La población de Cuba, según censo reciente, es de 11.242.621 personas, mientras las estadísticas del Ministerio de Salud pública arrojan que el peso medio de la población ronda los 64 kilogramos.
Luego, habrían unas 719.527 toneladas de carne cubana moviéndose sobre esa isla.
Memorícese el guarismo. Dado que uno tiene que preguntarse tantas veces cuál es el peso del «problema cubano», ahí es algo. Y dado que nos es imposible saber qué quieren esos cubanos, al menos conocemos lo que cuesta cargar con ellos o levantarlos.
Mucho más complicado resultaría aplicar el mismo procedimiento al peso del exilio. Demasiada carne hecha picadillo y mezclada con otras carnes, ya saben.
Sí, con el peso del exilio la cuestión resulta mucho más compleja. Va y por eso la báscula se nos ríe en la cara…
Con motivo de un concierto de Iliana Matos y Eduardo Martín en Barcelona en julio de 2007 escribí aquí lo que sigue:
La ocasión de ver tocar juntos a Iliana Matos y Eduardo Martín es absolutamente única. Matos, coincidimos casi todos, es la más importante de las guitarristas cubanas vivas. La obra de Martín como compositor va alcanzando en los últimos años una solidez que lo coloca entre los compositores más imaginativos para guitarra clásica que haya tenido Cuba.
Ahora me llega esta grabación afortunada de un concierto que los reunió a ambos en Mallorca. Interpretan Hasta Alicia baila, de Martín, pieza que disfruto siempre. Matos y Martín tienen nuevos proyectos en marcha, gozosa noticia para los que disfrutamos de su trabajo magnífico.
―El problema es que ese optimismo de la gente con la reforma económica de Raúl no tiene fundamento, Ferrer, porque esos cambios no nos acercan a la libertad…
―Jorge, cualquiera que tenga dos dedos de frente sabe que a ese gobierno jamás se le va a rebelar un afinador o reparador de instrumentos musicales, un aguador, un albañil, un alquilador de bufandas o ponis, un amolador, un artesano, un arriero, un barbero, una bordadora o tejedora, un boyero o carretero, un carpintero, un carretillero, un cerrajero, un cobrador de impuestos, un conductor de coche de uso infantil tirado por animales menores, un comprador-vendedor de discos musicales usados, un reparador de artículos de mimbre, un cristalero, un criador de animales afectivos o un cuidador de animales de trabajo…
―Pero eso no es lo que…
―Tampoco un cuidador de enfermos o de niños, un chapistero, un decorador, un desmochador de palmas, un carbonero, un elaborador de yugos y frontiles, un electricista, un encargado, limpiador o turbinero, un encuadernador de libros, un entrenador de animales afectivos, un forrador de botones , un fotógrafo, un fregador de automóviles, un grabador de objetos, un herrador de animales, un instructor de automovilismo, un jardinero, un lavandero, un leñador, un limpiabotas, un limpiador de bujías, un reparador de fosas, un manicurista, un maquillista, un masillero, un mecánico de equipos de refrigeración, un mecanógrafo, un mensajero, un sastre, un molinero…
―Oye, espera un momento…
―Ni se le va a oponer por la fuerza un operador de compresor de aire, un parqueador de triciclos, una peluquera, una criada, un peluquero de animales domésticos, un pintor automotriz, de inmuebles, de muebles o rotulista, un piscicultor, un plasticador, un plomero, un pocero, un ponchero, un vendedor de escobas, un alfarero, un productor de paños o calzado, un hierbero, una florista, un vendedor de piñatas, un profesor de taquigrafía, mecanografía o idiomas, un profesor de música o artes, un pulidor de metales, un quiropedista, un relojero, un joyero, un reparador de lo que sea, incluyendo bastidores de cama, baterías automotrices, bicicletas, bisutería, cercas y caminos, cocinas, colchones, radios o planchas, equipos eléctricos o electrónicos, equipos de oficina, espejuelos, fosforeras, máquinas de coser, monturas y arreos, paraguas y sombrillas u obras de arte…
―Nene, ¡para!
―Y mucho menos va a plantarle batalla al gobierno un restaurador de obras de arte, un restaurador de muñecos y juguetes, un portero de edificio, un talabartero, un tapicero, un techador, un teñidor de textiles, un tostador de granos, un traductor, un intérprete, un trasquilador, un trillador, un zapatero remendón, un botero o lanchero, un carretonero o un cochero…
―¿Y de qué tendrían que ejercer los cubanos para que algún día digan el hasta aquí?