A partir de las 21:00 horas de hoy el artista cubano residente en Nueva York Geandy Pavón reprodujo en Barcelona la acción «Némesis», inaugurada en Nueva York hace unas semanas.
La acción consiste en la proyección de la imagen de Orlando Zapata Tamayo, el preso político cubano fallecido en huelga de hambre el pasado 27 de febrero, sobre edificios que albergan oficinas cubanas en el extranjero.
En Barcelona la imagen fue proyectada sobre el número 34 del Passeig de Gràcia, en cuya tercera planta se aloja el Consulado de Cuba en esta ciudad. Pavón viajó a Barcelona para la ocasión.
De contra:
En prontas actualizaciones, el video oficial de la acción y su extraordinario epílogo.
(A todos excusas por las deficiencias de este video que tomé yo mismo. Mi impericia en estos menesteres es notoria.)
Update:
Las fotografías son cortesía de Ginés Gorriz.
UPDATE:
Video de la presentación de “Némesis”, de Geandry Pavón, en Barcelona.
Los personajes, dos: la artista y Robert Mugabe, quien los firma como «Dictador». Cada billete, una denuncia.
Difícil elegir mejor soporte para pensar sobre la insondable decadencia de Zimbabwe. Un país donde el dinero, la devaluación del dinero, constituye una obra de arte en sí mismo. Un reporte del Instituto CATO cifraba la tasa de inflación a mediados de noviembre de 2008 en 79,600,000,000 %.
Robert Mugabe y Bernard Madoff son dos grandes artistas del s. XXI. La Pirámide de Ponzi que se autodestruye arrastrando a los inversores seducidos por la ilusión de los réditos y los cien billones de dólares zimbabuenses con los que apenas se compraban tres huevos de gallina.
Ambos ejemplarizan la apoteosis del billete de banco y la deriva de las finanzas como herramienta de la ficción: la ficción que es el dinero cuando deja de ser moneda que rueda sobre el suelo y cae sobre una cara mostrando una, alguna. La ficción que es el dinero sin rostro.
«Zimbabwean Artist» le puso dos rostros a cada billete y les adosó panfleto.
No elegí por gusto la imagen del billete ficticio de 100 dólares, donde la artista huye en estampida junto a un elefante.
Allí va denuncia de fenómeno que reúne política y reino animal: los elefantes escapan de Zimbabwe para salvar la vida. La fauna huye de la dictadura del hambre. No de hambre propia, sino de hambre ajena.
Precisamente con esa historia zimbabuense de hambre, elefantes y humanos hambrientos, ganó David Chancellor un tercer premio de la categoría People in the News en World Press Photo 2010.
Su «historia», la de elefante que no alcanzó a huir del desespero que generan Robert Mugabe y sus billetes de banco.
El primero, obra de Jaime Gil de Biedma (1929-1990), fue escrito en los días de la tentativa de invadir la isla que emprendió el exilio cubano por medio de la Brigada 2506.
Lo recordé hoy charlando sobre la distinta recepción de las dictaduras, los exilios, las masacres, los campos de reclusión. Distinta, si asesina, reprime, censura la izquierda o la derecha.
Gil de Biedma, buen burgués, bon vivant, gay en la España franquista…: «un poco de esperanza que no venga de Miami», pedía ante mesa de restaurante en la calle Balmes.
Durante la invasión
Sobre el mantel, abierto, está el periódico
de la mañana. Brilla el sol en los vasos.
Almuerzo en el pequeño restaurante,
un día de trabajo.
Callamos casi todos. Alguien habla en voz vaga
-y son conversaciones con la especial tristeza
de las cosas que siempre suceden
y que no acaban nunca, o acaban en desgracia.
Yo pienso que a estas horas amanece en la Ciénaga,
que todo está indeciso, que no cesa el combate,
y busco en la noticias un poco de esperanza
que no venga de Miami.
Oh Cuba en el veloz amanecer del trópico,
cuando el sol no calienta y está el aire claro:
que tu tierra dé tanques y que tu cielo roto
sea gris de las alas de tus aeroplanos!
Contigo están las gentes de la caña de azúcar,
el hombre del tranvía, los de los restaurantes,
y todos cuantos hoy buscamos en el mundo
un poco de esperanza que no venga de Miami.
Jaime Gil de Biedma
El segundo, de Al2, cantante de hip-hop en La Habana. Viene cantado, pues: «Aldito, el Guzanito», del disco Nos achicharraron (2010).
¡Escúcheselo!: nada igual se ha conocido en años en la escena underground de La Habana.
Y, sobre todo, nada que consiguiera atraer fans como lo está haciendo Al2.
No es Gil de Biedma, no. Marginal, musculoso, tatuado y viril, hambreado y, a la vez, harto, Aldo también le canta a la revolución: «(yo) fuera un gusano… (si) luego fuera pa’ Miami a hablar mierda de mi país…»
Definitivamente, ay, Miami no tiene buena prensa… buena poesía, quise decir.
UPDATE:
Con el documental REVOLUTION, sobre el grupo de hip-hop Los Aldeanos, Mayckell Pedrero Mariol consiguió hacerse con un premio en la IX Muestra de Jóvenes Realizadores de La Habana, hace unas semanas.
Modesto, sí, pero resulta muy útil, y lo recomiendo, para escuchar a Aldo y El B., y paladear la escena underground en la que se inscriben. Entre segmentos de teque, contiene también momentos de veras iluminadores.
Sobre el dispositivo policial en torno a su exhibición, véase un post de Claudia Cadelo.