En pocas ocasiones como en este documental de Yan Vega se ha hecho mejor recorrido de la historia de muchas familias cubanas en el último medio siglo. Es la historia de otros contada con el apoyo del álbum fotográfico de unos pocos. Una familia de la que conozco a algunos miembros, lo que me permite aquilatar la veracidad —por si no fuera suficiente con la más que evidente verosimilitud— de esta historia con secuencia final que cada vez me produce la misma tristeza.
Pocas, muy pocas veces se hizo más con medios tan escasos.
Yan Vega es cubano, reside en París y estudió en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba.
Memorias de una familia cubana fue producido por Mémoire Mágnetique y ARTE France.
Murió Blake Edwards, un tipo al que debemos muchas cosas y entre ellas habernos hecho reír.
Recordémoslo, en este frío weekend, con esta hilarante escena de Skin Deep (en español, Una cana al aire, 1989). Aquella del combate de los penes fosforescentes…
¡Mira que del Malecón se han dicho cosas! ¡Mira que las cámaras lo han mimado! ¡Lo han sobado más que los culos ociosos de los habaneros (y los culos de sus botellas, claro)! No hay documental sobre La Habana ruinosa —en lo moral o lo material— que no haya ido allí a buscar pelucas, ni «emotivo» relato de nuestras cuitas que se abstenga de travelling por el desconchado muro que da al agua.
Y esta mañana: ¡toma! Lo que faltaba: El Malecón con cabezas cortadas rodando sobre la acera.
Ya antes los teasers que avanzaba la productora me produjeron cierta desazón. Muestran que lo que traerá es menos prometedor que buscar las luces de Key West sentado en el célebre muro.
Véanse:
Teaser Nº 1
Teaser Nº2
Pero esa fotografía primera rebaja la cosa a sima insondable.
Salvo, claro, que película tan dudosamente divertida brinde cameo en escenita crucial o incluso marginal a aquella figura que Eugenio Merino sacó a pasear en ARCO hace un par de entregas.