Evo (el-hombre-que-pudo-llamarse-Adán) Morales dice…

- 22/04/10
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Evo (el-hombre-que-pudo-llamarse-Adán) Morales, presidente de Bolivia, atribuye la homosexualidad al consumo de alimentos transgénicos. Lo mismo la calvicie.

Según la prédica de este líder de la izquierda, un ogro llamado Monsanto estaría creando generaciones de maricones calvos a los que se enfrentará la viril civilización indígena que masca hojas de coca mientras destruye el capitalismo para salvar el mundo. (¡Ojo, Cameron, que esto tiene que ver con tu giro!)

De Evo (el-hombre-que-pudo-llamarse-Adán) Morales ya sabíamos que se dice comunista, que idolatra a Fidel Castro y que Hugo Chávez le sirve de mentor. Resumiendo: ya sabíamos que es un imbécil.

Lo que no sabíamos era que además es homófobo. Como tampoco sabíamos que los hombres le gustan peludos. Siempre se aprende algo, oye. Los caballeros las preferían rubias: los cocaleros los prefieren melenudos.

Ahora que ya es notorio que Evo (el-hombre-que-pudo-llamarse-Adán) Morales considera la homosexualidad una patología, cabe esperar que sus valedores en Occidente denuncien a este patán. Que Mariela Castro vete su entrada en la Cuba de su papá. Que a España, país pionero en materia de reconocimiento de derechos a los homosexuales, no se lo invite más. En definitiva, que se lo tenga por lo que es.

Pero, ay, ya les adelanto que nada de eso sucederá. Y todo por culpa de las matemáticas. Por culpa de esa extraña ecuación que reduce siempre a cero el desprecio que merecen los abusadores y los idiotas cuando son de izquierdas, cuando son «antiimperialistas».

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(Parodia sobre el tema): «El problema de Cuba…

- 21/04/10
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…lo tienen que decidir los cubanos de la Isla.»

Esa ubicua muletilla… (Por cierto, ¿las «mulas» son Isla, son Exilio o solo mulas son?)

supermarkettreew.com

Ayer en Supermarket TREEW, una empresa con base en Canadá que lleva comida a los cubanos de la Isla pagada por los cubanos del exilio, reparé en un acápite que no había visto antes: «Cenas a la carta».

Veamos.

Resulta que la asociación entre el supermercado de marras y el restaurante El Palenque, propiedad de la que se siente muy ufano el Estado cubano, permite ya no que desde el exilio enviemos muslos de pollo o «Combos de congelados» a nuestros parientes en Bauta, Placetas o Consolación del Sur.

No, ahora la sofisticación de las relaciones entre «la nación y la emigración» hasta nos permite decidir plato a plato, desde el entrante hasta los postres ―pasando por si pan con mantequilla sí o no―, qué come quien invitamos a cenar allá. Literalmente.

Llega familia cubana, se sienta a la mesa y no ve la Carta. La «carta» llegó antes por e-mail a la cocina.

«¿Qué van a tomar los señores?», preguntará el solícito camarero. «La Orden 3445 de Hialeah» o la «8971 de Madrid», responderán los comensales.

Veamos más. Atendamos a qué tal una cena para cuatro personas encargada por gusano para revolucionario completo, a medias o a regañadientes. Revolucionario bien hecho, medio hecho o poco hecho, para decirlo en jerga aplicada al caso.

nota-el-palenque-cuba-supertreew

Et voilà !

Por 107,69 euros o 144,82 dólares, Ud., estimado exiliado desprovisto de todos los derechos civiles en su país, ha decidido minuciosamente qué comerán en Cuba sus invitados, los cubanos que dizque deciden. Los únicos cubanos que decidirán y deciden, al decir de la muletilla.

¡Aplíquese, exiliado! ¡Cuando le tomen nota, no olvide decidir que les sirvan postre! Y sobre todo: ¡qué les sea dulce!

Oiga: ¡parece que Ud. sí decide!

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Unas pocas preguntas en torno a Guillermo Fariñas

- 20/04/10
Categoría: Oposición | Etiquetas:
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¿Se sabe de alguien que aun no le haya pedido a Guillermo Fariñas abandonar la huelga de hambre?

¿Se conoce alguna otra razón que aducir para convencerle de la sinrazón de su empeño?

¿Será que aquellos «psicólogos del Ministerio del Interior» que le dijeron tener madera de mártir consiguieron ―queriéndolo o sin querer― ofuscarlo poniéndole en los labios la única golosina que puede permitirse un huelguista de hambre: la (dudosa) gloria?

Más: ¿podría algún alma misericordiosa o espíritu sensato explicarle a Guillermo Fariñas la naturaleza de las «huelgas de relevo»?

Por último: ¿podría avisarle alguien que lo de «Zapata vive» es inequívocamente falso? Que no vive. Que Orlando Zapata Tamayo está muerto. Y que muerto estará él mismo, aunque «Zapata y Fariñas viven» se coree durante unas pocas semanas después de su muerte por inanición.

Es por preguntar, vaya.

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