El cubano Dinio García ha iniciado una huelga de hambre en Madrid. Con lo que ahora, por tener, los cubanos tenemos hasta un actor de cine porno en huelga de hambre y fuera de Cuba.
Dinio protesta contra la orden de expulsión que siguió a la negativa del Gobierno a renovarle el permiso de residencia en España. La decisión no es gratuita: dos delitos la avalan. Dos delitos leves, parece ser.
Ahora pide la mediación de José Luis Rodríguez Zapatero y asegura ―con esa muletilla propia de huelguistas de hambre― estar «dispuesto a llegar hasta el final». Esta tarde ha dicho más en Sálvame. Concretamente, ¡agárrense!, que hay otros muchos cubanos en Madrid dispuestos a sumarse a su huelga.
Dinio, un tipo que lleva unos diez años asomando a las pantallas de televisión de España su comportamiento de cubano poscomunista, me cae de maravilla, me ha divertido siempre y siempre me ha divertido mucho. Muestra a un tipo de cubano que encarna lo mejor y lo peor de nuestra condición. Es una metáfora con ganas de encaramarse a arquetipo.
Sin embargo, con su huelga de hambre nos coloca en una enojosa situación, porque mientras la sociedad española exige muy mayoritariamente que los extranjeros que han cometido delitos en el país sean expulsados a sus países de origen, Dinio reclama excepción. Los cubanos deberíamos quedar exentos de esa norma, dice, porque Cuba es una dictadura y los hermanos Castro un par de sátrapas.
Otra vez la excepción, pues. Los cubanos como entes ajenos al resto del mundo. Excepcionales de día y de noche. Forasteros de toda norma. Contrapuestos a los nacionales de otros países. Privilegiados.
Y no. Me temo que esta vez no va a colar. Ni puñetera falta que nos hace por mucha que le haga a Dinio.
―Chico, ¿tú sabes qué le pasa a la Z con la Y y la W?
―Visto en términos alfabéticos, la Y y la W preceden a la Z, a la vez que forman cuarteto con la enigmática X. Cuarteto, por cierto del que la última, por última, se descuelga. Y es evidente que a la Z no le gusta nada ese orden.
―Pero, ¿a qué armar tanto lío? Tampoco es que se juegue los puestos de la a, la be y la ce…
―Bueno, ya sabes… También está la distinción entre las mayúsculas y las minúsculas. Y los tipos.
―Y la «colita», ahora que lo pienso.
―Exacto: el serif que te da o te quita estatura de sheriff.
―¡Coño!
―Imagínate que eres z, así minúscula y escrita en tipo cada vez más bajo, y ves por delante a Y, mayúscula, con serif y reproducida en tipos inmensos, y a W que te hace sombra con su perfecta simetría gráfica y la condición de doble letra.
―Claro… Ahí la z intentará buscar foco a toda costa.
―…y les caen chorros de tinta a las precedentes Y y W, por un lado, mientras se urde «Historia de la Z», por el otro. Es lo que tiene no sentirse a gusto con el alfabeto, ese catálogo con peso de losa.
―¡Qué bobería la de esa Z, tú! A mí es que me cuadran un poco las tres, la verdad… La Z en sus minúsculas, la Y con su serif y la W con sus cursivas. ¿Cómo es que no pueden convivir?
―La pobre Z, viejo… Que añora los tiempos en que Alain Delon la garabateaba por ahí…
Euskadi Ta Askatasuna, organización revolucionaria socialista vasca para la liberación nacional, quiere dar a conocer al Pueblo Vasco su decisión y reflexión a través de la presente declaración…
¡Por tu madre!
¿De verdad que estos imbéciles asesinos con esas capuchas ridículas, los brazos alzados a la manera de los fascistas o los comunistas y logotipo más feo que las madres que tuvieron la mala suerte de parirlos merecen algo más que cuatro patadas en el culo y, si persisten en matar, un certero tiro en la jeta?
¿De verdad que esos hijos de puta merecen figurar en la sección de «Política» de los periódicos y no en la de «Sucesos», cuando baleados como asesinos en serie?
«ETA hace saber que ya hace algunos meses tomó la decisión de no llevar a cabo acciones armadas ofensivas», leo.
Ofensivas, dicen estos pájaros, que hace tanto no matan porque no pueden.
El problema, ay, ya no es la ofensiva, sino la ofensa.
Ofensa es que España continúe alimentando las noticias que generan estos «revolucionarios socialistas» que juegan a la «liberación nacional».
Ofensa, a la vista, es que nos toque amanecer en lunes con primeras planas kukluxklanescas en España.
Doble ofensa: a la libertad y al buen gusto. Que tantas veces vienen a ser lo mismo.
Estos payasos asesinos, oigan, a montar el circo tras los barrotes.
Y que en la cárcel se pongan las capuchas, que así en las duchas y con jabón patinando rendirán enorme servicio a quien le repugne violar a tipos tan feos, que ya se sabe que el rostro es el espejo del alma.