Jorge Ferrer - 12/12/12
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba, Transición
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En este tramo de diciembre tan puñetero —es mucho el trabajo por entregar antes de sentarme a contemplar el Belén y la carne’e’puerco— estaba yo pensando insertar aquí algunos posts publicados en ETDLV en los años 2007-08. Lo comenté en Facebook y me lo propuse de veras, pero ahí iba quedando la cosa…
Pero hoy la ocasión viene que ni pintada, que habría dicho mi abuela. El gobierno de La Habana autoriza por fin que la forma de propiedad cooperativa se extienda más allá del “espacio experimental”, que habría dicho Carlos Aldana, de las actividades agrícolas.
A Exilito, claro, le parecerá misérrima nadería. En realidad, se trata de la noticia de mayor alcance económico y social que conoce Cuba desde que Castro II se hizo con buen largo de las riendas de la isla. Ha tardado todos estos años en dar ese brinco el general del “poco a poco”, pero es uno que una vez dado sitúa a figura de mucha cintura -una nueva forma de propiedad- en el paisaje de la transición del castrismo al poscastrismo.
A propósito de esa apuesta por el cooperativismo a mediana o gran escala, escribí lo que sigue en abril de 2007. Seguía una crónica de un viaje que hizo Raúl Castro a Pinar del Río que Granma ha expurgado de sus servidores: se la puede encontrar aquí.
He estado revisando discursos de Castro II. Buscando pistas. Hay algunas, pero ya se sabe que es atributo de muchas pistas el ser falsas. Me tropiezo, sin embargo, con crónica de una visita que hizo en los mismos días en que se ultimaba la comisión encargada de dictaminar sobre la propiedad en Cuba. El interino dedicó un día entero a viajar a Pinar del Río y visitar una cooperativa agrícola que parece está matando el hambre a unos cuantos. Tres horas de reunión con los gestores del koljós, más cuatro horas de carretera. ¿A qué ese viaje?
Léase, palabra a palabra, la crónica que insertó el Granma. “El Mango”, que se llama la cooperativa, parece empresita murciana o extremeña. Tan sólo le falta resolver el problema de la propiedad, ése que se estudia a marchas forzadas.
“En Los Mangos, fue el médico veterinario Nardo Bobadilla Labrador, quien prendió la chispa del optimismo a comienzos de 1998. Cuando aquello eran solo 16 trabajadores dispuestos a rescatar casi once hectáreas de suelos desnutridos en las faldas de la Cordillera de los Órganos, con la única ventaja de poder aprovechar el agua de las micropresas aledañas.
Hoy son 64 los integrantes de la UBPC; en vez de una, tienen cinco fincas (120 hectáreas). La totalidad de los hombres —incluido el médico, como llaman familiarmente a Nardo, el administrador de la Unidad Básica de Producción Cooperativa—, cobra por los resultados del trabajo. Desde el propio 1998, hicieron rentables sus cosechas y la crianza de animales. Llevan varios años obteniendo utilidades que reparten entre todos.”
“El año pasado produjeron 68 toneladas de carne de puerco (1,36 toneladas por cada hembra reproductora). Mediante el convenio con la Empresa Porcina reciben la mayor parte del alimento: por cada 20 toneladas de comida, entregan cinco de cerdo en pie. Un buen negocio, comenta Nardo Bobadilla.”
“Un buen negocio”, le dice el tipo a Castro II, que lo escucha complacido.
“Nardo Bobadilla es un defensor “a capa y espada” de las UBPC como forma válida de organizar la producción agropecuaria; “aunque echarlas a andar a veces cueste mucho esfuerzo, y, en ocasiones, su dependencia a empresas no ofrezca los beneficios esperados”.
Si le preguntan qué no puede obviarse, responde invariablemente: “La atención a los trabajadores en todos los sentidos, qué condiciones tienen para rendir en el surco, los organopónicos, en las naves de los animales…, cómo está el almuerzo en el comedor, en qué problemas familiares podemos ayudarlos… La gente necesita sentirse contenta, ver que el esfuerzo no es en vano, que más trabajo significa mayor beneficio personal y para su familia”. Sin sentido de pertenencia, asegura, no hay UBPC exitosa.”
¡Dios bendito! ¡Este Bobadilla es más listo y echáo pa’lante que el propio Fray Candil! Atiéndase: “beneficio personal”, problemas con la dependencia de las empresas estatales, “sentido de pertenencia”.
Este tipo ya ha hecho todo el trabajo para la ponencia sobre la propiedad que nos anunciaban para el 2010. Y se lo ha dicho, tranquilo y ufano, a un Castro II que dedicó su jornada laboral entera a escucharlo.
¡¿Qué coño “modelo chino”?!
Cubanos, saludemos al Modelo Pinareño. ¿Quién nos lo iba a decir? Con un par de fundamentales ajustes –venderles el negocio es uno; dejar de visitarlos es otro- hay carne de puerco para rato.
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Jorge Ferrer - 17/10/12
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba
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El Granma trajo hoy la noticia de una reforma de la política migratoria del gobierno de la Cuba de los hermanos Castro. Anuncia se eliminan las “tarjetas blancas” y las “cartas de invitación”. Dos aberraciones que los cubanos hemos denunciado durante largos años. Lo hemos hecho todos los tipos de cubanos que conozco, que son unos catorce, por no decir «tócate»: los que residen en la isla y les encanta, encantaría, venir a visitarnos de vez en cuando; los que residen fuera de Cuba y reciben a familiares y amigos una y otra vez; los que residen en Cuba y se escaparían a la primera que se les permita pisar suelo extranjero…
Todos, todos, hemos denunciado la existencia de la “tarjeta blanca” y la “carta de invitación”. Llevamos décadas haciéndolo. Y hoy se anunció que pronto no las habrá más. ¿Nos hemos felicitado por ello? Isla y dos tercios, sí. La little people (con perdón de Murakami) cubana en las redes sociales, la legión blogopática y algún vecino, no. Dicen que es una trampa, que nada, que fraude, que viva cuba libre, que el grito de Yara o el ídem en el cine de marras si se va la luz…
Basan su acto de repudio en la letra pequeña. Sostienen, airados, que no recibirán pasaportes los disidentes (es decir, cuatro gatos y algún ratón; Darsi Ferrer, man, ¿qué tal en Miami?), profesionales sin especificar —deportistas, ¡pero si se quedan cuando salen y los demás entrenan en medio mundo!, los generales y los doctores…—, pero desoyen la evidencia de que millones de cubanos ya no tendrán que pasar por el trámite ominoso y costoso una y otra vez.
Hemos exigido eso durante años. Y dice el activista de Facebook o Blogspot que no, que eso es mentira, que es nada, que viva cuba libre, que les va a retorcer el moño a los Castro. ¿Ahora, papi? ¿Ahora, mami?
No es la primera vez que nos encontramos con estos golpes de pecho. Cuando en marzo de 2008 se anunció la libre contratación de líneas de teléfono celular por cualquier ciudadano cubano, los comecandelas de por internetlandia aseguraron que eso era para los diez mil chivatos. Hoy hay 1.2 millones de líneas de teléfonos celulares en Cuba a fechas de hace semestre. Cuando se abolió el ominoso apartheid que impedía que los ciudadanos cubanos entraran a los hoteles o se alojaran en ellos, ¿se acuerdan?, Exilito* chilló que los hoteles eran muy caros, que ningún miserable borrego cubano entraría en ellos. Hoy es sabido que los cubanos son parte importante de la clientela de los hoteles de Varadero y otros balnearios. Otro tanto se vio cuando el gobierno de La Habana permitió los trabajos por cuenta propia. ¿Se acuerdan de aquello? Que si desmochador de palmas, que si forrador de botones —¡facebook fue una fiesta llena de risas! Exilito se dio gusto ridiculizando a los cubanos que viven en Cuba, esos de cuya libertad tanto se preocupa. Par de años después, ahí están las cifras de cuentrapropistas, sus restaurantes, etc…
A Exilito, que en verdad casi siempre es Emigradito que después se buscó nombre más sonoro, Raúl Castro le está pasando por la izquierda a velocidad escasa —el cabrón «poco a poco»—, pero en un ritmo sostenido.
A ver, nenes: sí, el régimen de La Habana es uno dictatorial, uno en el que se ha verificado sucesión dinástica. Un régimen de mierda que si existe es porque ninguno de ustedes, valientes comentaristas de la onlineidad se le opuso jamás, mientras pugilateaba “tarjeta blanca” y “carta de invitación”.
No obstante, negar que ese régimen está mutando, pretender ignorar que hay elementos de cambio que nos obligan a enfrentarlo desde perspectiva más creativa que la anclada en la idea cómoda, pero falaz, de que «todo sigue igual», no sirve más que a ese propio régimen.
Piensen, bobos, no sea que sean ellos, en La Habana, los que sigan pensando por ustedes. No sea que lo que piensan los cubanos que viven en Cuba se aleje tanto de lo que imaginan ustedes que al final sean ellos los extranjeros, mientras no pretendemos serlo nosotros.
*Exilito (manual de uso): A la manera de Pepito, Exilito es un personaje que encarna el arquetipo del cubano en su versión “activista político online”. Suele ser tenaz, de regular y hasta notable inteligencia para todo asunto que no se relacione con Cuba y, en ocasiones, carga con un pasado de pionero, joven comunista o funcionario del aparato cultural castrista. El diminutivo indica que Exilito es un emigrado de las últimas dos décadas y nada tiene que ver con el llamado “exilio histórico”. Exilito es bienintencionado, pero bruto y eso lo hace amable.

De contra:
Y esto solo para estómagos fuertes. Absténganse la gente fina, las señoras. Es analogía grosera. ¡No sigan leyendo, espíritus finos!
Cuando el régimen de La Habana permite el trabajo por cuenta propia, suprime el apartheid impuesto a los cubanos en las instalaciones hoteleras, permite la contratación de líneas telefónicas, el alquiler de locales para montar negocios propios, elimina trabas migratorias para millones de ciudadanos, etc., y continuamos diciendo que no ha cambiado nada, se me ocurre situación en la que novia ansiada durante cincuenta años —o cinco, que si no se cae la analogía—, novia casta que no te ha dejado tocarle un pelo, te dice de repente que sí, que ya le puedes tocar las tetas, que le puedes meter la puntica de un dedo y tú te apartas y protestas: «Yo es que hasta que no te pueda encular bien enculada no me creeré que ha cambiado algo».
Eso.
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Jorge Ferrer - 15/09/12
Categoría: Cambios en Cuba, Cine
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Ya va semana de ausencia. Ay, ¡haberlos acostumbrado a que esto es una feria constante! ¡En mala hora (si la expresión vale para cinco años y pico)!
Algunos me han pedido explicaciones. «¿Dónde te metes?», exigen. «Mucho trabajo», me excuso. Y es cierto, pero igualmente falso, porque un blog se alimenta hasta con el meñique si está dispuesto el muchachito para algo más que para rascar la última de las costillas.
Y no les basta, claro. «¡Con Cataluña clamando por la independencia y tú callado!», reclaman otros y esgrimen lo del millón y medio de manifestantes que, en verdad, no pasaron de trescientos mil, ya saben. Y toda una tropa, sé. Pero entre 300.000 manifestantes y 1.500.000 hay la misma diferencia que entre una paja y un coito.
«¡Con la Arab Spring convertida en aquelarre antiamericano!», protestan otros. «¡Obamista!», me acusan, cuando yo no tuve siquiera la desgracia de ser cederista. ¡Y mira que hay excederistas acusando hoy a diestra y siniestra en este Comité de Defensa de-la-que-sea-ción diasporizado!
«¡Con más huelgas de hambre en La Habana y tú mudo como un pez!», me reclamaron hoy sentado yo a la mesa de comer, que es distinta a la de escribir, porque es posterior.
Bueno, vale, ok, sea: es hora de complacer mostrando la disposición que me ha dominado esta semana, ¿estos últimos meses?
Delirios secesionistas, energúmenos mascatrancas, huelguistas de quita y pon.
Esta grabación fue hecha sin mi consentimiento y me muestra cavilando sobre un mundo que cada vez me seduce menos, mientras muevo sus piezas por la mesa de mis intereses, cambiantes.
(Y sí, el perro que gime es Bruno, criatura.)
https://www.youtube.com/watch?v=nebX1eNj4Gk
Las imágenes corresponden a la secuencia final de Stalker, de Andrei Tarkovsky.
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