“La tumba francesa”, un documental de Orlando Jiménez Leal y Néstor Almendros

- 22/07/12
Categoría: Cine, Memoria
Imprimir Imprimir


El cineasta cubano Ricardo Vega ha rescatado un documental de Orlando Jiménez Leal y Néstor Almendros: “La tumba francesa”. Un testimonio cinematográfico y musical electrizante de la cultura haitiana trasplantada a Cuba a finales del s. XVIII. Fue rodado en 1962 y permanecía desaparecido.

En la presentación que ha hecho esta noche en su perfil en Facebook, Ricardo Vega cuenta que “la pintora cubana Gina Pellón” le “entregò una lata que Néstor Almendros le habìa confiado hace ya más de 30 años y que en la etiqueta decìa “Gente en la Playa””. Se trata de una referencia a otro espléndido documental de Néstor Almendros de 1960 que ya se pudo ver aquí en octubre de 2007. Y prosigue Ricardo: “Al transferirla a video descubrí que el otro rollo era una copia sin sonido de La Tumba Francesa, el documental “desaparecido”. Al hablar con Orlando me sugiriò que remontara la banda sonora”. Y así lo hizo.

Se trata de un hallazgo de veras notable que me complace compartir.

 

http://www.youtube.com/watch?v=RGD70-ikN0s

 

 

© www.eltonodelavoz.com

Besos contra la censura fanática

- 30/04/12
Categoría: Arte, Cine, Islam
Imprimir Imprimir


El auge del fundamentalismo islámico no es el único epifenómeno que nos trajo la Primavera Árabe, pero muy probablemente sí el más lamentable.

En Egipto, por ejemplo, los fundamentalistas tienen enormes posibilidades de hacerse con importantes espacios de poder. Ello pondría en riesgo la riqueza cultural del Egipto moderno, que puede ver borradas parcelas enteras de su historia.

A modo de protesta contra ese atentado a la cultura popular del Egipto del s. XX, Lana Al Sennawy realizó este espléndido montaje de escenas de amor y besos en películas egipcias de las décadas del 1920 al 1950.

Aparte de ser un magnífico y muy hermoso testimonio del extraordinario nivel que alcanzó la cinematografía egipcia en esa época, este material busca recordar a los egipcios lo que fueron para contrastarlo con el paisaje que la fanática censura islamista busca imponer al país. Las revoluciones, ya se sabe, también pueden acabar en tiranías.

h/t: The Arabist

© www.eltonodelavoz.com

La extraña visita de Jafar Panahi a La Habana

- 10/04/12
Categoría: Cine
Imprimir Imprimir


Anoche comenzó en La Habana una muestra de cine iraní. Asghar Farhadi, con su Oscar todavía rutilante, viajó a presentarla y ha concitado la atención que merece. Pero no es él el “visitante” que llamó mi atención.

Ideologías aparte, la idea me parece estupenda. Y me lo parece porque la filmografía iraní cuenta con perlas magníficas. (También con un público de una cultura cinemátografica enorme, como tuve ocasión de comprobar en un viaje a Irán en noviembre pasado.) Y porque me felicito de que los espectadores, y los cineastas, cubanos puedan acceder de primera mano a esas películas.

Un país, Cuba, donde vimos mucho cine siempre y gozamos de una suerte que no tuvieron muchos durante la Guerra Fría. Entonces, en La Habana se podía ver el mejor cine polaco, soviético o de cualquier otro país del llamado Bloque del Este. Y también el mejor cine francés e italiano o el mejor cine norteamericano y británico. Y, por si fuera poco, la mejor cinematografía de América Latina y Brasil. Por escaso que fuera el circuito de proyecciones, lo cierto es que la cultura cinematográfica de la que podíamos proveernos los cinéfilos en La Habana era de un nivel de actualidad y de una amplitud al alcance de pocas ciudades del mundo.

Pero otro es el asunto que me interesa. A saber, que el programa de proyección de esta Semana de Cine Iraní en La Habana contiene un elemento desasosegante. Quien repase la nómina de películas descubrirá ahí El globo blanco, el espléndido debut cinematográfico de Jafar Panahi.

De Jafar Panahi.

Jafar Panahi.

¿Ya se ubicaron?

El 20 de diciembre de 2010 Jafar Panahi fue condenado por un tribunal de Teherán a 6 años de cárcel y 20 de inhabilitación para hacer cine, viajar al extranjero o conceder entrevistas.

La condena siguió a sucesivas detenciones —la primera cuando acudió al funeral de Neda, la joven asesinada por las milicias basiyi, cuya agonía dio la vuelta al mundo—, a huelgas de hambre, a un extraordinario movimiento de solidaridad mundial, a llamamientos desde la prisión que aparecieron en los principales periódicos del mundo.

Jafar Panahi vive hoy recluido y tiene prohibido empuñar arma tan peligrosa como una cámara de cine durante los próximos 20 —¡VEINTE!— años. En This is not a film (2011), una no-película, se narra su vida de confinamiento, su dolor por que se le haya negado la posibilidad de ser un artista.

Ahora, pregúntense qué hace Jafar Panahi “visitando” La Habana como si fuera un cineasta iraní más y cómo verá el público su película. ¿Explicará alguien que se trata de un artista asesinado como tal por el régimen iraní? Porque, oigan, ¿desde cuándo un régimen -desde el soviético en adelante…- incluye a un intelectual condenado por atentar “contra la seguridad del Estado” en una acción de proyección de la cultura en el exterior? ¿Tan seguros están los programadores iraníes de que Cuba es un país que vive de espaldas al mundo y que, por lo mismo, la inclusión de Panahi en esa Semana pasará desapercibida?

Una siniestra visita, por lo menos. La de un hombre que quiso ser libre y está pagando el precio de su insolencia, mientras lo utiliza en su favor el Estado que lo silenció. Nadie se lo dirá allí al público cubano. Corran la voz.

Fragmento de This is not a film:

© www.eltonodelavoz.com