El tono de la voz, por Teresa Cruz

- 11/07/11
Categoría: Exilio, Oposición
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Mi muy estimada Teresa Cruz, en New Jersey, ha reaccionado a la lectura del post que publiqué aquí ayer con texto que me envía.

Lo publico con mucho gusto y porque estimo es lo debido.

En el Archivo de este blog pueden encontrar otros intercambios con Teresa Cruz, aquí o aquí, por ejemplo. Para los remolones con los enlaces, copio credenciales de Teresa Cruz que ayudarán a situar a la autora, lectora y amiga: “Teresa, recordarán algunos, viajó a La Habana como delegada de la FNCA a reunión disidente, y fue devuelta por las autoridades cubanas desde el propio aeropuerto. Antes, había viajado a Cuba en otras ocasiones y tuvo ocasión de visitar a Martha Beatriz Roque a título personal en su propia casa, a lo que alude más abajo.”

El tono de la voz
Por Teresa Cruz

En el 2009, en un tono respetuoso, un funcionario de la SINA envía un cable a su gobierno con su visión de la situación de la oposición política, que llama tradicional, en Cuba. Habla de su falta de efectividad. Tan negativa es la visión que se remata el informe diciendo que los apoyan porque son la conciencia de Cuba.

Este cable se publica en el 2011 y un coro de voces habla de lo acertado del informe. Es más, se dijo que ya todos lo sabíamos. Nadie dijo o nadie vio que entre el envío del cable y su “likeo” transcurrió más de un año. En ese tiempo el opositor Zapata Tamayo ofreció a su patria un sacrificio mambí. Se torna efectiva la oposición.

Muere Orlando Zapata Tamayo producto del “asesinato premeditado”, como denunció su madre, valiente y tierna. Muere solo, asediado, sediento, aporreado, libre, héroe y mártir. Muere para nutrir la conciencia de Cuba. La huelga, su martirio, no cambia el tono de su voz en lo esencial, según el testimonio de su madre, Zapata sonríe, bromea.

La oposición, aquí y allá, es la conciencia de Cuba; el pueblo, ese indeciso, también es la conciencia de Cuba. Los que se mueven en ese espacio de conciencia y los que están en otro lado del fuero de la conciencia al apoyar una tiranía, cada día usan un lenguaje más desmesurado. Cada día se sube más el tono de la voz o se le da voz a calificativos altisonantes.

Desde 1959 se acrecentó ese tono -que en toda la historia mundial ha tenido diferentes tonalidades en la política- y llegó a las máximas expresiones de vulgaridad que acompañan el discurso de la dictadura: yanquis, hijos de perra, pepillos afeminados, gusanos, vendepatrias. Todos esos epítetos acompañaron a tres generaciones de cubanos en ambas orillas y han fructificado en más de un altercado público, intra y extramuros.

Yo he subido mil veces el tono de la voz, casi siempre por efecto de la tiranía que nos ha hecho vivir en constante estado de premura. Mi propio hermano, un hombre muy mesurado al hablar, gritó un día en el portal de la casa en Cuba: “¡Me cago en la resingá de la madre de Fidel!” Pobre Lina y pobre mi madre que corrió a regañar a mi hermano, no por atacar a Castro sino por las palabrotas. “No tiene que decir eso para hablar del asesino”, dijo mi madre casi con deseos de gritar ya también.

En los actos de repudio en Cuba se sube y se destroza el tono y en Miami también se sube el tono de la voz.

Para sólo citar unos ejemplos, ya casi no tenemos nombres. A Martha Beatriz Roque Cabello se la llamó “bruta” en este blog; al marido de Yoani, “el negro que le escribe”, muy despectivamente, en otro blog; frente a la SINA se fueron a las manos dos disidentes y por suerte, no se oyeron los improperios.

Ahora Miriam Celaya se refiere a Reina Luisa Tamayo como “sencilla cubana de escasa instrucción y sin experiencia en los enrevesados avatares de la política”. A tocar tambores Reyna Luisa, que “tú no sabe inglé”. Ah, claro que hay opositores instruidos y otros que no lo son. Nadie le mandó un mensaje a Zapata Tamayo pidiéndole que depusiera su huelga pues era un simple albañil sin instrucción y nadie trató de impedir la denuncia de su madre en sus honras fúnebres por esas razones.

Conste, no conozco el ideario anterior ni el presente de Reyna Luisa y sé que está -estamos-expuestos a manipulación, pero pensar que está manipulada por ignorante y humilde, es harina de otro costal. No hay coherencia, pues es la misma no ilustrada opositora.

Y ahora dice Reyna Luisa que está preocupada y buscando otra vivienda porque la asignación económica que reciben no es suficiente: no dice que no le estén dando lo suficiente, sino que debe administrarlo de otra manera: lo que no hizo el CRI a pesar de la experiencia y el merecido prestigio que tienen. Y no es que esté enfebrecida y crea que Reyna Luisa es infalible; es que todavía no ha hecho lo que muchos -no sé por qué- esperan que haga.

Y ahora también Jorge Ferrer subió el tono de la voz, sin perder la elegancia que le caracteriza. Le extraña que Reyna Luisa esté atormentada. Él mismo lo explica sin percatarse: “llegada a Miami, la «capital del exilio», desde el distante Banes hace un mes exacto”. Eso es lo que le pasa a Reyna Luisa: no es fácil. Felicito a Ferrer porque el voltaje de las palabras no eran ofensivas, pero el tono de la voz fue, para mí, desconcertante.

Ojalá podamos acogernos todos al tono de la voz de Zapata. Ojalá que cuando se produzcan disonancias, aunque sean de voces de la misma sangre, no nos hagan olvidar lo más importante: el tono comedido y valiente de la voz de Orlando Zapata Tamayo.

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Reina Luisa Tamayo, atormentada

- 10/07/11
Categoría: Exilio, Oposición
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Leo que sostiene Reina Luisa Tamayo, madre de Orlando Zapata Tamayo y llegada a Miami, la «capital del exilio», desde el distante Banes hace un mes exacto, que «ahora está “muy atormentada” por el futuro».

Que «ahora está “muy atormentada” por el futuro», releo.

¡”Muy atormentada” por el futuro, ahora!

¿”Muy atormentada” por el futuro, ahora?

¡¡¡”Muy atormentada” por el futuro, ahora???

¡¡¡”Atormentada”!!! ¿¿¿Ahora???

Una de dos: o esta película se está volviendo demasiado tediosa, por larga y por la desidia del responsable del casting, o habrá que convenir en que su guionista es el tipo más retorcido que ha nacido en esta galaxia.

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Atravesamos la ciudad vacía…

- 09/07/11
Categoría: En El Nuevo Herald, Letra impresa, Poscomunismo, Rusia
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Maullidos de Rusia
Por Jorge Ferrer

Atravesamos la ciudad vacía a una velocidad de vértigo de camino al hotel. He dormido poco en el avión y apenas atino a distinguir si estoy efectivamente en Moscú o en Brighton Beach, Brooklyn, moviéndome por ese paisaje de vallas publicitarias que venden lofts, sofás de piel a precio de saldo y viajes a Malasia con mensajes escritos en cirílico y tonos chillones.

El amable taxista, a quien ya dejé saber que soy extranjero fluido en lengua rusa, me señala un espigado edificio en construcción. Sus últimas seis o siete plantas no han sido revestidas de paneles de hormigón y por ellas corre el aire viciado de la ciudad. «Lleva mucho tiempo así», me informa: «Construyeron más plantas de las permitidas y ahora no saben cómo eliminar las sobrantes ni a quién sobornar para mantenerlas y vender los apartamentos», abunda con un guiño.

La graciosa pifia y las opciones para salir de ella -un alarde ingenieril o el hallazgo de las manos que untar en una ciudad que cambió de alcalde recientemente- no definen con plena justicia el estado de la Rusia postcomunista a fecha del verano del 2011, pero sirven para acercarse a esa mezcla de solidez del gobierno e incertidumbre ciudadana que uno encuentra aquí a cada paso.

Rusia ha sido siempre una máquina enorme cuyos engranajes piden aceite. Y el Moscú que experimenta hoy a medias hartazgo y orgullo mayúsculos veinte años después de haberse despedido de la marca URSS -aquella CCCP que asociamos en Occidente a los astronautas o a los deportistas soviéticos en los Juegos Olímpicos- es una ciudad que divide a los pesimistas y los optimistas en partes desiguales que, en mi experiencia, da ventaja a los segundos pero encuentra mejor argumentación en los primeros.

Las fotos de la bicefalia que gobierna el país, Dmitri Medvedev y Vladimir Putin, y la indefinición sobre quién se presentará a las elecciones del año próximo despiertan una preocupación que rebasa el mero interés por las conjuras y componendas palaciegas. El rostro y el discurso modernos de Medvedev, su diáfana apuesta en favor de una economía más desestatizada y una sociedad más abierta contrastan con los aires restauracionistas que encarna Putin. Hay mucho más en esa dupla que la mera estrategia de enfrentar a Occidente desde la ventajista dialéctica del policía bueno y el malo. Detrás de Putin y Medvedev hay una masa social que facilitará que cualquiera de los dos continúe llevando las riendas del país, pero hay también una sociedad dividida entre el clamor por la modernización del sistema político y la dinamización de la economía, por un lado, y, por otro, el temor a que se desdibuje el perfil de una Rusia que desde un nacionalismo tan feroz como inseguro se niega a ser desplazada hacia la periferia de la arena internacional.

Con todo, pocos discuten que el camino de Rusia para poner a brillar la letra «R» en el acrónimo BRIC acuñado por Goldman Sachs —Brasil, Rusia, India y China—, el conjunto de las potencias llamadas a dominar los flujos de la economía mundial hacia mediados de este siglo, pasa por abandonar la pulsión agónica en sus relaciones con los EEUU y Europa, a la vez que por la definitiva construcción de una democracia con letra inicial mayúscula. En definitiva, cultivar la transparencia -glasnost, ¿les suena?- tanto hacia afuera como dentro.

Pero por ahora nos pasa con esa Rusia lo que con el gato de Schrödinger: escondido en la caja de sus vicios geopolíticos, nunca sabemos con certeza si el democrático gato está vivo o está muerto.

El artículo «Maullidos de Rusia», de Jorge Ferrer, aparece en la edición del 8/7/2011 de el diario El Nuevo Herald.

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