivo sexual de Anna Chapmann parece aquí materia de sujet, pero de uno cinematográfico.

En los espías de otras épocas —los que espiaban para los Aliados, por ejemplo— había una dimensión heroica. En los que espiaban para los soviéticos había una profundidad enigmática que los supervivientes del comunismo solemos confundir con la mera imbecilidad.
En cambio, los espías que pululan ahora por los pliegues de la historia que vemos hacer —y no me refiero a los infiltrados en Al-Qaeda o los narcos, por citar dos enclaves de la lucha undercover contemporánea— son gente corriente que sirve a una geopolítica rizomática y lábil. Son, y me quito el sombrero ante quien puso membrete a esta operación, fantasmas. Y las suyas son desvaídas historias de fantasmas.
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