Alfredo Triff Hígado al ensayo. 60 recetas biliares
dada Editores, 2010, 152 pp.
Con los vertiginosos mimbres de la blogosfera, Alfredo Triff ha tejido un libro perdurable. Pocas veces el idiolecto vivo de un blog genuino ha cumplido con el reto de trasladarse a letra impresa cosida a tapa. Pocas veces la gramática de los blogs —que es una gramática propia e indómita— ha armado mejor ensayo, banquete para lectores afectados de la gula patria. Quienes leen a Triff en el espléndido tumiamiblog saben de su habilidad para construir una cubanidad postcubana, de su trasiego con los tópicos predilectos de nuestra tradición muelera. Casi todos los talentos de Triff están en estas páginas. Quien no pase por ellas no venga a quejarse después de que le cayó de repente en la cabeza una Cuba de ideas que nadie le quiso contar. Alfredo ya lo hizo.
Hígado al ensayo, de Alfredo Triff, en Amazon. También disponible en librerías.
Marifeli Pérez-Stable The United States and Cuba. Intimate Enemies
Routledge, New York and London, 2011, 208 pp.
Marifeli Pérez-Stable ha escrito unos cuantos libros útiles por inteligentes, y viceversa. En este se ocupa de compendiar las relaciones de los Estados Unidos y Cuba, en tanto «enemigos íntimos». Un cumplido resumen de batalla de sordos con muy buen oído. Crónica sucinta, pero cabal, de un desencuentro que dura mucho más de medio siglo y que se verá ante reto mayúsculo con la conversión de Cuba en un país sin los Castro, pero donde aún predominará la desconfianza hacia el vecino del Norte. Un magnífico ejercicio, pues, para repasar agravios, detectar vasos comunicantes e imaginar la relación de estos dos «enemigos íntimos» cuando la historia los empuje de nuevo a una mesa de negociación cuyas patas habrán de afianzarse en retos geopolíticos nuevos.
The United States and Cuba. Intimate Enemies, Marifeli Pérez-Stable, en Amazon. También disponible en librerías.
Pedro Pérez Oliva es su nombre y lo conocía como mañoso dibujante y poco más, porque no sigo el día a día —ni siquiera el lustro a lustro— de la pintura pinareña —bueno, y tampoco sigo el década a década de la castrista reunión de unánimes votantes en la Asamblea de esa provincia menguante.
Leo, y confieso que el tipo me da más pena que curiosidad, aunque algo también de la segunda. Dice que le gustan su país y sus árboles llenos de flores y que también le gusta especular sobre la actualidad nacional. Bien, me digo. Eso es un guajiro y yo por los guajiros siento una veneración que tiene asiento nombre a nombre en mi árbol genealógico. Leo que le parece bien que lo expulsaran de la Asamblea de marras —¿tan habituado estaba a las votaciones unánimes de la Asamblea a la que pertenecía que también dio su voto cuando lo siquitrillaron?— y que tomó la decisión de cerrar la Fundación que llevaba su nombre cuando se lo impusieron. ¡Un ciudadano modélico!, me digo. Más: ¡un artista ejemplar! ¡Un cubano uneacista arquetípico! Ya Miguel Barnet le estará enviando cachorrito de chihuahua con lazos y cintas, me sopla Bruno.
Leo más y recomiendo lo hagan también ustedes. Dice, por ejemplo, el buen siquitrillado:
Este hombre (dice de sí mismo) al que hoy le han colocado el traje de “disidente” o “contrarrevolucionario” no tiene ninguna intención de partir de este país. Esta tierra nos pertenece a todos por un derecho que no lo otorga un partido. Creo que fidelidad a la Patria no es fidelidad a un partido. Un partido es una propuesta social, y la Patria guarda en sí el pensamiento y el corazón de todos.
Lo de «corazón de todos» me sobresaltó con su diástole, pero no paré de leer:
Seguiré soñando con un país mejor, derecho que tengo como ser humano. Aquí me quedo, esta es mi tierra y mi gente. Los conflictos del país, económicos, espirituales y políticos, tendrán que ser resueltos por nosotros los cubanos. Los que vivimos dentro y fuera, con nadie más.
Enternecedor, n’est-ce pas ? De ahí a «La Patria es de Todos» no hay más que un paso. Un pasito de nada.
Pero fíjate tú que a novelita tan promisoria le llega un final, una conclusión que es todo promesa de vernissage, todo oleaginoso aquí-no-ha-pasado-nada:
Duermo hoy tranquilo, mañana volveré a coger mis pinceles.
Bien, ¿a qué engañarnos? Muy probablemente, yo también dormiré hoy «tranquilo». Zzzz…
Apenas podrá sobresaltarme, si acaso, el recuerdo de que a otro cubano, a este Oliva, los hermanos Castro lo mandaron a dormir tranquilo y él se fue a llorar la humillación en su pinareña almohada, mientras nos cuenta sus sueños, los que dormirá sin ver cumplidos. Zzzz…